A cinco años del covid: “Aprendí a convivir con la muerte”
Adrián recuerda cómo iba por toda la ciudad "cazando" lugares donde vendían oxígeno para sus hermanos; cuatro de ellos fallecieron

Yo ya no tengo tiempo para perder, tengo tiempo para disfrutar”. Ésa es ahora la filosofía de vida de Adrián García, quien, durante la pandemia de covid-19 perdió a cuatro de sus hermanos.
La emergencia sanitaria no sólo dejó secuelas físicas en muchos de quienes se enfermaron, sino, también, ausencias en cada familia que, cinco años después, siguen presentes. El manejo de las pérdidas y del duelo ha sido vital para enfrentarlas.
La pandemia, pues todos pensábamos que era algo que iba a durar 15 días, que iba a durar muy poco tiempo y no, de repente se empezó a alargar, pero también empezó a volverse como una especie de película de terror. En mi caso, fue de esa forma”, cuenta Adrián a Excélsior.
Sus hermanos Jorge y Alejandro se enfermaron casi al mismo tiempo, iniciando en enero de 2021; siguieron su hermana Ruth y su hermano Ángel, quien fue el último en fallecer, en abril de ese año.
Justo cuando yo el día 1 de enero les escribo por mensaje diciéndoles que mi hermano Jorge está mal, mi hermano Alejandro me escribe y me dice, ‘Yo también estoy enfermo, pero ahí ya voy de salida’. Pues no, él a los dos días murió”, relata.
Atender a sus hermanos fue un reto mayor, todavía sin vacunas, con los hospitales saturados, sin medicamentos y recorriendo establecimiento tras establecimiento en búsqueda de oxígeno.
No había medicamento ni oxígeno, y conseguir oxígeno para una persona que está demandando más de 10 litros por minuto, los tanques se acaban muy rápido. Entonces acabé comprando un tanque, rentando dos y los eché a mi carro y a buscar donde tuvieran, porque ni siquiera es que fueras a un lugar específico y hubiera, sino que tenías que andar cazándolo”, recuerda.
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Aun cuando estuvo en contacto directo con dos de sus hermanos, Adrián no se contagió de covid-19, algo por lo cual se considera afortunado.
No sé si me cuidé muy bien o no sé qué pasó… en algunos momentos llegamos a pensar que podía ser algo genético, que nos afectaba como hermanos”, narra.
Para él, perder a sus hermanos fue uno de los momentos más trágicos de su vida, por el cual tuvo que renunciar a su empleo, para intentar dejar todo atrás.
Dejé el trabajo porque ya no lo aguanté. No aguantaba esas miradas o esos mensajes de ‘Lo siento’, que yo sé que la gente lo hace con mucho corazón, con mucho cariño, pero para mí eran como recordarme todo lo que estaba viviendo una y otra y otra vez”.


Enfrentar sus duelos, con apoyo de una tanatóloga, lo ayudó a ver la situación desde otra perspectiva y a encontrar el valor real de la vida.
Valoro los momentos más insignificantes, como despertarte y saber que estás vivo, o que acabaste el día y agradecer porque lo terminaste. Yo, con mis hermanos, parecerá una locura, pero sigo hablando con ellos. Veo el cielo y a cada estrella le pongo el nombre de mis muertos y los saludo”.
Al mismo tiempo agradezco que yo corrí con una suerte diferente a la que ellos corrieron. A mí la pandemia sí me dejó mucha enseñanza y creo que lo he tomado hacia el lado positivo”, explica Adrián, quien ha dejado de lado el ego y busca, siempre, alejarse de las situaciones negativas.
Algo bien importante para mí es estar con mis muertos, pero ya no sufriéndolos. Yo aprendí a convivir con esta muerte, más que a padecerla. La padecí y fue muy feo, pero ya no es momento de hacerlo. Entonces, a cinco años, creo que ahí la llevo”.
Aun con la pandemia y con lo vivido, me siento una persona afortunada. Porque estoy vivo, porque no me falta nada, porque no tengo una carencia. Porque también aprendí que no necesito grandes cosas. Necesitas gente que esté a tu lado, apoyando, necesitas sentirte bien y hacer cosas que te apasionen”, subraya.
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