Elecciones legislativas en Israel ponen a prueba a Netanyahu; abren las urnas
Las elecciones parlamentarias son las primeras desde el ataque del 7 de octubre de 2023, por lo que suponen una evaluación a la reacción del primer ministro

Un Israel profundamente dividido comenzó a votar este martes por primera vez desde los ataques del movimiento islamista palestino Hamás en 2023, en unas elecciones que servirán de veredicto sobre el giro del país a la derecha bajo el mando del primer ministro Benjamin Netanyahu.
La votación se celebra a la sombra de los tres años de guerras regionales desatadas por los ataques, con cuestionamientos sobre la respuesta del país y con la seguridad como tema central de la campaña.
Podrán votar unas 7,3 millones de personas. Más de un millón de jóvenes, que según los sondeos se inclinan al centroderecha o a la derecha, pueden acudir a las urnas por primera vez.
Los comicios se celebran en momentos en que Israel parece cada vez más aislado en el escenario mundial tras su devastadora campaña militar en Gaza, la construcción de asentamientos y la violencia de los colonos en Cisjordania ocupada, así como el giro hacia la extrema derecha y el nacionalismo religioso.
Las últimas encuestas muestran a Netanyahu, el primer ministro más longevo del país, codo a codo con su principal rival, el centrista Gadi Eisenkot, un político novato y exjefe militar con un talante tranquilo.
Quiero cambiar nuestro país. Quiero un buen gobierno centrista", comentó a la AFP Alexandra, de 65 años, en un centro de votación de Jerusalén donde decenas de personas aguardaban para votar en la mañana.
"Esta es la elección más importante porque la mitad del país ha rechazado los valores básicos sobre los cuales se creó el Estado de Israel", opinó Noam, de 78 años. Él considera que el gobierno amenaza la división de poderes y la igualdad entre todos los ciudadanos.
Muchos israelíes reclaman la creación de una comisión de investigación para identificar a los responsables de la brecha de seguridad que hizo posible el ataque que causó la muerte de más de 1,200 personas, y a la cual el gobierno se niega.
Hay una manera de prevenir el próximo ataque”, dijo Gadi Eisenkot, principal rival de Netanyahu, que llama a los electores a optar por un giro político y jubilar al veterano primer ministro.
Al igual que otros rivales, acusa regularmente a Netanyahu de ser responsable de la agresión cometida por el Hamás, por ignorar las alertas de los servicios de seguridad de Egipto y de Emiratos Árabes Unidos, según informaciones de medios regionales.
Netanyahu ha negado las acusaciones y mantiene que los servicios de seguridad no lo despertaron la mañana de la ofensiva. En cambio, propuso la creación de una instancia con miembros nombrados por los partidos con representación parlamentaria.
Seguridad
Durante décadas, la doctrina de seguridad de Israel reposó sobre el tríptico inteligencia, disuasión y guerras relámpago. El 7 de octubre deshizo este modelo.
El gobierno israelí defiende una estrategia de prevención permanente, con campañas militares a largo plazo y ocupación de zonas por parte del ejército en Gaza, Líbano y Siria.
A esto se suman las operaciones recurrentes en Cisjordania ocupada, y los ataques contra Irán y los hutíes de Yemen.
Lo que se cuestiona ahora es la capacidad del país para sostener en el tiempo esta estrategia militar.
Decenas de miles de reservistas fueron movilizados en varias ocasiones desde 2023, a menudo con graves consecuencias para sus vidas familiares y profesionales, y aun así el ejército continúa alertando sobre la falta de efectivos militares.
Pasamos de una lógica de disuasión y de prosperidad entre las guerras, a una sociedad que vive permanentemente entre la espada y la pared”, resume Ofer Shelah, del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS) de Israel.
Esta estrategia ha manchado también la imagen internacional de Israel, criticado cada vez más por las consecuencias humanitarias de su estrategia militar.
Sólo en Gaza se contabilizan 74 mil muertos, según el Ministerio de Sanidad del territorio palestino.
Servicio militar en Israel
En un momento en que el ejército reclama más soldados, crecen los debates sobre la exención de los judíos ultraortodoxos del servicio militar, obligatorio para hombres y mujeres en Israel.
Los ultraortodoxos representan más de 14% de la población israelí y su proporción podría alcanzar 25% a mediados de siglo.
Su creciente peso demográfico se traduce en una mayor influencia política.
Los partidos ultraortodoxos son respaldados por el partido de Netanyahu, el Likud, así como por sus aliados de extrema derecha.
La mayoría de la oposición israelí es favorable a la inclusión en el servicio militar de los estudiantes de escuelas talmúdicas, y rechazan cualquier alianza con los partidos de esta comunidad.

Eisenkot perdió a un hijo durante las operaciones en Gaza, y acusa a Netanyahu de defender “de manera descarada” a los que rechazan cumplir con su “deber”.
Estas divisiones van más allá del servicio militar.
Justo antes de la disolución del Parlamento israelí el pasado 17 de julio, se votó una ley que permite separar a los hombres y las mujeres en algunas carreras universitarias y un texto sobre la importancia del estudio de la Torá.
Para los partidarios conservadores, estas medidas refuerzan el carácter judío de Israel.
En cambio, los detractores denuncian el control cada vez más grande de la religión en la vida pública, lo que va en contra de las expectativas de una mayoría de la población.
El costo de vida en Israel
Aunque el PIB se haya duplicado desde los años 2000, y pese a que la tasa de desempleo sea históricamente baja y la economía israelí haya incluso crecido desde el inicio de la guerra, el costo de la vida en Israel es de los más altos del mundo.
Los salarios medianos están por debajo del promedio de la OCDE, lo que afecta el poder adquisitivo de los hogares y agranda la brecha social en el país.
Los economistas señalan problemas estructurales para explicar este fenómeno: un mercado local muy poco competitivo, barreras comerciales y una política de vivienda inexistente.
Desde 2023, el presupuesto de defensa se duplicó y los impuestos aumentaron en consecuencia.
Pese a la importancia de los temas de seguridad y religiosos en la campaña política, los candidatos incluyen en todos sus programas reformas para luchar contra el costo de la vida.
Con información de AFP.

Participan 36 listas por escaño en Knéset
Las elecciones legislativas en Israel son cruciales porque determinarán el futuro político del primer ministro Benjamin Netanyahu, quien aspira a un nuevo mandato.
El poder legislativo israelí está compuesto por una sola cámara, la Knéset, que cuenta con 120 diputados, elegidos por un periodo de cuatro años.
El Parlamento puede ser disuelto anticipadamente mediante un voto por mayoría simple, lo cual es frecuente en Israel.
El país constituye una única circunscripción electoral para los aproximadamente 7.3 millones de electores llamados a las urnas en unos 12 mil centros de votación.
En las últimas elecciones, en noviembre de 2022, la participación fue de 70.6%.
Los votantes eligen directamente a los diputados a través de las listas de candidatos presentadas por cada partido.
El sufragio es proporcional integral: el número de escaños se distribuye de manera proporcional al porcentaje de votos obtenidos por cada lista.
Para ingresar a la Knéset, las listas deben superar 3.25% de los votos emitidos. Este porcentaje permite obtener automáticamente cuatro escaños.
La capacidad de los partidos pequeños para superar este umbral puede tener un impacto importante en el equilibrio entre los distintos bloques. Si no lo alcanzan, supone una pérdida importante para las formaciones más grandes de la misma corriente.
Por eso, Netanyahu estuvo varios días presionando a los pequeños partidos de derecha para que se retiraran, acusándolos de restar los votos que su coalición necesita.
El electorado israelí está fragmentado en una multitud de partidos. La Comisión Electoral registró 38 listas para las elecciones de hoy, pero dos de ellas anunciaron su retiro.
No obstante, son más que en 2022, cuando se presentaron 29 listas.
Los partidos tradicionales —como el Likud (derecha) y el Partido Laborista (izquierda)— están flanqueados por listas que representan a los ultraortodoxos, a los ciudadanos originarios del exbloque soviético, al movimiento del sionismo religioso y a los ciudadanos de origen druso o árabe, entre otros.
Pelea por likudniks
Según datos recopilados por el Centro de Investigación de Opinión Pública y Políticas de la Familia Viterbi en el Instituto Israelí para la Democracia, alrededor de 13% de los votantes israelíes aún no han decidido cómo votarán.
Si bien Netanyahu cuenta con un núcleo duro de seguidores a los que no se puede convencer, el premio reside en los votantes indecisos que “entienden que estamos en un estado de crisis” y están abiertos a ser persuadidos, afirmó Michal Elmalem Abu, elegido miembro del consejo municipal por el Likud y que ahora lidera la campaña de Gadi Eisenkot en Dimona.
De quienes votaron por el Likud en 2022, sólo 55% afirma que volverá a votar por el partido. Un 15% apoyará a los partidos afines a Netanyahu, incluyendo un 8% a Yashar. Otro 14% votará por partidos alternativos de derecha, y 9% restante está indeciso.
La existencia de un gran número de partidos hace prácticamente imposible que alguno obtenga la mayoría absoluta de 61 escaños, necesaria para formar un gobierno, por lo que después de la votación empezarán las alianzas.
El presidente del país, actualmente Isaac Herzog, debe designar al líder de la lista con más posibilidades de formar una coalición, basándose en las recomendaciones presentadas por los partidos.
Con información de AFP y Reuters.
*mcam