“Ecos de la noche polar”: México y Noruega sellan historia diplomática a través del Black Metal

La exposición “Ecos de la noche polar” reúne fotografías de Germán García para celebrar 120 años de relaciones diplomáticas entre México y Noruega.

México y Noruega, sellan historia diplomática a través del Black Metal
Fotografías: Excélsior / Roberto Rodríguez Rebollo

La muestra denominada “Ecos de la noche polar, 30 años de rock noruego en México” con fotografías de Germán García, es un homenaje a los 120 años de relaciones diplomáticas entre México y Noruega. El proceso curatorial estuvo a cargo de David Montes, Veka Duncan y Germán García.

Corrían los últimos años de la década de los setenta, una época en que el rock vivía una de sus etapas de mayor rebeldía con la experimentación de géneros subversivos y alternativos. 

En 1982, la agrupación británica, Venom, lanzó su disco titulado Black Metal, sin saber que el concepto le daría identidad a uno de los subgéneros más controvertidos del mundo del metal.

México y Noruega, sellan historia diplomática a través del Black Metal
Fotografías: Excélsior / Roberto Rodríguez Rebollo

Por su parte, otras bandas como Mercyful Fate (Dinamarca), Hellhammer (Suiza) o Bathory (Suecia) adoptaron un estilo único, moldearon al Black Metal como un estandarte más allá de la música.

En la década de 1990, surgió en Noruega un movimiento inspirado en la esencia de de Venom, una oleada de guitarras rasposas, voces guturales bien marcadas y una filosofía “antirreligiosa”: el Black metal Noruego echó raíces y la escena tuvo éxito arraigándose en el gusto de un grupo de fans exigentes.

Bandas como Darkthrone, Emperor, Immortal o Mayhem crearon un sonido propio de la ola noruega que llegó para quedarse. 

México y Noruega, sellan historia diplomática a través del Black Metal
Fotografías: Excélsior / Roberto Rodríguez Rebollo

Enfoque, misticismo y arte

En entrevista para Excélsior, el fotógrafo Germán García, autor de “Ecos de la noche polar”, se sinceró sobre la práctica fotográfica de conciertos de música extrema donde el ambiente se vuelve oscuro y teatral.

Habló sobre la exposición que es un homenaje a sus 25 años de trayectoria como fotógrafo profesional, un homenaje a las relaciones bilaterales entre México y Noruega, y un tributo al Black Metal noruego como elemento cultural del país escandinavo.

Destacan fotografías de Hellhammer, uno de los bateristas más destacados del género, junto con otros personajes como Galder, exguitarrista de Dimmu Borgir, así como los retratos artísticos de los integrantes de la banda Tsjuder.

México y Noruega, sellan historia diplomática a través del Black Metal
Fotografías: Excélsior / Roberto Rodríguez Rebollo

Además, un conjunto fotográfico que recuerda las presentaciones en México de grupos como Immortal, Wardruna, así como la cantante Liv Kristine, quien es referente como parte del movimiento gótico que desde Noruega ha tenido un auge muy importante.

Llaman la atención los aspectos tomados de los shows de Dimmu Borgir en México en 2012 y 2018, respectivamente, celebrados en el Circo Volador. Una de las bandas más emblemáticas del Black Metal noruego 

Entrevista a Germán García.

-¿Cómo surgió la idea de realizar esta exposición? ¿Cómo fue el proceso de selección fotográfica? ¿Qué significa para ti que tu trabajo esté expuesto en este espacio?

“Es maravilloso que hayan escogido este tema como parte de la celebración de una hermandad de países como los nuestros y para mí es un orgullo ser parte de esto.

Realmente es una exposición fuera de serie por que la música underground no es tan vista dentro de los museos, entonces para mí que esté dentro del Museo de la Cancillería una exposición de Black Metal es de las cosas que no te imaginas que van a pasar, y menos con tu trabajo.

Este es el resultado de 25 años de trabajo, todo de la mano de Dilemma, la promotora con la que colaboro; ellos se han dado a conocer por traer a bandas que nadie más traía.

Tenemos mucho material desde hace 25 años que vale la pena mostrar, la idea es hacerlo con más países para que todos tengamos forma de conocer la forma forma de música de otras bandas.

México y Noruega, sellan historia diplomática a través del Black Metal
Fotografías: Excélsior / Roberto Rodríguez Rebollo

Es algo satisfactorio, para mí es un logro profesional porque estar en este lugar de la mano de una embajada y de la Secretaría de Relaciones Exteriores es increíble, no tengo palabras para describirlo, nunca pensé que mi nombre estuviera en un museo.

Es un regalo para mi yo del pasado que se compraba los rollos con lo poco que tenía saliendo de la universidad y que hacía todo el esfuerzo para enviar fotografías escaneadas a algún medio digital, y es una forma de decir: hacer las cosas bien tiene su recompensa en el aspecto profesional de la palabra.

Creo que esto es un reconocimiento a mi trabajo, al Black Metal, a Noruega, pero también es un reconocimiento a la empresa que se animó a traer a estas bandas por primera vez a México, Dilemma fue la que abrió la puerta a este mundo y fue la que me dio la oportunidad de estar ahí.

La selección fue difícil debo confesar, primero fue buscar todas las bandas noruegas, luego me enfoqué en las fotos que tenían algún valor o que transmitían algo particular. La primera selección fue de casi 100 fotos y la última llegó a las 20 que están aquí exhibidas. Estas son las que considero que tienen más fuerza dentro de la escena noruega y las que te evocan mejor lo underground. La idea no fue solo hacer una muestra visualmente agradable sino importante dentro del género musical.”

México y Noruega, sellan historia diplomática a través del Black Metal
Fotografías: Excélsior / Roberto Rodríguez Rebollo

-Platiquemos sobre las fotografías, ¿cuáles son los aspectos que destacas de cada toma?

“Estas fotos son fotos de Liv Kristine, parte de lo que hizo con Theatre of Tragedy fueron las bases del movimiento gótico en los noventas y en esta ocasión tenemos dos fotografías que fueron tomadas durante el show que tuvieron en conjunto Liv, Anneke van Giersbergen, vocalista de The Gathering, y Kari Rueslåtten, con el proyecto llamado The sirens.

De este lado está Trollfest, una banda de folk muy divertida, utilizan instrumentos poco convencionales, es decir, es una forma diferente de llevar la música, la cultura y la tradición de su país. Te rompe el paradigma de lo que debe ser una banda under, son shows que se convierten en una fiesta por la energía que irradian: una fuente interminable de fotografías.

Enslaved, esta es una banda que también conecta mucho con su público. Tienen una propuesta muy interesante porque los músicos transmiten una pasión muy intensa, para mí esas son de las fotos más hermosas que puede haber en la fotografía de conciertos, captar esa pasión de los dos lados, tanto la que otorga el músico al público como la que el público de devuelve al músico, es cuando se compenetran y se siente algo impresionante, es algo que toda la música tiene pero en la música underground y el metal se vive de una forma muy particular. Es algo muy poderoso.

En México 2019 una gira de Abbath como solista con su bajista, Mia Wallace, que juntos hacen una gran dupla porque él es un vocalista espectacular. Aquella vez estuvieron en el Circo Volador, fue un show maravilloso.

Satyr, vocalista de Satyricon en 2017, es un personaje que transmite mucho también. Me encantan los gestos que hace en las fotografías, aparte el tipo era modelo y se le nota la postura hasta cierto punto teatral como si estuvieran en una ceremonia.

Por otro lado, tenemos a Tsjuder, una banda de Black Metal más tradicional, con esa estética típica del corpse paint, los picos, las pieles, por eso son mis fotografías favoritas, principalmente por el detalle. 

El momento en que el vocalista está como en un trance maravilloso dentro de la canción, está disfrutando lo que está haciendo, está conectando directamente con la gente. Y tengo por aquí otra fotografía del mismo vocalista pero en una actitud mucho más agresiva siendo parte de esa conexión con el público. Este concierto fue en 2023.

Aunque hablar de música noruega es muy amplio, hoy en día existen bandas como Aurora que están haciendo las cosas muy bien. Por ejemplo, aquí en la exposición tenemos una foto de Wardruna, una banda folk, hicieron una colaboración con Aurora justamente. Van muy cercanos, el lado folk y la cultura.

-¿Por qué el Black Metal es el elemento central de esta exhibición y cómo entender el género por encima de su poca exposición?

México y Noruega, sellan historia diplomática a través del Black Metal
Fotografías: Excélsior / Roberto Rodríguez Rebollo

El Black Metal es un producto cultural de Noruega que es reconocido en todo el mundo, no es como en otros países que el metal es un género musical más, sino que en Noruega tiene una connotación mucho más cercana a la cultura formal que a la cultura underground.

El Black Metal lo que hizo fue por una parte anticristiana que fue el lado negativo de los inicios de ese movimiento, pero también hay una parte que lo que hace es enaltecer la cultura nórdica, las culturas antiguas, las religiones antiguas, en fin temas muy profundos, de ahí viene esa opción de tener esto como un lazo entre México y Noruega.

Son bandas que su estética te permite capturar una energía en el escenario increíble, hay una intención en toda su imagen, prácticamente es un arte verlo, te guste o no te guste el género son bandas que impactan al verlas.

La parte de la música noruega como lazo entre México y el país nórdico es por que se recibió muy bien en nuestro país; cuando empezaron a llegar bandas noruegas la gente empezó a compaginarse con ellos, a conocer y adentrarse un poco más en la cultura nórdica.”

-Desde tu experiencia, ¿cómo vislumbras el panorama actual de la labor fotográfica en conciertos? ¿Qué consejo le darías a los jóvenes fotógrafos?

Hoy en día se está perdiendo esa capacidad de apreciar la fotografía, aquí tenemos la oportunidad de tenerlas en un formato más grande, todo lo que es el detalle de una fotografía.

Es muy interesante cuando el artista se da cuenta que estas ahí, que se den cuenta que estas haciendo un trabajo y hasta posan para la fotografía es increíble.

La fotografía es una competencia, si no estás a tiempo, no estás; no tienes tiempo de ajustar, o disparas o disparas, así de simple. Es algo muy exigente pero también muy benévolo porque al final de cuenta lo que estás entregando es tu visión, lo que tú viste en ese momento. La fotografía al mismo tiempo que no la puedes engañar es una gran mentirosa porque solo se aprecia lo que está en tu encuadre, lo que está afuera ya no se ve.

Hay un fenómeno que se está dando últimamente en la fotografía de concierto: que la fotografía va más hacia la parte estética, que luzca con ediciones y revelados diferentes con luces brillantes y otros efectos, se ve muy bonito pero pienso que se pierde la esencia de la fotografía de conciertos porque debe ser más documental.

Al final del día todos tenemos una visión diferente y hay público para todos porque esto es un arte. Yo me considero más un empleado que intenta hacer arte, no considero que mi trabajo sea como tal arte pero creo que tiene ese beneficio que al final tiene ese beneficio que termina siendo un tipo de arte, un tipo de creación donde la creatividad es tu mejor arma. 

Actualmente, la tecnología ha llevado a que la técnica sea muy fácil y la parte técnica siempre va a estar ahí, pero tu ojo, tu mirada, todo lo que has visto durante años es lo único que tienes como fotógrafo de conciertos.

Hay trabajos muy buenos de jóvenes fotógrafos, y también hay trabajos de fotógrafos que llevan muchos años que están en un punto de experimentación donde se van más a lo artístico que a lo documental, me parece muy bien pero creo que debería prevalecer más lo documental, es decir, algo más equilibrado.

Para mí surge otro aspecto que es la ética dentro de la fotografía, muchos chicos no la practican, si les tuviera que dar un consejo es trabajar siempre con ética.

-¿Qué banda te ha marcado en estos 25 años de trayectoria? También regálame una reflexión final.

“Para mi Dimmu Borgir siempre ha sido espectacular en vivo, es una de las bandas que más he disfrutado fotografiar a lo largo de mi carrera. Aunque Immortal en aquel show del Circo Volador en el 2011 fue algo increíble, estaba lleno de neblina, no se veía absolutamente nada y me costó mucho trabajo hacer las tomas porque todo era blanco pero fue muy divertido.

Quisiera agregar que la fotografía también es una puerta maravillosa para los que no pudimos ser músicos, que cuando estés en el futuro te va a llevar a un lugar en el pasado que se complementa con la música; dicen que no hay máquina del tiempo más real que la música y la fotografía complementa eso de una forma muy interesante.

El arte es la forma en que nos podemos liberar, no importa que tan mala sea tu situación o que tantas cosas tengas en contra el arte siempre te va a ofrecer una salida ya sea como música, en este caso del Black tiene contenidos más complejos que la música popular y eso eso te puede abrir una puerta muy grande hacia ser alguien diferente y sobrellevar tus problemas tanto si eres músico como si eres fan la música es una puerta que siempre va a estar ahí.”

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