Buscan preservar al águila real, símbolo de identidad nacional
Considerada una especie clave por ser depredador tope y bioindicador de la salud ambiental de los ecosistemas, el águila real presenta una baja tasa reproductiva

El águila real (Aquila chrysaetos), símbolo de identidad nacional, es una especie amenazada de acuerdo con la Norma Oficial Mexicana 059, debido a la pérdida de su hábitat, el tráfico ilegal y el cambio climático, factores que ponen en riesgo su supervivencia.
Datos de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) señalan que en México existen 183 parejas reproductivas de águila real, principalmente en Chihuahua (59), Zacatecas (34), San Luis Potosí (16), Baja California (15) y Durango (15).
Considerada una especie clave por ser depredador tope y bioindicador de la salud ambiental de los ecosistemas, el águila real presenta una baja tasa reproductiva y un largo periodo de dependencia de las crías con los padres.

Fotografía: Luis Felipe Lozano Román
Además, hay una alta mortandad de ejemplares juveniles antes de alcanzar la edad reproductiva (alrededor de los cuatro años), principalmente por desnutrición.
El 75 por ciento de las muertes de ejemplares adultos se relaciona con actividades antropogénicas —ligadas al ser humano, como traumatismos accidentales, electrocución, disparos, envenenamiento y trampas—, y no antropogénicas —como inanición, enfermedades y ahogamiento—.
Ante esta situación, la Conanp, en coordinación con la Asociación Civil Faunística, Conservación e Investigación de Especies en Riesgo y Endémicas (Faunística CIERE A.C.), organizó un foro para el intercambio de experiencias entre monitores comunitarios, el equipo técnico de 13 áreas naturales protegidas de las regiones Centro y Eje Neovolcánico, Noreste y Sierra Madre Oriental, así como ambientalistas y representantes de dependencias de los tres órdenes de gobierno.

Fotografía: Luis Felipe Lozano Román
Durante su participación, Ismael Campos, presidente de Faunística CIERE, destacó la importancia de utilizar modelos de inteligencia artificial y algoritmos matemáticos para ubicar los territorios de anidación del águila real con base en los requerimientos de la especie.
Los expertos recomendaron colocar cámaras trampa para el monitoreo fuera de la temporada reproductiva, ya que durante ese periodo existe una alta probabilidad de que los padres abandonen el nido; lo mismo puede ocurrir durante las dos primeras semanas tras el nacimiento de la cría.
Subrayaron que la educación ambiental debe enfocarse en sensibilizar a la población y a los visitantes sobre la problemática que enfrenta la especie, y promover un código de ética para la observación, fotografía y monitoreo de los nidos. Por ejemplo, evitar el uso de drones, el ruido excesivo y el turismo masivo durante la temporada reproductiva.
El biólogo José Augusto Ojeda propuso implementar un monitoreo anual a largo plazo para generar información demográfica confiable sobre las poblaciones de águila real y las amenazas locales que enfrentan.
Los asistentes agregaron que la información debe estar disponible para la toma de decisiones, así como para conformar y capacitar brigadas comunitarias. También se busca fortalecer los programas, acciones y recursos económicos que permitan mejorar la restauración de su hábitat.
Asimismo, se acordó elaborar y establecer un protocolo regional para el monitoreo de la especie, conformar una red interinstitucional para el intercambio de información y capacitación, y establecer mecanismos coordinados entre las áreas naturales protegidas y sus aliados.
De igual forma, se pactó la ejecución de acciones de mitigación y la búsqueda de fuentes de financiamiento, restauración y protección de los territorios de anidación del águila real, tanto dentro como fuera de las reservas.