El amor en los tiempos de Bad Bunny
En la era de Bad Bunny, el amor juvenil se transforma: más digital, musical y estratégico, pero sigue vivo entre playlists, memes y confesiones indirectas.

En la era de Bad Bunny, el amor tradicional se resiste a morir. Los mensajes por DM y las playlists compartidas, las formas de decir “me gustas” han cambiado, pero no han muerto. Entre la hiperconectividad, la estética emocional del reguetón y el miedo al rechazo amplificado por las redes sociales, las declaraciones de amor entre jóvenes se han vuelto más sutiles, más digitales y, paradójicamente, más íntimas.
Aunque la escena clásica de flores, carta escrita a mano y pregunta directa sigue existiendo, ya no es la vía dominante. Hoy, el cortejo juvenil se despliega en códigos que mezclan música, algoritmos y silencios calculados.

Rosa y Diego, estudiantes del Colegio Preparatorio, se conocieron desde la secundaria y aseguraron que desde entonces sabían que se gustaban. Celebraron desde el viernes 13 de febrero el Día del Amor y la Amistad, porque tal vez el fin de semana a Rosa no le den permiso de salir. Con la mesada que le da su papá, Rosa le compró una sudadera a Diego y Diego le regaló unos pinceles.
Otros jóvenes como Lorena e Isaías relataron experiencias distintas, donde las redes sociales y la interactividad digital influyen en cómo se formalizan las relaciones.
La declaración amorosa en la era digital
El experto en cultura digital Oscar Anselmo explicó que la declaración amorosa no desapareció: se fragmentó. En lugar de un momento único, ahora es un proceso que puede durar semanas.
Entre las prácticas más comunes están las comunicaciones a través de redes sociales: reaccionar a historias, dar “me gusta” a comentarios y fotografías como primer acercamiento. Por temor al rechazo, muchos jóvenes envían videos, memes y TikToks para tantear el terreno. Además, están las playlists personalizadas, donde una canción de Bad Bunny puede funcionar como confesión indirecta.

La estética emocional del reguetón y trap latino ha moldeado la manera de sentir. Artistas como Bad Bunny, Karol G o Rauw Alejandro han normalizado un amor contradictorio: intenso pero libre, confesional pero sin etiquetas.
Para muchos jóvenes, enviar una canción es más significativo que pronunciar un discurso. “Una rola dice lo que yo no puedo”, comenta Luis, estudiante de 19 años. “Si mando Me porto bonito, ya se entiende”.
Redes sociales y vulnerabilidad
Las redes sociales amplifican la exposición: un “no” puede sentirse público, incluso si ocurre en privado. Por eso, muchos jóvenes prefieren la ambigüedad, el coqueteo prolongado y las señales indirectas.
La socióloga cultural Ana Rosa Méndez explicó que la declaración amorosa sigue ahí, pero se mueve a espacios privados, controlados y simbólicos, lo que refleja cómo los jóvenes buscan proteger su vulnerabilidad emocional.
En tiempos de Bad Bunny, el amor juvenil no es menos romántico: es más estratégico, más digital y más musical. Las declaraciones de amor siguen vivas, solo que ahora viajan en notas de voz, emojis, canciones y pantallas iluminadas a medianoche.
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