Asesinato del padre Marcelo Pérez Pérez fue por pugnas indígenas
El asesinato del padre Marcelo Pérez Pérez es resultado de las pugnas entre grupos de indígenas zotziles y zeltales que pelean por el poder político en sus comunidades.

El asesinato del padre Marcelo Pérez Pérez no se relaciona con la presencia del crimen organizado en Chiapas, es más bien resultado de las pugnas entre grupos de indígenas zotziles y zeltales que pelean por el poder político en sus comunidades.
"En el caso del padre Marcelo, repito, no es tanto de cárteles, ahí más bien son grupos internos, armados, peleando indígenas contra indígenas; en este caso tzotziles contra tzeltales; es un grupo interno y ahí es a los que no se ha desarmado; no se les han quitado las armas y siguen libres los grupos armados al interior de las propias comunidades indígenas. Esto no es un problema de cárteles de droga, es un problema interno por la lucha por el poder político y económico en esas regiones", declaró a Grupo Imagen Multimedia (GIMM) el cardenal Felipe Arizmendi Esquivel, obispo emérito de San Cristóbal de las Casas.
Luego de que la presidenta Claudia Sheinbaum reveló que las investigaciones del homicidio en agravio del sacerdote de 51 años de edad pasaron al ámbito de la Fiscalía General de la Repúblic (FGR), el obispo emérito reconoció que las amenazas que recibió el padre Marcelo Pérez derivaron de las disputas entre los grupos armados.
"En este caso concreto del padre Marcelo, muchos quisieran perpetuarse en los poderes municipales o en los poderes más inmediatamente locales, comunitarios; el padre decía: respétense, quieranse. Si la mayoría no está de acuerdo con eso, hay que respetar lo que la mayoría diga; no que él se inclinara por un partido o por un grupo, sino por la paz y la reconciliación de las propias comunidades" detalló en la entrevista.
- Esta lucha por el poder político ¿dieron origen a las amenazas que recibió el padre antes de ser asesinado? se le preguntó.
- Así lo tenemos entendido, precisó el cardenal.
Los enfrentamientos por el poder político y económico entre los grupos armados indígenas se dan en las comunidades gobernadas ya sea por un partido político o por el sistema de usos y costumbres, añadió el religioso.
- ¿De qué territorios estamos hablando? se le planteó.
- Hemos tenido varios casos, un tiempo, por ejemplo Oxchuc, que está entre San Cristóbal y Ocosingo. Ahí eran dos mujeres indígenas y sus respectivos grupos que peleaban la presidencia municipal. Tuvimos casos semejantes en Chenalhó, dos grupos que pelean la presidencia municipal; en Pantelhó, ahora que fue el problema más reciente, incluso allá, no se pudieron llevar elecciones por el tema de la violencia y el congreso nombró a un consejo municipal, y hay gente que no está muy conforme con eso; en fin son problemas ya mucho, mucho muy locales a nivel municipal.
Con base en las circunstancias que rodearon el asesinato del padre Marcelo Pérez, de origen tzotzil, el cardenal Arizmendi descartó la posibilidad de que organziaciones del crimen organziado estén detrás de los grupos armados en las comunidades indígenas con la intensión de apropiarse del poder político y económico.
- No, en este caso. Han sido inlcuso problemas históricos que no tienen nada que ver con los cárteles; los cárteles incluso son muy posteriores allá en Chiapas; todos estos cárteles tendrán dos o tres años, cuando mucho; antes no estaban y ya había otros problemas al interior de las propias comunidades, reseñó.
En las zonas del estado de Chiapas en las que los cárteles de la droga tienen presencia, el cardenal sostuvo que el gobierno federal y estatal han hecho lo posible por enviar al ejército, a la guardia nacional y hasta la policía pero "están rebasados, todos estamos rebasados".
"Yo no digo que no hacen nada, sería injusto decir eso. Sí están haciendo algo: va el ejército, policía, Guardia Nacional, pero no se han desarmado a estos grupos, los grupos siguen ahí, en donde está la presencia del ejército, por ahí de momento se calman, pero aparecen en otra parte. Lo importante no es una presencia territorial del ejército, la Guardia Nacional o la policía estatal, porque cuando están ahí todo está tranquilo, pero esas gentes pasan por otras partes, esas gentes tienen mucha inteligencia y la autoridad quisiera que los ciudadanos los denunciaran, pero nunca van a denunciarlos porque se exponen a que los maten a ellos, y entonces la autoridad tiene que buscar otros métodos" remarcó.
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