Retrato hablado: Miguel Ángel Margáin, un guardián de la propiedad intelectual e innovadora
Está decidido a proteger la capacidad creativa de la población, una tarea que resulta desafiante en un país donde se extiende la 'piratería'. Quienes lo rodean aseguran que este reto es intimidante para cualquiera, pero él no titubeará para resolver el problema

CIUDAD DE MÉXICO, 8 de marzo.- Si en este momento fuera necesario ponerle un sobrenombre a Miguel Ángel Margáin, sería “El guardián”. El director general del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) está decidido a proteger la capacidad creativa e inventiva de la población, una tarea que resulta desafiante en un país donde la piratería se extiende por todas las calles.
Quienes lo rodean aseguran que este reto podría parecer intimidante para cualquiera, sin embargo, Margáin no titubea al decir que dará batalla a este fenómeno, que de acuerdo con previsiones de la iniciativa privada, tiene un costo de 125 mil millones de dólares. ¿La razón? Es un apasionado de la propiedad intelectual.
Su amor por esta materia comenzó cuando era estudiante de derecho en la Universidad Panamericana (UP). Corría el año de 1989 cuando no sólo tomó su primera cátedra acerca del tema sino que también en su primer trabajo le encomendaron tareas relacionadas a éste. “El hechizo fue inmediato”, recuerda. “La convergencia de la doctrina y la práctica en un solo momento hicieron que mi interés por la materia tuviera efectos extendidos ya por 26 años”.
Una apasionante carrera
“Mike”, como lo llaman sus amigos, gusta de correr cada mañana. Su afición a este deporte radica en que le exige dedicación y perseverancia, dos valores que han regido la historia de su vida.
Durante su paso por la educación básica y media superior siempre fue uno los estudiantes con mayor aprovechamiento. Historia que no cambió cuando llegó a la universidad. No sólo fue el mejor promedio de su generación en la Facultad de Derecho de la UP, sino el promedio más alto en el Área de Humanidades de la generación 1987-1992 del sistema incorporado a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Con estos antecedentes no es difícil creer que este amante de la comida mexicana, especialmente de los tacos, realizó estudios de Maestría en Derecho en la Universidad de Cambridge siendo becario del Consejo Británico. “Lo que más recuerdo de esa época es que el profesor William Cornish, quien es considerado un gurú en Propiedad Intelectual por la Comunidad Británica de Naciones, me dijo que no había respuestas correctas o incorrectas de manera tajante en los casos, que éstos se pueden visualizar y resolver de una u otra, e incluso, de varias maneras, un consejo que siempre he tenido presente en mi labor”.
En su paso por la iniciativa privada como abogado practicante, la dedicación y la perseverancia lo hicieron también convertirse en miembro de numerosas asociaciones relacionadas con la Propiedad Industrial e Intelectual, entre las que se encuentran la Asociación Mexicana para la Protección de la Propiedad Intelectual (AMPPI) de la que fue presidente; la Barra Mexicana Colegio de Abogados; la Asociación Internacional de Marcas (INTA, por sus siglas en inglés); la Asociación Interamericana de la Propiedad Intelectual (ASIPI); la European Communities Trademark Association (ECTA), y la Asociación Internacional para la Protección de la Propiedad Intelectual (AIPPI). ¿Algún otro cargo más? Actuó como Vicepresidente y vocero del Comité de Derechos de Propiedad Intelectual de la American Chamber of Commerce of Mexico.
Margáin no oculta su alegría al hacer un resumen de su vida profesional, abiertamente manifiesta que se siente afortunado de siempre estar involucrado en lo que le apasiona. Su secreto para conseguirlo se lo debe a su padre, quien desde pequeño le inculcó la cultura del trabajo no sólo verbalmente sino también con el ejemplo. “Él siempre me ha dado muchos consejos pero creo que los que más tengo presentes día con día es que tener un trabajo que disfrutas te hace una persona feliz y saludable…. Además él me enseñó que siempre debo tratar de ser el mejor”.
Sin esperarlo, hace dos años la puerta del sector público se abrió en su área de interés. Y desde el 2 de enero de 2013 con dedicación y perseverancia dirige el organismo público descentralizado que tiene la autoridad legal para administrar el sistema de propiedad industrial en el país, “un sueño hecho realidad”.
Haciendo historia
Las personas que rodean a Margáin dicen que está haciendo historia. Y es que aunque en 2014 el crecimiento de la economía nacional fue insuficiente, el IMPI reportó cifras record.
Este cinéfilo, con gusto especial por el género de la acción, explica que través de varios programas de promoción y asesoramiento a nivel nacional, dirigidos especialmente a jóvenes y empresas de pequeño y mediano tamaño, se logró incrementar seis por ciento el número de solicitudes de marcas al superar las 120 mil, con las que se consiguieron 90 mil registros.
Lo anterior se traduce en una ruta ascendente si se compara con las 114 mil solicitudes y 85 mil marcas registradas en 2013. Pero para Margáin, la cifra no es suficiente. “El potencial creativo de los mexicanos es mucho mayor, por eso es que estamos creando la cultura de la propiedad intelectual”.
La automatización de los procesos de solicitudes y el uso de plataformas tecnológicas, impulsada por este apasionado, permitió que mientras en 2012 se recibían alrededor de mil solicitudes de marca vía online, el año pasado se cerrará con más de 15 mil peticiones.
Por si fuera poco, en el tema de solicitudes de registro de patentes, el IMPI recibió 15 mil solicitudes, de las 977 peticiones fueron realizadas por mexicanos, sólo por debajo de Estados Unidos con seis mil 689 y Alemania con mil 253, mientras que países como España o Italia no superan las 250.Margáin, quien de acuerdo con sus conocidos es un hombre sencillo, no presume de estos logros de manera individual, asegura que todo esto ha sido posible gracias a que cuenta con un ejército de más de 900 personas convencidas de que el fomento de la cultura de la protección y la correcta administración del conocimiento es esencial para impulsar el crecimiento nacional.
“Los derechos de autor son los activos más importantes de una empresa. Innovación sin protección es una posibilidad de crecimiento que se escapa”, apunta. Y asegura que “en la medida en la que se proteja un invento, la inversión en el país aumentará.
Su pasión guía el futuro
Este hombre de mirada profunda y seguridad al hablar tiene claro que en una década seguirá siendo un profesionista activo, apasionado aún más de la propiedad intelectual por haber tenido la “fortuna” de haberla conocido desde el plano privado como desde la óptica del sector público. “Estoy seguro que seguiré siendo un profesionista ávido de transmitir el gusto por la propiedad intelectual”.