Ganan espacios, pero no poder; destacan por su trabajo en comisiones
En 94 años de historia parlamentaria, las mujeres avanzan de manera considerable en las posiciones legislativas; sin embargo, el poder político y económico en el Congreso de la Unión lo mantienen los hombres, pues los órganos de gobierno como la Junta de Coordinación Política, la Mesa Directiva y la Conferencia para la Dirección y Programación de los Trabajos Legislativos son dominados por los varones

En el Senado, sólo una mujer ha tenido la presidencia de la poderosa Mesa Directiva, María de los Ángeles Moreno y ocurrió hace 17 años; la Junta de Coordinación Política jamás ha sido conducida por una senadora. En la Cámara de Diputados, la Mesa Directiva es presidida por una mujer, luego de 11 años de exclusión, y por lo tanto encabeza la poderosa Conferencia para la Dirección y Programación de los Trabajos Legislativos, integrada en su mayoría por hombres.
En 1923, Elvira Carillo Puerto, Beatriz Peniche y Raquel Dzib se convirtieron en las primeras diputadas, en el Congreso de Yucatán; en 1954, Aurora Jiménez de Palacios fue electa la primera diputada federal. En 1964, María Lavalle y Alicia Arellano fueron las primeras senadoras de la República.
Hoy existen 47 mujeres en el Senado, 20 presiden una comisión ordinaria; en la Cámara de Diputados hay 212 legisladoras, pero sólo 17 encabezan una comisión ordinaria.
CIUDAD DE MÉXICO.
Por primera vez, después de casi 63 años desde la primera vez en que una mujer se convirtió en senadora de la República, las legisladoras ocupan la inédita cifra de 47 escaños, lo que implica que 36.7% del poder político en el pleno está en las manos de una mujer.
Sin embargo, esa fuerza política todavía no se refleja en las posiciones de poder dentro del Senado, pues las mujeres presiden sólo 20 de las 64 comisiones ordinarias; es decir, ocupan el 31.25% de los espacios de decisión en los grupos de trabajo.
Además, todavía no han podido presidir la Mesa Directiva y han debido conformarse con ser vicepresidentas y secretarias, y en la Junta de Coordinación Política jamás han tenido ni la presidencia ni la representatividad del poder de voto que tienen en el pleno, pues sólo hay dos en los ocho lugares disponibles, lo que implica sólo un peso del 25 por ciento.
La presencia de las mujeres en el Senado ha crecido de manera paulatina en cada año en que se renueva su pleno y su forma de trabajo se deja sentir cada vez más, con dinámicas de actividad constante, que han dejado muy atrás a sus compañeros hombres.
Sólo presiden cuatro de las 10 comisiones consideradas más poderosas en el Senado, pero su actividad es tan constante y dinámica, que ocupan gran parte del tiempo del trabajo en comisiones y en la construcción de acuerdos.
Cristina Díaz Salazar, del PRI, encabeza la Comisión de Gobernación; Pilar Ortega, del PAN, es la presidenta de la Comisión de Justicia; Gabriela Cuevas, también panista, es la responsable de la Comisión de Relaciones Exteriores y Angélica de la Peña, del PRD, es la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos.
Cuando estas mujeres no están en trabajo formal de comisiones, están en negociaciones con instancias de gobierno o en constante diálogo con organizaciones civiles. Por ellas han pasado temas importantes como las reformas en materia electoral, de protección a las víctimas, de desaparición forzada, de transparencia y rendición de cuentas o del Sistema Nacional Anticorrupción, pues a pesar de que el peso fundamental de los acuerdos se da en automático a los hombres, ellas han dejado sentir su presencia en las negociaciones.
Gabriela Cuevas no participa en esos procesos, pero es la responsable de los nombramientos de todos los cargos diplomáticos y el gobierno federal tiene que dialogar con ella de manera forzosa.
Pero no son las únicas. Diva Gastélum es la presidenta de la Comisión de Igualdad de Género y es la única que celebra una reunión de su comisión cada semana, ya sea por sesión ordinaria o por la realización de algún foro de discusión.
Marcela Guerra ha tomado un rol protagónico por su tarea como presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores de América del Norte, al reunirse con la comunidad de migrantes y mantener un diálogo constante con la Cancillería y el congreso de Estados Unidos.
Lucero Saldaña también es una de las que realiza con frecuencia reuniones de su comisión de Relaciones Exteriores Organismos No Gubernamentales, lo mismo que Laura Rojas, con su Comisión de Relaciones Exteriores Organismos Internacionales. Antes de ellas, esas dos comisiones prácticamente eran de ornato; ellas las han activado de manera significativa.
Luisa María Calderón es presidenta de la Comisión de la Reforma Agraria, que antes de encabezarla se dedicaba sólo a la validación de elecciones de magistrados agrarios. Ella la ha convertido en una constante cita de debate en torno al campo, ya sea en la aprobación de dictámenes o en la realización de foros de discusión.
Adriana Dávila es la presidenta de la Comisión contra la Trata de Personas y es una férrea luchadora de los derechos de las víctimas. No le teme a las palabras y es frecuente escucharle sus críticas ácidas a los funcionarios federales, estatales y autónomos, por no realizar de manera correcta su trabajo.
Martha García hizo de la Comisión de los Derechos de la Niñez y la Adolescencia un referente para la discusión de leyes y reglamentos o el diseño de protocolos de atención a esos grupos poblacionales. Las sesiones de sus comisiones son constantes, así como los foros de debate sobre los derechos y la problemática de los menores de edad.
Ninfa Salinas también es reconocida por el intenso trabajo que realiza su comisión del Medio Ambiente, que ahora tiene en sus manos el procesamiento de una ley que ha desatacado el interés de participación de diversos grupos sociales.
Activa en las sesiones del pleno y famosa en las redes sociales, Layda Sansores es la presidenta de la Comisión de Migración y es una senadora que genera polémica, pero que es constante trabajadora.
Hay otras legisladoras que también están en constante actividad, aunque no sea en sesiones de sus comisiones. Mariana Gómez del Campo preside la Comisión de Relaciones Exteriores América Latina, pero es frecuente escucharla en pronunciamientos públicos sobre la problemática política en países como Venezuela y Cuba, así como en torno a los problemas de la Ciudad de México; es una de las legisladores más mediáticas.
Silvia Garza encabeza una comisión especial, la de Cambio Climático, pero aún cuando no tiene facultades de dictaminación, son constantes sus convocatorias a foros nacionales e internacionales, así como a conferencias de prensa que se refieren a problemas de su entidad natal, Coahuila, como a temas de política nacional.
Dolores Padierna es la vicecoordinadora de los senadores del PRD y es la legisladora que más participaciones tiene en la tribuna del Senado. Es famosa por su forma de trabajar, con el uso de una libreta donde hace todas las anotaciones de los temas que estudia y en la que basa sus participaciones en los debates políticos.
Algunas de estas mujeres senadoras fueron elegidas por sus partidos como candidatas a una gubernatura, pero su derrota no les lesionó en absoluto su ánimo de participación en la vida legislativa. Blanca Alcalá y Luisa María Calderón son ejemplo de ello. Alcalá es la vicepresidenta del Senado y es parte de los senadores que forman parte del Parlamento Latinoamericano.
A todas ellas les ha tocado enfrentar la violencia política contra las mujeres y todas hablan de las dificultades para llegar al puesto en que están. Hilda Flores Escalera fue presidenta de la Comisión de Grupos Vulnerables, secretaria de la Mesa Directiva, pero no pudo vencer la inercia masculina para ser candidata al gobierno de Coahuila; desde la semana pasada es la presidenta del organismo de mujeres del PRI.
El Senado es dominado por hombres. En toda su historia sólo una mujer lo ha presidido, María de los Ángeles Moreno, pero ya pasaron 17 años y el ofrecimiento de que una de ellas lo pudiera encabezar en los últimos seis meses de este año legislativo se vino abajo.
A la Junta sólo podrán llegar cuando una de ellas sea coordinadora de uno de los dos partidos que tienen más del 25% del poder del voto en el pleno, que históricamente han sido el PAN y el PRI; de lo contrario, como minoría, no tienen posibilidad de encabezarla.
PODER FEMENINO
- Cristina Díaz Salazar (PRI), encabeza la Comisión de Gobernación.
- Pilar Ortega (PAN), Comisión de Justicia.
- Gabriela Cuevas (PAN), Comisión de Relaciones Exteriores.
- Angélica de la Peña (PRD), Comisión de Derechos Humanos.
- Diva Gastélum (PRI), Comisión de Igualdad de Género.
- Marcela Guerra (PRI), Comisión de Relaciones Exteriores de América del Norte.
- Lucero Saldaña (PRI), Comisión de Relaciones Exteriores Organismos No Gubernamentales.
- Luisa María Calderón (PAN), Comisión de la Reforma Agraria.
- Adriana Dávila (PAN), Comisión contra la Trata de Personas.
- Martha García (PAN), Comisión de los Derechos de la Niñez y la Adolescencia.
- Ninfa Salinas (PVEM), Comisión del Medio Ambiente.
- Layda Sansores (PT), Comisión de Migración.
- Mariana Gómez del Campo (PAN), Comisión de Relaciones Exteriores América Latina.
- Silvia Garza (PAN), Comisión Especial de Cambio Climático.
Las relegan de puestos clave
En la Cámara de Diputados, poco a poco ganan terreno las mujeres aunque en contadas ocasiones han desempeñado papeles clave. Han presidio la Mesa Directiva, el Comité de Administración y, en menor medida, el órgano de gobierno más importante: la Junta de Coordinación Política (Jucopo).
En este recinto legislativo, la Jucopo es el órgano de gobierno con mayor peso porque se encarga de los acuerdos entre grupos parlamentarios y del presupuesto de la institución, incluso de la asignación de los recursos humanos, financieros y materiales para los grupos parlamentarios.
En contadas ocasiones, la Jucopo ha sido presidida por las mujeres. Actualmente, sólo una mujer integra este órgano de gobierno. Se trata de la coordinadora de los diputados de Morena, Rocío Nahle.
Históricamente, los hombres han tenido mayor peso en la Jucopo. Pocas han podido presidir la Junta de Coordinación como es el caso de la expresidenta nacional del PRI, Beatriz Paredes; la detenida exlíderesa del SNTE, Elba Esther Gordillo, y la candidata del PAN al gobierno del Estado de México, Josefina Vázquez Mota.
Por otro lado, tuvieron que pasar casi 10 años para que la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados fuera presidida por una mujer. Guadalupe Murguía, tomó recientemente las riendas de la institución por seis meses. La última en haber ocupado este cargo fue la Ruth Zavaleta.
La Mesa Directiva también la han presidido en contadas ocasiones las mujeres. La primera fue Luz María Zaleta, en septiembre de 1966 y fue la primera mujer en responder un Informe de Gobierno, el de Gustavo Díaz Ordaz; luego fue Beatriz Paredes, quien es la única que ha contestado el Informe de dos presidentes de la República; y Marcela González Salas y Elena Álvarez.
Sin embargo, la Mesa Directiva comienza a dar muestras de paridad. Dos de los cuatro vicepresidentes son mujeres: Gloria Félix y Sharon Cuenca; mientras que seis de las ocho secretarías las ocupa una figura femenina: Alejandra Reynoso, Isaura Pool, Ernestina Godoy, Verónica Delgadillo, Eugenia Ocampo y Guadalupe Perea.
En contraste, la presencia de las diputadas federales en las presidencias de las Comisiones Ordinarias está muy por debajo a la que comandan los diputados. De 56 grupos de trabajo, únicamente 17 de ellos son presididos por mujeres.
Las Comisiones Ordinarias que encabezan las diputadas son Cambio Climático, Ciudad de México, Comunicaciones, Educación Pública y Servicios Educativos, Energía, Fomento Cooperativo y Economía Social, Gobernación, Hacienda y Crédito Público, Igualdad de Género, Jurisdiccional, Juventud, Protección Civil, Radio y Televisión, Seguridad Social, Trabajo y Previsión Social, Turismo y Vivienda.
De las comisiones más relevantes en cuanto a trabajo legislativo únicamente la Comisión de Gobernación es presidida por la diputada Mercedes Del Carmen Guillén, los demás grupos de trabajo importantes como Relaciones Exteriores, Seguridad Pública, Defensa Nacional, Justicia, Presupuesto y Cuenta Pública y Transparencia y Anticorrupción son lideradas por hombres.
De las 17 presidencias de mujeres, siete las tiene la bancada del PRI, cuatro el PAN, dos el PRD, dos más Morena, mientras los Grupos Parlamentarios del Partido Verde y Movimiento Ciudadano tienen una cada quien.
Las Comisiones Ordinarias de Gobernación y de Hacienda y Crédito Público, son las más productivas de las que presiden las diputadas, la primera de ellas aprobó en lo que va de la legislatura seis minutas, 17 iniciativas y seis proposiciones con puntos de acuerdo; mientras que la segunda encabezada por la diputada panista Gina Andrea Cruz Blackledge procesó una minuta y 130 iniciativas.
Entre las comisiones dirigidas por diputadas, las que cuentan con más iniciativas aprobadas son la de Seguridad Social, presidida por la diputada del PRI, Laura Plascencia, con seis iniciativas aprobadas; seguida de la Ciudad de México que preside Cecilia Soto, del PRD, en la cual se aprobaron seis iniciativas; además de la Comisión de Trabajo y Previsión Social que encabeza la legisladora del PRI, Ana Georgina Zapata, con cinco iniciativas aprobadas.
Finalmente, la Comisión de Turismo presidida por la diputada panista Gretel Culin Jaime aprobó cuatro iniciativas en lo que va de la LXIII Legislatura.
En contraste, la Comisión Ordinaria Jurisdiccional que preside la diputada del PRI, Sandra Méndez Hernández no registra minutas, iniciativas, ni proposiciones turnadas, pendientes, ni desechadas, es decir no tiene inscrito trabajo legislativo.
Esta Comisión tiene por objetivo intervenir en los procedimientos de responsabilidad de servidores públicos, a través de la figura conocida como Juicio Político y el trabajo de este órgano se lleva a cabo a través de la Sección Instructora, cuya principal función consiste en analizar y recabar las pruebas para declarar o no que ha lugar para proceder en contra de un funcionario público.
Actualmente, en la Cámara de Diputados hay 213 mujeres, frente a 287 diputados, es decir 42.6 por ciento son mujeres y 57.4 por ciento varones.
La distribución ha sido más equitativa y en parte tiene que ver por la legislación en materia de equidad de género, luego de que aparecieron la llamadas “juanitas”, en el 2009.
En la Cámara de Diputados nacieron las “juanitas” como una forma de burlar la legislación, pues las mujeres ganaban una curul en el Palacio Legislativo de San Lázaro en las elecciones para que, en un corto lapso, le dejaran su espacio a su suplente varón.
Poco a poco, en San Lázaro van ganando terreno las mujeres, pero en contadas ocasiones han tenido un papel clave, determinante en el funcionamiento de la Cámara de Diputados.
Esta legislatura tiene el récord de mujeres legisladoras. En el 2015 se superó el 40 por ciento de diputadas, por lo que el reto para el 2018 no sólo es continuar con estos números sino que ganen mayores espacios de poder.
El reto también es que ellas se ganen la mención de personas productivas, que ocupen los puestos clave, pero que sean reconocidas por la producción de instrumentos legislativos.
Entre las legisladoras, se busca que sean las mujeres las que fomenten la rendición de cuentas y la transparencia. El bono de fin de año aprobado en el 2016 tuvo “altos costos frente a la opinión pública”, de acuerdo con el expresidente de la Cámara, Javier Bolaños.
La aprobación de este bono de 150 mil pesos por diputados para el pago de sus colaboradores fue aprobado en el seno del Comité de Administración que entonces, como ahora, lo presidió una mujer.
Ante la crítica de la población, algunos legisladores optaron por devolver esos ingresos y otros lo donaron.
Históricamente, de la Cámara de Diputados han salido mujeres que ocupan puestos públicos trascendentes. Han sido legisladoras, por ejemplo, las candidatas al gobierno del Estado de México Josefina Vázquez Mota y Delfina Gómez.