Algoritmos de la ira y bots con IA buscan destruir la confianza electoral

Un estudio revela que la hostilidad y los ataques a "enemigos" elevan hasta en un 70% la viralidad en redes sociales, con el único fin de minar la credibilidad en los árbitros electorales y suplantar el debate público

Gemini

La desinformación ya no es un fenómeno aislado de "noticias falsas", sino una estrategia geopolítica estructurada para minar las bases de la democracia. Con miras a los próximos procesos electorales y las campañas venideras, se anticipa una intensificación de la guerra sucia digital.

Esta ofensiva no sólo buscará destruir la reputación de candidaturas individuales, sino desacreditar sistemáticamente la imparcialidad de los organismos electorales. La experiencia global demuestra que estas tácticas, lejos de ser improvisadas, responden a patrones de manipulación diseñados para desestabilizar la confianza pública, sembrar polarización y generar caos institucional antes, durante y después de la jornada electoral.

En este escenario, resulta imperativo dotar a la ciudadanía de herramientas analíticas. A continuación, se presenta un mapa conceptual indispensable —el ABC de la desinformación— para desarticular las mentiras sofisticadas que pretenden secuestrar el debate público y erosionar el tejido democrático, tomando como referencia el trabajo que Federico Franco Alvin, jefe de la Coordinación de Combate a la Desinformación del Supremo Tribunal Federal de Brasil, presentó en el taller para organizaciones civiles, periodistas e instituciones electorales, auspiciado por Idea Internacional.

Diferentes especies de desinformación 
según su origen y objetivos

Tipo de desinformación:

Va dirigida contra una postulación específica para tratar de impedir o debilitar su viabilidad o competitividad.

Endógena. Se inicia desde el oficialismo, la oposición o de manera horizontal.

Exógena. Producida desde el exterior de forma orgánica o geopolítica.

Antisistema. El objetivo es minar la confianza en el sistema político y democrático, operando desde el victimismo, la deslegitimación y la subversión postelectoral.

Contraparticipativa. Busca desalentar la participación de la ciudadanía (en México, enfocada en el funcionariado de casillas y los votantes el día de la jornada electoral) mediante tácticas desmovilizadoras, polarizadoras o intimidatorias.

Autobiográfica. Diseñada para proteger la imagen de algún líder o actor político; puede presentarse de forma defensiva, promocional o heroica.

Modalidades antisistema orientadas 
a erosionar la confianza electoral

1. Negacionismo deslegitimador. Cuestionamiento sistemático de la integridad de todo el proceso, construcción de narrativas de fraude sin evidencia y ataques directos a las autoridades electorales.

  • 2. Negacionismo preelectoral. Siembra de sospechas contra el sistema de votación antes de la jornada electoral, preparando el terreno para el rechazo de los resultados en caso de no salir favorecidos.

  • 3. Negacionismo postelectoral. Rechazo tajante de resultados adversos, alegatos de manipulación o conspiración institucional, y movilización de las bases a partir de agravios ficticios.

  • 4. Negacionismo conspirativo. Difusión de teorías sobre conspiraciones orquestadas por élites, organismos internacionales o el uso malintencionado de la tecnología.

  • 5. Negacionismo subversivo. Llamados abiertos a la desobediencia civil, desconocimiento explícito de las autoridades electorales e incentivos para romper con el orden democrático.

  • 6. Negacionismo erosivo (largo plazo). Desgaste progresivo y crónico de la confianza en las elecciones, normalización del escepticismo radical y sustitución del debate nacional por identidades afectivas polarizadas.

    Formas de exteriorización de la mentira

    La combinación de estas variantes multiplica exponencialmente el alcance y el impacto del engaño en la ciudadanía:

    Desinformación involuntaria. Contenido falso o no verificado que se comparte en redes sin la intención explícita de engañar.

  • Desinformación intencional. Difusión deliberada y planificada de datos falsos o engañosos con objetivos políticos específicos.

  • Descontextualización intencional. Uso de información real extraída deliberadamente de su contexto original para inducir a interpretaciones totalmente falsas.

  • Fake news. Contenido completamente apócrifo presentado bajo un formato verosímil, simulando un diseño noticioso real.

  • Degeneración informativa. Distorsión masiva del ecosistema informativo que degrada la calidad y la confianza del debate público.

  • Desinformación numérica. Manipulación, alteración o falsificación de datos duros, estadísticas o métricas para engañar al usuario.

  • Deepfakes. Imágenes, audios o videos sintéticos generados mediante inteligencia artificial con una apariencia hiperrealista.

  • Cheapfakes. Manipulaciones audiovisuales simples o de baja sofisticación técnica que, aun así, inducen al engaño masivo.

  • Deepnudes. Imágenes íntimas falsas generadas o alteradas digitalmente a través de IA sin el consentimiento de la víctima.

  • Escenificación discursiva. Construcción artificial de narrativas o eventos ficticios para aparentar apoyos públicos, legitimidad y espontaneidad.

  • Teorías conspiratorias. Narrativas complejas que atribuyen eventos históricos o políticos a conspiraciones ocultas sin una sola evidencia verificable.

  • Rumores. Datos no verificados que se propagan con rapidez como verdades absolutas, generando incertidumbre y alarma social.

  • Negacionismo estratégico. Negación deliberada de hechos históricos o científicos ampliamente verificados para proteger intereses ideológicos.

  • Desinformación visual (Memes). Uso de imágenes satíricas, memes o gráficos populares para transmitir mensajes de fondo falsos o engañosos.

  • Desmoralización humorística (Hahaganda). Uso sistemático del humor, la burla o la sátira para deslegitimar y ridiculizar a adversarios, instituciones o procesos democráticos.

  • Slopganda. Información engañosa y con alta carga emotiva de muy baja calidad, diseñada exclusivamente para manipular las emociones y polarizar las interacciones.

    Evolución de la inteligencia artificial 
    en las campañas electorales

    Fase 1. Campañas de calle (Tradicional/Territorial).

  • Fase 2. Campañas en radio y televisión analógicas (Medios masivos unidireccionales).

  • Fase 3. Campañas digitales en televisión y teléfonos celulares (Inicio de la hiperconectividad).

  • Fase 4. Campañas algorítmicas y bots de primera generación (2010) La automatización simple de cuentas para la amplificación de mensajes y etiquetas (hashtags), donde la IA decide, optimiza e influye creando una falsa noción de popularidad y polarización básica.

  • Fase 5. Campañas agénticas (El nuevo paradigma) Sistemas autónomos que actúan de manera distribuida y coordinan acciones por sí mismos. Estos agentes de IA platican directamente con los usuarios simulando ser humanos con el fin de conversar, persuadir, debatir y adoptar estrategias de manipulación de manera continua y anticipatoria.

    Radiografía algorítmica: la rentabilidad de la hostilidad

    Datos presentados por Federico Franco Alvin basados en las investigaciones globales de Milli (2025) y Rathje (2023) sobre el ecosistema de la red social X:

    El filtro de la ira. El algoritmo amplifica sistemáticamente los contenidos con mayor carga negativa. Dentro del material seleccionado y priorizado por el algoritmo para los usuarios, el 62% contiene expresiones de ira explícita y el 46% manifiesta hostilidad directa hacia otros grupos.

  • El negocio del sesgo. Las publicaciones con lenguaje moralizador, emocional y negativo son privilegiadas de manera automática por la plataforma.

  • Efecto palabra. Cada palabra con una carga moral alta aumenta en un 12% la probabilidad de ser incluida en las recomendaciones algorítmicas globales.

  • El enemigo vende. Las referencias directas a "enemigos" o rivales políticos elevan hasta en un 70% la probabilidad de que la publicación sea compartida por los usuarios.

    La voz del experto

    Lamentablemente ya dejamos atrás la era de la posverdad, en la que las emociones estaban por encima de los hechos. Hoy hemos entrado formalmente en la era de la posconfianza, donde la desconfianza se sitúa por encima de la certidumbre en todos los niveles sociales. Nadie confía en nadie, nadie confía en las instituciones. Entramos entonces en un terreno peligroso: al mismo tiempo que no somos capaces de acreditar nada, nos hemos vuelto propensos a creer en cualquier cosa”.

    Estamos a punto de adentrarnos en una fase extremadamente preocupante porque ya está aquí la llamada inteligencia artificial agéntica. Esta es la última etapa de la autonomización tecnológica; hablamos de soluciones computacionales basadas en sistemas que aprenden y se adaptan de forma independiente. Un sistema de este tipo podría desarrollar por sí solo una narrativa de negacionismo electoral completa y desplegar de manera autónoma a sus propios bots para postear y viralizar dicho contenido”.

    Con las campañas agénticas se puede construir un ejército de bots donde cada uno de ellos hablará de forma individualizada con cada uno de ustedes. En esas interacciones, la máquina irá respondiendo en tiempo real con argumentos y contraargumentos personalizados. Se portan como humanos, reaccionan como humanos y se expresan como humanos; por lo tanto, la capacidad de manipulación está escalando a un nivel que debe encender las alarmas globales”.

    Federico Franco Alvin, experto electoral.