Buque Cuauhtémoc reanuda su misión naval; hará una travesía de 92 días en la mar
La delegación de navegantes está integrada por 137 capitanes, oficiales, clases y personal de marinería, de los cuales 31 son mujeres y 137 hombres.

Después de enfrentar uno de los episodios más dolorosos de su historia, el Buque Escuela ARM “Cuauhtémoc” (BE-01) desplegó nuevamente sus velas para continuar con la misión que ha cumplido durante más de cuatro décadas: formar en el mar a las nuevas generaciones de oficiales de la Armada de México.
Este día, el navío insignia de la Secretaría de Marina-Armada de México (Semar) zarpó del puerto de Acapulco para iniciar el Crucero de Instrucción “Pacífico Norte 2026”, una travesía de 92 días que concluirá el 15 de octubre en el mismo puerto guerrerense.
Será el viaje de instrucción número 46 del llamado “Embajador y Caballero de los Mares”, que regresó plenamente a sus actividades académicas y militares después de la colisión registrada el 17 de mayo de 2025 contra el puente de Brooklyn, en Nueva York.
La salida del territorio nacional de los 281 integrantes del contingente fue autorizada por el Senado de la República y posteriormente formalizada mediante un decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación. De acuerdo con la información oficial, la delegación está integrada por 137 capitanes, oficiales, clases y personal de marinería, de los cuales 31 son mujeres y 137 hombres.
Dentro del grupo de alumnos viajarán 144 guardiamarinas de la generación correspondiente de la Heroica Escuela Naval Militar. De ellos, 99 son hombres y 45 mujeres, quienes se encuentran en la última etapa de su formación profesional antes de asumir mayores responsabilidades dentro de la Armada de México.

Una travesía por el Pacífico Norte
El itinerario contempla escalas en Honolulú, Hawái; Seward, Alaska; Victoria, Canadá, así como San Francisco y San Diego, California. El buque regresará a Acapulco el 15 de octubre, luego de recorrer una de las rutas más exigentes de sus recientes cruceros de instrucción.
De los 92 días programados, aproximadamente 69 transcurrirán en navegación y 23 en puerto. Es decir, el 75 por ciento del viaje se desarrollará en altamar, mientras que el tiempo restante será destinado a escalas logísticas, actividades diplomáticas, intercambios culturales y visitas profesionales.
Durante las jornadas de navegación, los guardiamarinas llevarán a la práctica los conocimientos adquiridos en las aulas. Participarán en maniobras de velas, navegación, guardias, control de averías, mantenimiento del buque y ejercicios de organización naval.
La vida a bordo también pondrá a prueba su resistencia física, capacidad de liderazgo y disciplina. En el mar, cada actividad tiene horarios precisos. Desde el relevo de guardias y la limpieza de las cubiertas hasta las prácticas de navegación y las maniobras realizadas en condiciones meteorológicas adversas.
El crucero representa, además, una misión diplomática. En cada puerto, el Cuauhtémoc funciona como una representación itinerante del país y participa en encuentros con autoridades navales, comunidades mexicanas y marinas extranjeras.

Un regreso marcado por la memoria
La travesía de 2026 será la primera misión internacional de instrucción que el velero realice después del accidente ocurrido en Nueva York, cuando sus tres mástiles impactaron contra la parte inferior del puente de Brooklyn durante una maniobra de zarpe.
La colisión provocó la muerte de los cadetes América Yamilet Sánchez Hernández y Adal Jair Maldonado Marcos. De acuerdo con la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos, también resultaron lesionadas 19 personas, con heridas que fueron clasificadas de leves a graves.
Tras el accidente, el crucero “Consolidación de la Independencia de México 2025” fue interrumpido y el buque permaneció bajo revisión. Después regresó a territorio nacional para recibir mantenimiento y trabajos especializados antes de reincorporarse a sus operaciones.
La memoria de los dos jóvenes marinos estará presente en esta nueva travesía. El retorno al mar no borra la tragedia, pero confirma la continuidad de una institución que mantiene la formación de sus cadetes y la preparación de sus tripulaciones como parte de su misión permanente.
En la historia del Cuauhtémoc también se encuentran documentados otros episodios de riesgo. Durante una navegación por la ría de Bilbao, el palo mayor rozó el Puente Colgante de Portugalete, España, sin dejar personas lesionadas.
En junio de 2017, la cadete Eva Lidia Nava Guzmán cayó al océano Índico durante una maniobra de velas, cerca de las costas de India. A pesar del operativo de búsqueda, no fue localizada.
Los casos de Nava Guzmán, Sánchez Hernández y Maldonado Marcos constituyen las tres pérdidas humanas relacionadas con los incidentes de mayor gravedad registrados durante las travesías del velero.

Una escuela en movimiento con su primer secretario en la historia
Desde su incorporación al servicio activo de la Armada de México, el 29 de julio de 1982, el Buque Escuela Cuauhtémoc ha recorrido los principales océanos, participado en encuentros de grandes veleros y visitando puertos de decenas de países.
Por sus cubiertas han pasado generaciones completas de marinos. Una de esas historias corresponde al actual secretario de Marina, almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, quien fue cadete de la Heroica Escuela Naval Militar entre 1983 y 1987 y formó parte de la tripulación del Cuauhtémoc durante su preparación profesional.
Morales Ángeles es el primer titular de la Secretaría de Marina que recibió parte de su instrucción como cadete a bordo del “Caballero de los Mares”, antes de recorrer los distintos niveles de mando de la institución naval.
El Crucero de Instrucción “Pacífico Norte 2026” abrirá un nuevo capítulo para el velero. Tras las reparaciones, las revisiones técnicas y los recuerdos de quienes perdieron la vida en cumplimiento de su formación naval, el Cuauhtémoc continuará adelante.
Lo hará con una nueva generación en sus cubiertas, con la bandera de México en lo alto y con la misma misión que recibió hace casi 44 años: convertir el mar en un aula y preparar a quienes tendrán bajo su responsabilidad el futuro de la Armada de México.