Tortilla de maíz, aliado clave para embarazos seguros
California exigirá ácido fólico en tortillas de maíz desde 2026 para prevenir defectos congénitos y mejorar la salud materno-infantil, especialmente en latinas.

El ácido fólico es un nutriente esencial para prevenir los defectos del tubo neural, malformaciones que se desarrollan en las primeras semanas del embarazo y que pueden tener consecuencias permanentes en la salud del recién nacido.
Su consumo adecuado antes y durante la gestación es considerado una de las medidas más eficaces para reducir estos riesgos, con estudios que señalan una disminución de hasta 75% en la incidencia cuando se ingiere en cantidades suficientes.
California apuesta por la fortificación obligatoria
A partir del 1 de enero de 2026, el estado de California, Estados Unidos, exigirá que las grandes productoras de tortillas, harina y masa de maíz incorporen 0.7 miligramos de ácido fólico por libra de harina. Además, deberán declararlo de manera explícita en las etiquetas nutrimentales, garantizando que las consumidoras cuenten con información clara sobre su ingesta.
La medida busca mejorar la salud materno-infantil, especialmente entre la población latina, que consume tortillas de manera cotidiana. Según datos del Departamento de Salud Pública de California, entre 2017 y 2019 el 46% de las mujeres blancas reportó consumir ácido fólico, mientras que entre las mujeres latinas la proporción fue de apenas 28%, lo que se traduce en una mayor probabilidad de que bebés latinos presenten defectos congénitos.
Para Lourdes Quintero Arias, académica de la UNAM, la fortificación de las tortillas representa una estrategia efectiva para ampliar el acceso a este nutriente esencial, sobre todo entre mujeres que no consumen suplementos de manera regular.
“Incorporar ácido fólico a un alimento de consumo cotidiano permite llegar a más mujeres en etapas clave del embarazo”, explicó la especialista, quien añadió que la medida también refuerza el papel cultural de la tortilla de maíz como un alimento cercano y ahora con beneficios concretos para la salud.
Recomendaciones internacionales
La Asociación Mexicana de Ginecología y Obstetricia recomienda una ingesta diaria de 400 microgramos de ácido fólico como parte de una dieta equilibrada durante el embarazo. En la misma línea, la Organización Mundial de la Salud (OMS) subraya la importancia de mantener hábitos alimenticios que garanticen suficiente consumo de ácido fólico y calcio, nutrientes esenciales para el desarrollo del sistema nervioso y la formación ósea del bebé.
En México, cerca del 70% de las tortillas se elaboran con masa de maíz nixtamalizado y el 30% restante con harina industrial producida por marcas como Maseca, Harimasa, Cargill, Macsa y Maza Real. La fortificación con ácido fólico comenzó de manera voluntaria en 2001 y se volvió obligatoria en 2008.
Sin embargo, estudios del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) señalan que la ingesta del nutriente sigue siendo insuficiente entre mujeres en edad reproductiva, lo que mantiene vigente la necesidad de reforzar políticas de salud pública.
Más allá del embarazo: la lactancia
La especialista Lourdes Quintero también destacó la importancia de consumir tortillas fortificadas durante la etapa de lactancia, periodo en el que las necesidades nutricionales de la madre aumentan. Obtener nutrientes directamente de los alimentos resulta especialmente relevante frente al uso exclusivo de suplementos, ya que garantiza un acceso más equitativo y sostenido.
La tortilla de maíz, símbolo de la gastronomía mexicana y latina, se convierte así en un vehículo de salud pública. Su fortificación con ácido fólico no solo busca reducir riesgos en el embarazo, sino también consolidar un modelo de prevención accesible y culturalmente cercano para millones de mujeres.
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