Así se ve la "paz" en Ucrania: misil Oreshnik en Lviv y Kyiv a oscuras en plena negociación global
Mientras el mundo discute sus "tratados de paz", Ucrania vive una madrugada de terror con temperaturas de -14°C. Crónica desde Kyiv tras el impacto de misiles hipersónicos y la respuesta resiliente de sus ciudadanos.

9 DE ENERO DEL 2026, KYIV, UCRANIA.
Otra mañana nevando en la capital. El clima parece más amable que la lluvia de ayer, pero el frío muerde más fuerte. Hoy, la sensación térmica roza los -14 grados centígrados, un frío que cala los huesos, especialmente cuando 6,000 edificios en la ciudad han amanecido sin calefacción ni electricidad.
Mientras la atención pública internacional y los titulares se centran en los "tratados de paz" que estaría orquestando el presidente Donald Trump entre Vladímir Putin y el presidente Volodymyr Zelenskyy, la realidad en el terreno dicta otra sentencia. Así se ve la "paz" en Ucrania: con drones en el cielo.
La madrugada de este 9 de enero de 2026, el país recibió uno de los ataques combinados más intensos de los últimos meses. Las sirenas no dieron tregua. En total se lanzó una oleada de al menos 227 objetivos aéreos para saturar las defensas aéreas ucranianas. Un enjambre mixto de drones kamikaze y misiles de crucero lanzados desde bombarderos estratégicos.

El retorno del Oreshnik
Lo más alarmante de esta jornada fue la confirmación del uso, por segunda vez efectiva, del temido misil Oreshnik.
Este proyectil, diseñado para portar ojivas nucleares, es la nueva carta de intimidación. Capaz de alcanzar velocidades superiores a los 13,000 km/h, el Oreshnik es prácticamente imposible de interceptar por los sistemas actuales. Esta vez, su destino no fue la capital, sino la histórica ciudad de Lviv, fronteriza con Polonia, enviando un mensaje claro a la Unión Europea. Afortunadamente, hasta el momento no se reportan víctimas mortales de este impacto específico, aunque el daño psicológico y estratégico es evidente.

Amanecer entre escombros y café
En Kyiv, la madrugada fue larga. El suelo se movió con cada impacto y las explosiones mantuvieron en vela a una ciudad entera. El saldo humano es doloroso: al menos 4 fallecidos y 25 heridos tras el impacto en complejos residenciales de los distritos de Desnianskyy y Dnipro. Incluso la Embajada de Qatar reportó daños en su sede.
Sin embargo, al empezar el día, la resiliencia ucraniana ofrece una imagen surrealista. Las Fuerzas Armadas trabajaron derribando objetivos toda la madrugada, y los civiles esperaron con paciencia a que cesara el peligro.
Esta mañana de viernes, las caras de desvelo son visibles en la cajera del banco, en el barista que sirve el café y en los empleados que limpian las calles. La vida sigue. La maquinaria de la ciudad no se detiene, aunque funcione con generadores y ojeras profundas.

Música contra el terror
La paradoja final de este día llegó al caer la noche. Con la infraestructura eléctrica dañada y la amenaza latente, la gente de Kyiv salió a las calles. No para huir, sino para festejar un concierto gratuito protagonizado, irónicamente, por miembros de las Fuerzas Armadas de Ucrania.
Sí, los mismos que defienden los cielos por las madrugadas deleitaron a los civiles con sus voces por la noche. El Ensamble, que suele viajar a la línea cero del frente para tocar ante los combatientes en las trincheras, hoy ofreció un refugio emocional en la retaguardia.

Así se resume la vida en Ucrania este invierno del 2026:
Por la mañana, no tienes luz porque la infraestructura arde.
Durante el día, aprovechas las pocas horas de energía para trabajar y cargar tus dispositivos.
Y por la noche, vas a un concierto de los soldados para apoyar a quienes defienden la verdadera paz, haciendo una donación para que puedan seguir luchando.
Porque aquí, nadie se rinde. Ni siquiera a -14 grados

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