Los 40 no son el final
La falta de información mantiene estigmas alrededor del climaterio, una etapa que, con atención y acompañamiento médico, puede vivirse con plenitud.

Durante años, hablar de menopausia estuvo asociado casi exclusivamente con los bochornos, los cambios de humor y la idea de que, al llegar a cierta edad, las mujeres comenzaban una etapa de pérdida. Sin embargo, el climaterio es mucho más amplio y no tiene por qué significar el fin de una vida plena.
Para Areli Díaz, directora de la Unidad de Negocio de Salud Femenina y Respiratoria de Carnot Laboratorios, cambiar esta percepción se ha convertido en uno de los principales propósitos de su trayectoria profesional.
Su acercamiento al tema comenzó hace aproximadamente seis años, cuando empezó a profundizar en las necesidades de las mujeres mayores de 40 años y encontró una realidad marcada por la desinformación y el silencio.
“Hay un tema importante de desinformación, hay un tema de silencio y existe un tabú todavía”, compartió durante su participación en el podcast Medicina con M de Mujer, conducido por Juana Ramírez.
Una etapa incomprendida
La conversación sobre la menopausia se ha reducido durante mucho tiempo a algunos de sus síntomas más conocidos, cuando se trata de una etapa que puede involucrar cambios físicos, emocionales y mentales.
De acuerdo con Díaz, existen decenas de manifestaciones asociadas con el climaterio, por lo que limitar la conversación a los bochornos o al mal humor puede impedir que muchas mujeres identifiquen lo que ocurre con su organismo y busquen atención profesional. A ello se suma un componente cultural: la percepción de que hablar de menopausia equivale a reconocer que una mujer está envejeciendo o perdiendo capacidades.
Señaló que en México una proporción importante de mujeres que atraviesan la menopausia enfrenta dificultades en el ámbito laboral debido a los cambios que experimenta durante esta etapa.
Más allá de las cifras, el reto está en reconocer que el climaterio también puede tener repercusiones en la vida profesional, las relaciones personales, el descanso y la percepción que cada mujer tiene de su propio cuerpo.
Nueva perspectiva
La llegada de los 40 años, no tendría que entenderse como el inicio de una etapa de deterioro, por el contrario, puede coincidir con un momento de mayor conocimiento personal, experiencia y autonomía.
No se trata de ignorar los síntomas ni de restar importancia a los cambios que experimenta el organismo, sino de comprender que existen alternativas como ProessePro para atenderlos y que cada mujer debe contar con acompañamiento médico para determinar qué es adecuado para ella.
“Tomar al toro por los cuernos. Necesitamos que las mujeres conozcan su cuerpo, hablen abiertamente de sus síntomas, consulten a profesionales de la salud y entiendan que el climaterio no representa el final de una etapa productiva” es el cambio que busca impulsar Díaz desde la trinchera de Carnot Laboratorios.