Estados Unidos avanza en la carrera por integrar IA a operaciones militares

La medida surge tras preocupaciones por capacidades avanzadas de nuevos sistemas de IA

El Pentágono considera que la IA será una tecnología clave para mantener la ventaja estratégica frente a China y Rusia.
El Pentágono considera que la IA será una tecnología clave para mantener la ventaja estratégica frente a China y Rusia.DUSAN PETKOVIC

La nueva orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump no solo refuerza la relación entre el gobierno de Estados Unidos y las principales empresas de inteligencia artificial, sino que también profundiza el acceso de las agencias de seguridad nacional a tecnologías que podrían desempeñar un papel decisivo en futuras operaciones militares y cibernéticas.

La disposición establece un mecanismo voluntario mediante el cual desarrolladores como OpenAI, Google y Anthropic compartirán con el gobierno federal algunos de sus modelos más avanzados hasta 30 días antes de su lanzamiento público. Aunque la Casa Blanca presenta la medida como una herramienta de seguridad, especialistas advierten que fortalece la integración entre la industria tecnológica y el aparato militar estadounidense.

Según la orden, organismos como la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad (CISA) y otras dependencias federales participarán en la evaluación de capacidades y riesgos asociados a los nuevos sistemas de inteligencia artificial.

El anuncio se produce en un momento en que el Pentágono incrementa su dependencia de tecnologías basadas en IA para tareas de vigilancia, reconocimiento de objetivos, análisis de inteligencia, guerra electrónica y defensa cibernética. El Departamento de Defensa mantiene desde hace años programas destinados a incorporar inteligencia artificial en operaciones militares, incluyendo sistemas de apoyo a la toma de decisiones en escenarios de combate.

La preocupación de la administración estadounidense aumentó tras el desarrollo de modelos con capacidades avanzadas para detectar vulnerabilidades informáticas. Uno de los casos más comentados fue Mythos, un sistema experimental desarrollado por Anthropic que, según reportes difundidos en medios estadounidenses, poseía la capacidad de identificar fallos críticos en infraestructuras digitales sensibles, incluidos sistemas bancarios, gubernamentales y hospitalarios.

El acceso anticipado del gobierno a estas herramientas plantea interrogantes sobre su posible uso militar. Organizaciones defensoras de derechos digitales han advertido durante años que la inteligencia artificial puede acelerar el desarrollo de armas autónomas, incrementar las capacidades de vigilancia masiva y facilitar operaciones ofensivas en el ciberespacio.

La propia estrategia militar estadunidense contempla a la inteligencia artificial como una tecnología clave para mantener la superioridad frente a competidores estratégicos como China y Rusia. Documentos del Departamento de Defensa publicados en los últimos años señalan que la IA será determinante para la guerra del futuro, especialmente en ámbitos como drones autónomos, sistemas de inteligencia y operaciones multidominio.

Críticos de la medida sostienen que la orden ejecutiva fortalece un modelo en el que empresas privadas desarrollan tecnologías con aplicaciones civiles que posteriormente terminan integrándose en estructuras militares. Esta dinámica ha generado cuestionamientos éticos sobre los límites del uso gubernamental de sistemas capaces de procesar enormes volúmenes de información, identificar patrones de comportamiento o automatizar decisiones sensibles.

Además, la orden contempla la creación de un centro de coordinación de ciberseguridad basado en inteligencia artificial, encargado de rastrear vulnerabilidades en infraestructuras críticas y coordinar respuestas con la industria tecnológica.

Mientras la Casa Blanca argumenta que la medida busca proteger a Estados Unidos frente a amenazas emergentes, expertos en derechos digitales advierten que la creciente militarización de la inteligencia artificial podría acelerar una nueva carrera tecnológica global, en la que las herramientas diseñadas para la innovación terminen siendo utilizadas como instrumentos de poder estratégico y confrontación geopolítica.

Con información de AFP.