¿Por qué la población de Japón sigue disminuyendo?

Japón enfrenta una crisis demográfica sin precedentes en su historia reciente

thumb
Japón sufre tasas de fecundidad muy bajas, muy por debajo del nivel necesario para mantener la población.Generada con IA.

Japón enfrenta una de las crisis demográficas más profundas del mundo. Su población total no solo deja de crecer, sino que disminuye año tras año, y la tasa de natalidad se mantiene en mínimos históricos. 

En 2024, por ejemplo, Japón registró 720 mil 988 nacimientos, siendo la cifra más baja desde que hay registros comparables. Los datos preliminares de 2025 también muestran una caída sostenida más allá de 339 mil nacimientos en el primer semestre.

Esta realidad no es un hecho aislado ni pasajero: refleja cambios estructurales profundos en la sociedad japonesa, que combinan factores económicos, sociales y culturales.

La tasa de fertilidad total —el número promedio de hijos que una mujer tendrá en su vida— está muy por debajo del nivel de reemplazo generacional, que es aproximadamente 2.1 hijos por mujer. En Japón esta tasa ha caído a alrededor de 1.15–1.2 en los últimos años.

Esa distancia respecto al nivel de reemplazo es fundamental: significa que no nacen suficientes niños para compensar a quienes envejecen o mueren. Por eso, aunque las muertes aumentan (en parte por la población envejecida), los nacimientos no alcanzan ni para mantener el número actual de habitantes.

Uno de los pilares del descenso de la natalidad es el costo de la vida. Japón es una economía muy desarrollada, con altos costos de vivienda, educación y cuidado infantil, especialmente en las grandes ciudades. Muchos jóvenes sienten que tener hijos es una carga financiera demasiado grande, y esto influye en decidir si casarse o tener familia.

Además, la economía japonesa ha generado durante décadas trabajo precario o inseguro para jóvenes, lo que reduce la estabilidad económica necesaria para formar familias. Incluso cuando hay empleo, los salarios no siempre acompañan el alto costo de criar hijos.

Cambios en el matrimonio y la vida familiar

En Japón existe una cultura en la que tener hijos y casarse suelen ir juntos más que en otros países. Eso significa que muchas personas no planean tener hijos fuera del matrimonio. Cuando el matrimonio se retrasa o no ocurre, el número de hijos también tiende a disminuir.

La edad promedio para casarse ha aumentado con los años, y una proporción cada vez mayor de personas permanece soltera hasta edades avanzadas. Esto afecta directamente la fertilidad, pues las oportunidades biológicas y sociales de tener hijos se reducen cuando el matrimonio y la maternidad/paternidad se posponen.

Las demás presiones sociales, como largas jornadas laborales y mercados laborales rígidos, dificultan el equilibrio entre trabajo y familia. Aunque hay iniciativas para aumentar la participación de los hombres en las tareas de crianza, las mujeres siguen cargando con gran parte del trabajo doméstico y de cuidado, lo que hace más difícil combinar una carrera profesional con la maternidad.

El ambiente laboral exigente también disuade a muchos de formar una familia o disminuye el deseo de tener varios hijos.

Una población que envejece rápidamente

La disminución de nacimientos no ocurre en un vacío demográfico. Japón tiene una proporción muy alta de personas mayores —aproximadamente 30 por ciento de la población tiene 65 años o más—, y sigue aumentando.

El resultado es un país con menos jóvenes en edad reproductiva y más adultos mayores que dependen de sistemas de salud y pensiones. Esto genera una presión económica y social adicional que se retroalimenta con la baja natalidad.

A pesar de los programas de apoyo social —ayudas económicas por hijo, guarderías ampliadas, incentivos fiscales y servicios familiares— la tendencia demográfica no ha mostrado una reversión clara.

Parte de la razón es que muchos de estos programas abordan síntomas más que causas profundas: la estructura del mercado laboral, las expectativas culturales, y las prioridades de vida de las generaciones más jóvenes.