Transforman estrategia climática ante la dificultad de contener emisiones

El nuevo enfoque va más allá de la mitigación, lo importante son las personas y los ecosistemas; cerca de 50 científicos trabajan en el tema: María Amparo Martínez Arroyo

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Elementos de Semar y Pemex lograron controlar el incendio en la Refinería Olmeca Dos Bocas en TabascoSecretaría de Marina

Incluso si México redujera a cero sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), la vida de la población no cambiaría respecto a los impactos del cambio climático. Esto obedece a que esos efectos ya están en marcha y cada vez son más intensos. A eso se suma que el calentamiento global continúa acelerándose.

Por ello, cerca de 50 científicos mexicanos de universidades e institutos de investigación colaboran con el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC). Ante la dificultad de contener las emisiones globales de GEIel enfoque va más allá de la mitigación y pone en el centro a las personas y los ecosistemas.

En lugar de centrar la política climática exclusivamente en la disminución de emisiones, que sin duda es necesaria, la propuesta prioriza la disminución de daños sobre personas y ecosistemas mediante cuatro ejes: mitigación, adaptación, compensación y cobeneficios, dijo en entrevista Maria Amparo Martínez Arroyo.

El planteamiento busca incorporar el riesgo climático en todas las políticas públicas y decisiones de desarrollo, desde el combate a la pobreza y la educación hasta la infraestructura y la energía.

La premisa es que hacerlo no sólo es viable, sino necesario y de beneficio múltiple, porque los impactos ya están dentro del horizonte de planeación del país, aseguró la investigadora del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM.

Destacó que los estudios han identificado “medidas habilitadoras” —acciones que detonan otras en cascada— y dos vertientes prioritarias: el agua, en todas sus dimensiones, y la energía, en particular la generación eléctrica.

La adaptación, entendida más allá de la infraestructura o la gestión de riesgos, implica transformar prácticas productivas, sociales y territoriales. Estas acciones pueden implementarse de inmediato y generar resultados en el corto plazo, a diferencia de la mitigación, cuyos efectos toman décadas, explicó.

Este enfoque “es una filosofía distinta, centrada en las personas y la regeneración de los ecosistemas... de lo que se trata es reducir o evitar pérdidas humanas, ambientales y económicas vinculadas a la crisis climática”, reiteró Francisco Estrada Porrúa, coordinador del Programa de Investigación en Cambio Climático (PINCC) de la UNAM.

La mitigación sigue siendo indispensable, pero se integra a una estrategia más amplia que busca que los impactos sean manejables”, agregó Martínez Arroyo, quien es directora del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM.

Ambos investigadores coincidieron en que la adaptación está estrechamente ligada a la reducción de la pobreza, mejorar acceso a salud, educación y servicios básicos, y fortalecer la capacidad de respuesta frente a eventos climáticos. Así, políticas sociales tradicionales adquieren una dimensión climática.

“El combate a la pobreza es una política de adaptación. [...] "Ya no es posible diseñar políticas sociales sin considerar el impacto del clima en su efectividad", sentenció Estrada Porrúa.

En cuanto a la compensación, Martínez Arroyo detalló que, aunque las ciudades son responsables de la mayor parte de las emisiones, los impactos recaen con mayor intensidad en regiones agrícolas o costeras, lo cual exige mecanismos para redistribuir costos y responsabilidades.

Sobre los cobeneficios, dijo que decisiones en agua, energía, salud o educación pueden reducir simultáneamente la vulnerabilidad climática, ampliando las herramientas de política y la participación de los distintos sectores.

Estrada Porrúa advirtió que los umbrales antes lejanos ya están cerca y que la tasa de calentamiento global —y probablemente la de México— se acelera.

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Evolución del promedio anual global de la temperatura media del aire durante el periodo 1880-2025, creado a partir de la base de datos de KNMI Climate Explorer. Las líneas punteadas representan los valores de temperatura estimados por los distintos centros globales, mientras que las líneas continuas muestran las temperaturas suavizadas utilizando el filtro Hodrick-Prescott (HP). Periodo de referencia 1900-1930Programa de Investigación en Cambio Climático, UNAM

En la agricultura, los rendimientos de cultivos como maíz, trigo y arroz han disminuido por aumentos en las temperaturas y cambios en los patrones de precipitación, así como por eventos extremos. Incluso con emisiones cero, la situación de los productores no cambiaría en el corto plazo. “No les cambiaría la vida en términos de impacto climático”, dijo.

Los rendimientos de cultivos básicos han caído al punto de que la disminución en la capacidad productiva por cambio climático actualmente equivale a 70 kilocalorías por persona al día. Para mediados de siglo serían unas 166 kilocalorías y hacia finales, cerca de 500, lo que representa entre una tercera y una cuarta parte de la ingesta diaria necesaria”, explicó.

Este año, tanto el PINCC como varios institutos de investigación en el mundo, reportaron que hace 14 años se presentó un punto de inflexión: la tasa de calentamiento global pasó de 1.9 a 3.5 grados por siglo después de 2012, evidenciando una aceleración.

En México, la situación es más crítica. Desde la era preindustrial, Estrada Porrúa describió que el país acumula cerca de 1.9 grados de aumento en la temperatura promedio del país. La tasa podría haber pasado de 3.4 a 5.5 grados por siglo tras 2010

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Evolución del promedio anual de la temperatura media del aire en México durante el periodo 1880-2025., creado a partir de la base de datos de KNMI Climate Explorer. Las líneas punteadas representan las bases de datos observadas de distintos centros globales, mientras que las líneas continuas muestran las temperaturas suavizadas utilizando el filtro Hodrick-Prescott (HP). Periodo de referencia 1900-1930Programa de Investigación en Cambio Climático, UNAM

Es una velocidad demasiado rápida para que nosotros y los ecosistemas podamos adaptarnos; en el caso de la temperatura global, alcanzar un calentamiento de 1.5 grados centígrados sobre niveles preindustriales se adelantó décadas los escenarios previstos en el Acuerdo de París” advirtió Estrada Porrúa.

El equipo científico estimó que las pérdidas económicas acumuladas del cambio climático en el sexenio actual equivaldrían a 25% del PIB de 2024, que fue de 35,323 billones de pesos. “Es una barbaridad, representa la mitad de la deuda pública”, dijo.

Estas pérdidas ocurren independientemente del escenario de emisiones. “Nos habla de un periodo de daños que ya no podemos evitar con mitigación”, añadió.

Martínez Arroyo insistió en que enfocar todos los esfuerzos en mitigación “no tiene sentido si no se protege simultáneamente a la población y los ecosistemas”, pues mientras sus efectos tardarán en verse, los impactos del cambio climático ya producen daños sociales y ambientales.

Las acciones de adaptación, reducción de vulnerabilidad, reconstrucción ecológica y cambio de prácticas sociales pueden aplicarse ahora y generar resultados inmediatos, además de alinearse con la reducción de la pobreza.

Advirtió que no será posible reducir pobreza y desigualdad sin una reconstrucción ambiental y una disminución de la vulnerabilidad ante riesgos climáticos crecientes.

La colaboración con el INECC ha permitido incorporar esta visión en instrumentos como las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC 3.0) y en la Política Nacional de Adaptación, cuya elaboración está en marcha.

Reconoció que el principal reto sigue siendo la implementación. La viabilidad técnica está probada y el país cuenta con estudios que permitirían la acción en muchos casos; el desafío es traducir en decisiones concretas y coordinadas entre sectores y niveles de gobierno.

En ese proceso, la participación social y la difusión de información son clave. La falta de conocimiento también es una forma de vulnerabilidad, dijo la científica.

El trasfondo es una redefinición del desarrollo, porque no se trata sólo de crecer, sino de hacerlo de forma que reduzca riesgos climáticos. La diferencia, concluyó Estrada Porrúa, está en si ese desarrollo “nos protege o nos expone más”.

Plan México, detonador de desarrollo y regenerador ambiental

Las mermas económicas para el país proyectadas para este sexenio, así como la aceleración del calentamiento, urgen a replantear prioridades, de lo contrario, se perderá dinero y la posibilidad de alcanzar trayectorias de desarrollo que aún están al alcance alertaron Amparo Martínez Arroyo y Francisco Estrada Porrúa.

En este sentido, indicaron que el objetivo del Plan México, en materia de inversión y polos de desarrollo, puede combinar inversión público-privada con los financiamientos internacionales que existen para el cambio climático, porque pueden destinarse a diversos sectores.

Para que ello sea viable es necesario el análisis del lugar, qué y cómo se va a hacer tomando en cuenta todos los escenarios sobre el clima y sus extremos, además, compensar daños y restaurar los ecosistemas de los alrededores, explicó la investigadora.

Ejemplificó con la refinería de Dos Bocas, “si es necesaria para el país, entonces, debía haber compensación en los poblados de los alrededores, apostar por energías renovables, restaurar ecosistemas y generar empleos verdes; en este tipo de cosas hay que hacer los cambios adecuados para no perjudicar más al ambiente, porque técnica y tecnológicamente hay todo para hacerlo bien”.

Se trata, continuó, de analizar las poblaciones, los ecosistemas, el tipo de actividades que hay y hacer un ejercicio constructivo y de creatividad que “sólo implica tomar los conocimientos que se tienen e invertir en lo que se requiere, además de invertir en investigación a escala nacional y local.

No nos vayamos por la fórmula de siempre, la del costo-beneficio económico, sino por una cuestión estructural, porque lo que se esté haciendo ahí va a tener repercusión durante 30, 40 o más años, entonces si lo hacemos mal esa repercusión va para mal, si lo hacemos bien, esa repercusión va para bien, tan sencillo como eso” argumentó Arroyo Martínez.

Agregó que el Plan México está en un momento de gran oportunidad, “si se hace bien puede ser ejemplar”, si se usan los conocimientos existentes para que las poblaciones de los alrededores cambien una serie de prácticas nocivas, tengan otro tipo de energía, de cuidados, o sea, “podemos hacer un cambio real y con una mayor participación, y, en este sentido, la educación y la información hacia la gente es importantísima”.

Estrada Porrúa subrayó que no se trata de cualquier tipo de desarrollo, sino uno que “nos proteja climáticamente” sin poner toda la atención en mitigar, uno de los cuatro pilares.

Si se pone toda la atención ahí, se deja de cuidar adaptación, compensación y cobeneficios. Y eso es un problema, porque entonces tendría que ser una estrategia de mitigación perfecta y muy profunda… además, el país va a estar lo mejor preparado posible para los escenarios más complicados de calentamiento… y ya no hay tiempo que perder”, concluyó.