Aullido del lobo mexicano regresa a Durango con la llegada de cinco ejemplares
Durango recibió cinco lobos mexicanos en el Zoológico Sahuatoba, reforzando esfuerzos de conservación y protección.

El aullido del lobo mexicano (Canis lupus baileyi) se volvió a escuchar en Durango, en uno de sus territorios ancestrales, con la llegada de cinco ejemplares al Zoológico Sahuatoba, ubicado en la capital del estado y provenientes del Zoológico Los Coyotes, en la Ciudad de México.
Los cinco ejemplares, machos de siete años que son hermanos y nacieron en abril de 2018, vivirán en instalaciones especialmente acondicionadas para esta especie emblemática. Dichos espacios cumplen con estándares internacionales y cuentan con chozas, bebederos, cuarto de control, cueva y un río artificial.

“La idea es que sea un santuario, un espacio dedicado al lobo mexicano”, comentó la directora del Zoológico Sahuatoba, Lyda Salazar.
Tras un largo viaje por avión y camionetas, custodiadas por un fuerte operativo de seguridad, médicos veterinarios evaluarán el estrés y la adaptación de los lobos mexicanos antes de cualquier exhibición pública, priorizando su bienestar en una cuarentena inicial.
Primer grupo de lobos mexicanos arriba a Durango
Para el mes de febrero se espera el arribo de otros cinco ejemplares de lobo mexicano, rehabilitados en Estados Unidos, que serán reintroducidos en la Sierra Madre Occidental, en particular en la región del municipio de Tepehuanes, en el ejido Bajío del Tarahumar, al sur del estado de Durango.
Bajío del Tarahumar es una comunidad rural conocida por sus paisajes boscosos y sus tradiciones locales, como las cabalgatas anuales. La región se caracteriza por ser una zona serrana con altitudes que pueden superar los dos mil metros sobre el nivel del mar, rodeada de cerros y pinos.

Excélsior dio a conocer que se eligió la sierra de Durango para la liberación de los lobos mexicanos, luego de que un estudio científico avaló la capacidad de carga ecológica de la zona para mantener poblaciones viables de la especie.
En esta investigación, realizada por reconocidos expertos de México y Estados Unidos y apoyada con monitoreo de cámaras trampa, se confirmó la disponibilidad de presas unguladas (con pezuña), que forman parte de la dieta del lobo mexicano.
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