Burlan a universidades con “humanización” de la IA
Mientras los estudiantes perfeccionan técnicas como el BypassGPT y el entrenamiento de modelos que replican errores humanos, los estatutos de universidades del país enfrentan un vacío regulatorio que no tipifica el plagio generativo creado con IA

Mientras los campus de las universidades en México se preparan para el cierre de semestre, los estudiantes perfeccionan técnicas de jaqueo lingüístico para automatizar sus entregas finales y lograr los tiempos exigidos.
Publicaciones como “Probé BypassGPT, le puse ‘humanizar’ y en segundos el texto pasó a como si lo hubiera escrito yo” y “los profes no decían nada porque (la IA) escribía siempre igual con mis fallos y virtudes” son cada vez más frecuentes en foros y grupos en redes sociales de universitarios que buscan alternativas fáciles ante la presión de entregar a tiempo.

La inteligencia artificial (IA) pasó de ser un apoyo con el que se buscaban respuestas rápidas a convertirse en el principal generador de ensayos y artículos que, según profesores consultados, los alumnos ya no se molestan siquiera en revisar.
De acuerdo con una indagación en algunos de los foros de universidades como la UNAM, el IPN y el Tec de Monterrey, los estudiantes han sofisticado sus métodos para burlar a las instituciones que, además, tienen estatutos rezagados, enfocados en un concepto de plagio tradicional que no alcanza a tipificar el uso de herramientas generativas.
Esa brecha ha dado paso a una lógica impulsada desde países como Estados Unidos conocida como “ingeniería de trampa”, que consiste en darle al estudiante las tácticas de evasión básica de detectores institucionales que identifican plagio o porcentaje de IA en un texto.
Tal es el caso que en foros estudiantiles se recomienda un hack específico: asignarle una persona a la IA y pedirle que escriba bajo ese perfil, una técnica que, aunque no es infalible para textos complejos, logra engañar a los detectores básicos.

Los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Usos y Percepciones sobre la Inteligencia Artificial Generativa (ENIAG) de la SEP, expusieron que 79% de los estudiantes de educación superior en el país, admitió utilizar estas herramientas de manera cotidiana para generar y redactar sus textos y tareas finales.
Por otro lado, apenas 27% de los profesores se sintió capacitado para detectar si un trabajo fue confeccionado por un algoritmo.
Para Roberto, joven profesional cuya graduación en la UNAM coincidió con la explosión de la IA, las universidades no estaban preparadas para regular el uso de la tecnología en los salones de clases.
Simplemente no había nada preparado. Así como no estaba preparada la educación para que fuera a distancia con la pandemia, igual no estaba preparada para la llegada de un modelo largo de lenguaje”, apuntó.
Y es que el uso de herramientas como BypassGPT se ha vuelto viral entre estudiantes de carreras como Arquitectura y Derecho.
Estos sistemas permiten que un texto generado por IA pase de ser detectado en un 88% a ser reportado como “escrito por un humano” en cuestión de segundos.

Asimismo, existe una búsqueda activa en comunidades estudiantiles para burlar el Safe Exam Browser (SEB), el software que supuestamente protege las computadoras durante los exámenes para evitar el uso de sitios externos.
La preocupación de los alumnos ha escalado incluso a preguntar si las cámaras de monitoreo con IA, utilizadas principalmente por la UNAM, pueden detectar y cancelar exámenes automáticamente si detectan el uso de Gemini o ChatGPT.
Amigos a poco sí se puede usar ChatGPT o Gemini para contestar el examen, yo que sepa la cámara tiene IA y si te detecta te lo cancelan”, preguntó un aspirante a la UNAM en un grupo de la universidad.
Lo anterior, de acuerdo con un profesor de la UNAM que prefirió no ser citado, genera jóvenes cada vez menos capaces de contestar preguntas fáciles. “Cada semestre los trabajos tienen menos calidad y los alumnos son menos capaces de contestar una pregunta sobre su presentación”, dijo.
Universidades se rezagan frente a la IA
Apenas el pasado 21 de mayo, la Gaceta UNAM publicó que la IA es una “oportunidad y desafío”, reconociendo que el profesorado aún enfrenta “resistencia o temor”.
Sin embargo, la publicación matiza que la tecnología no debe sustituir el aprendizaje, sino apoyarlo de manera “ética y reflexiva”.
Esta visión contrasta con la realidad de los foros en plataformas como Reddit y Facebook, donde la prioridad no es la ética, sino la evasión y el conflicto escala al contrastarse con los reglamentos vigentes.

Por ejemplo, el Estatuto General de la UNAM sanciona severamente la “falta de integridad y honestidad académica” en exámenes y tesis (Art. 96 y 97); no obstante, fuentes académicas señalan que estos códigos están diseñados para el “plagio tradicional” (copiar a otros autores) y no tienen tipificado explícitamente el “plagio generativo” (crear contenido original desde cero con IA).
En el caso del Tec de Monterrey, su reglamento de 2025 ya incluye capítulos específicos sobre “Integridad Académica”, definiendo el plagio total o parcial como falta grave, pero la detección se vuelve casi imposible cuando los alumnos usan herramientas como Claude para replicar su propio estilo de escritura, con sus propios “fallos y virtudes”.
Los testimonios en foros de la UNAM revelan que, mientras algunos estudiantes de ingeniería usan la IA para “rectificar respuestas” o explicar conceptos que sus maestros no aclaran, otros confiesan haber realizado tesis enteras en tiempo récord alimentando a modelos con borradores mal escritos para que la IA les diera “concordancia”.
Por su parte, la respuesta docente es dispar, debido a que no existe un consenso respecto al uso de la IA.

Estamos en niveles ridículos, donde para cualquier pregunta sacan GPT y responden sin razonar”, lamentó un profesor en un foro.
Sin embargo, el aprendizaje de estas herramientas ha sido un proceso de “ensayo y error” para los alumnos, lo que deja en desventaja a los profesores, quienes en muchas ocasiones se rehúsan a si quiera implementar la IA en sus salones de clases por una falta de ética.
La UNAM ha comenzado a abordar este reto mediante seminarios sobre el IAgiarismo y, aunque ya existían guías de ética desde 2018, la normativa específica que castiga de forma contundente el uso de IA para generar tesis o trabajos está bajo constante actualización para adaptarse al contexto legal y tecnológico.
El costo de innovar con la IA
Según testimonios recabados por Excélsior, el manejo de la IA ha sido clave para acceder a empleos mejor remunerados en los que la capacidad de producir en masa y automatizar procesos permite realizar en semanas lo que antes tomaba meses.
El ingeniero de software Alexis Perez Trejo señaló que “es casi obligatorio tener que pagar cada mes para no quedarte atrás, hay cosas gratis, pero son muy inferiores y son para tareas básicas, no sirven para profesionales”, afirmó.

Hay suscripciones como Gemini, que van desde los 80 pesos, hasta Claude, que es “mucho más cara”, lo que limita su acceso.
A nivel internacional, instituciones como Harvard y Oxford, enfocaron su estrategia en la transparencia y la descentralización prohibiendo el uso de la IA en trabajos de evaluación a menos que el profesor autorice su uso.
Por lo anterior, están obligados a entregar bitácoras de transparencia donde detallan los prompts exactos que utilizaron y cómo integraron las respuestas del software, bajo la advertencia de que cualquier omisión se castiga penalmente bajo sus código de honor con la expulsión o la invalidación de grados.
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