Autismo: El arte también se aprende a mirar distinto: museos buscan ser espacios para todos

Museos públicos y privados en la Ciudad de México lanzaron la campaña El arte es para todos: Museos Amigables con el Autismo.

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La iniciativa busca ir más allá de la conmemoración para transformar la experiencia cultural en espacios más accesibles, comprensibles y respetuosos.Cuartoscuro

En una ciudad donde el ruido, la prisa y la saturación visual marcan el ritmo cotidiano, los museos se abren como un respiro. Pero, ¿qué pasa cuando incluso esos espacios no siempre son accesibles para todas las formas de percibir el mundo?

La accesibilidad no se construye con rampas o elevadores, sino también con información clara, con empatía y con formas de atención que reconozcan la diversidad de quienes visitan.

En el marco del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo (a celebrarse mañana), establecido por la Organización de las Naciones Unidas  (ONU), museos públicos y privados en la Ciudad de México lanzaron la campaña El arte es para todos: Museos Amigables con el Autismo, una iniciativa que busca ir más allá de la conmemoración para transformar la experiencia cultural en espacios más accesibles, comprensibles y respetuosos.

La propuesta es impulsada por esfuerzos de la sociedad civil —un colectivo, una asociación civil y un club de estudiantes— que coinciden en una convicción: el acceso a la cultura también es un derecho, y ejercerlo implica poder habitar los espacios sin barreras.

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Cuando el museo se adapta, no solo se transforma el espacio: también se amplía la posibilidad de que más personas puedan mirar, sentir y formar parte de él.Cuartoscuro

Como parte de la campaña, se presentó una guía digital de recomendaciones disponible mediante un código QR en los museos participantes durante el mes de abril. El material está dirigido a visitantes en general, acompañantes de personas con autismo y personal de recintos culturales.

Más que un instructivo, la guía funciona como una herramienta de mediación: busca acercar el museo a otras formas de percepción, explicar cómo ciertos elementos del entorno —como el ruido, la iluminación, la saturación visual o la densidad de público— pueden influir en la experiencia de visita, y ofrecer pautas para generar interacciones más respetuosas.

La premisa es clara: no todas las personas experimentan el mundo de la misma manera. Y lo que para algunos es una sala más, para otros puede representar un entorno abrumador.

En ese sentido, la campaña insiste en un punto clave: no todas las reacciones deben interpretarse como “mala conducta”. En muchos casos, pueden ser respuestas a la sobreestimulación sensorial o a una experiencia intensa.

De acuerdo con el enfoque de la OMS, el autismo forma parte de los trastornos del neurodesarrollo y se manifiesta de distintas maneras en cada persona, lo que refuerza la necesidad de pensar la inclusión desde la diversidad y no desde la homogeneidad.

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La premisa es clara: no todas las personas experimentan el mundo de la misma manera.Cuartoscuro

Como parte de la activación, los museos participantes entregarán durante abril stickers inspirados en obras de sus acervos. Cada uno incluye un código QR que dirige directamente a la guía digital, convirtiéndose así en una herramienta de difusión que traslada el mensaje más allá de los espacios museísticos.

Los stickers buscan apelar no solo a la información, sino también al vínculo afectivo que el público establece con el arte: una forma de acercar la conversación sobre inclusión a través del lenguaje visual.

Entre los recintos que participan en la iniciativa se encuentran el Museo del Estanquillo, el Museo Nacional de Arte, el Museo de Arte Popular, el Museo Kaluz, el Museo Nacional de la Acuarela, el Museo del Chocolate, el Museo Archivo de la Fotografía y el Museo Casa Carranza, entre otros.

La participación conjunta de museos públicos y privados marca un punto relevante: la inclusión no depende de esfuerzos aislados, sino de la construcción de alianzas y de la adopción de prácticas sostenidas que transformen la experiencia cultural de manera gradual, pero significativa.

En México, se estima que 1 de cada 115 niñas y niños podría encontrarse dentro del espectro autista, de acuerdo con datos de  (2016), lo que da cuenta de una población significativa que continúa enfrentando barreras en distintos espacios públicos, incluidos los culturales.

Frente a ello, iniciativas como esta abren una conversación necesaria: cómo hacer que los museos dejen de ser espacios que se recorren desde la distancia y se conviertan en lugares que también se habitan. No hay una única respuesta. Pero sí una dirección: pensar la cultura desde la diversidad.

 Y en ese intento, algo cambia. Porque cuando el museo se adapta, no solo se transforma el espacio: también se amplía la posibilidad de que más personas puedan mirar, sentir y formar parte de él. Al final, el arte no solo se cuelga en las paredes. También se construye en la manera en que se decide compartirlo.

fdm