Netanyahu acusa a opositor de querer "robar las elecciones" en Israel
Los sondeos de los canales 11 y 13 dan un empate de 51 escaños a Netanyahu y Eisenkot; ninguno alcanza los 61 necesarios

El centrista Gadi Eisenkot se declaró listo este miércoles para formar un gobierno tras las elecciones israelíes, mientras su rival, el primer ministro Benjamin Netanyahu, se prepara para pronunciarse y las últimas estimaciones hablan de empate.
Los israelíes acudieron masivamente a esta votación legislativa, la primera desde los ataques del grupo islamista palestino Hamás del 7 de octubre de 2023, con una participación de 77.7 por ciento, la más alta desde 1999.
Como se esperaba, los sondeos a boca de urna están muy reñidos. El canal de televisión 12 le otorga al Bloque del Cambio de Eisenkot, un exjefe militar y novato en la política, un total de 49 escaños, frente a los 52 de Netanyahu y sus aliados de extrema derecha y ultraortodoxos.
Los canales 11 y 13, en cambio, revisaron a primera hora del miércoles sus estimaciones y sitúan a ambos bandos en empate, con 51 bancas de las 120 que tiene la Knesset (Parlamento), muy lejos de los 61 diputados necesarios para obtener la mayoría.
Ante la fuerte movilización, Eisenkot se declaró en contra de la celebración de nuevas elecciones y se comprometió a trabajar "rápidamente" para formar un gobierno. Además, advirtió a Netanyahu, quien en los últimos días ha multiplicado las declaraciones alarmistas sobre la amenaza iraní:
"Ni siquiera intentes utilizar la seguridad de Israel con fines políticos", dijo Eisenkot.
"El público ha votado por el cambio", afirmó Eisenkot en un discurso ante sus seguidores en un estadio de Tel Aviv. "Un líder digno aceptaría el voto de censura del pueblo y anunciaría hoy mismo su retiro de la vida política", lanzó.
Se espera que Netanyahu, de 77 años, tome la palabra en breve. Aun así, su partido, el Likud, sigue siendo el primero con entre 24 y 27 escaños estimados, frente a los 32 anteriores, por delante del Yashar de Eisenkot.
El otro hecho destacado de la noche fue el espectacular avance de las dos listas árabe-israelíes, Raam (Lista Árabe Unida, islamista moderada) y la Lista Unificada (extrema izquierda), que se perfilan como posibles decisores con 17 o 18 diputados previstos.
"Una derrota importante" sufrió el bando de Netanyahu, aseguró el líder de Raam, Mansur Abás, quien se mostró dispuesto a trabajar con Eisenkot.
Empate técnico y una coalición improbable
Pero, en realidad, la situación parece por el momento estar en un punto muerto, señaló Ilana Shpaizman, profesora de Ciencias Políticas en la Universidad de Bar-Ilan.
"Netanyahu no tiene forma alguna de formar un gobierno", dijo Shpaizman. A su juicio, el bloque de Eisenkot deberá "o bien formar un gobierno con los partidos árabes, o bien establecer un gobierno minoritario", dos opciones hasta ahora rechazadas por la oposición.
El ministro de Relaciones Exteriores de Netanyahu, Gideon Saar, calificó de prematuras las celebraciones de la oposición.
De hecho, en la sala reservada por el Likud para la noche electoral, el ambiente no es tan sombrío. Elie Pieprz, de 53 años, se dice muy optimista y confía en el voto de cerca de 600 mil soldados y reservistas, cuyo recuento lleva más tiempo, para aumentar el resultado del partido.
Los partidos se embarcarán ahora en semanas de intensas negociaciones para intentar formar una coalición de gobierno. En caso de fracaso, como ha ocurrido varias veces en la historia de Israel, habrá que volver a las urnas.
"Para formar un gobierno, habrá que romper las reglas y las normas establecidas, forjando alianzas sin precedentes", destacó Yaheli Lifshitz, un estudiante que acudió a celebrar el resultado de Eisenkot en la sede de su partido en Tel Aviv.
Las estimaciones fueron recibidas en esa sede con gritos de "¡Bibi, vete a casa!", apodo de Netanyahu. La Comisión Electoral comenzará a publicar gradualmente los resultados oficiales, un proceso que podría durar varios días.
Un país polarizado, con críticas desde el exterior
El panorama incierto es un reflejo de la polarización del país, que se ha intensificado desde los ataques del 7 de octubre de 2023, cuya sombra se posó sobre las elecciones.
Los comicios se llevaron a cabo en un contexto de crecientes críticas internacionales contra la gestión de la guerra en Gaza, así como contra la violencia y la expansión de los asentamientos en Cisjordania ocupada, bajo el gobierno de extrema derecha más radical de la historia de Israel, según describe la agencia.
"Quiero un cambio", afirmó Asia Egbaria, una estudiante de derecho de 23 años, al votar en Umm al-Fahm, una ciudad del norte con mayoría árabe. "Ya no quiero que me traten como a una ciudadana de segunda o tercera clase. Solo quiero vivir en paz y tranquilidad".
Netanyahu centró sus ataques de campaña en esa minoría: el martes acusó al partido Raam de querer "robar las elecciones", tras el arresto de tres hombres con sobres llenos de dinero en efectivo.
Las autoridades electorales se refirieron a un "caso aislado", y Eisenkot acusó a Netanyahu de "preparar el terreno" para una posible impugnación de los resultados.