Otra apuesta fallida

“No fui yo, fue mi exfiscal”. Así se lavó las manos María Eugenia Campos Galván por su responsabilidad en el operativo ilegal en el que participaron agentes de la CIA en territorio nacional, específicamente en la sierra de Chihuahua.

César Jáuregui fue detenido y acusado de traición a la patria por la Fiscalía General de la República tras haber sido señalado por la propia gobernadora como el único responsable de la participación de los extranjeros en México. Este fin de semana un juez lo vinculó a proceso. Su compañera de partido, Maru Campos, a quien apoyó incondicionalmente cuando enfrentó la denuncia de Javier Corral quien la acusó por abuso de autoridad, personalmente le dijo a la fiscal Ernestina Godoy que Jáuregui no sólo era el culpable del operativo, sino también que “era una persona corrupta, que tenía casinos y tenía prestanombres”, así lo narró la fiscal al ser cuestionada por reporteros la semana pasada.

Como muchas y muchos recordarán, en el marco de la gira nacional de la presidenta Sheinbaum por su Segundo Informe de Gobierno, la gobernadora le pidió una reunión privada cuando visitara Chihuahua. A pesar de no haber asistido al informe protocolario que la mandataria rindió ante el gabinete ampliado, representantes de los poderes Legislativo y Judicial, gobernadoras y gobernadores, Maru Campos insistió. De acuerdo con el relato de la Presidenta, llamó a Palacio Nacional, además del oficio formal que envió el gobierno estatal al federal. Finalmente, la reunión se concretó en el aeropuerto de Chihuahua.

Hace unos días, la gobernadora dijo en un programa de noticias por internet que supuestamente en esa reunión acordaron no hablar públicamente de la conversación que mantuvieron. Inadvertidamente, la gobernadora se traicionó a sí misma retratándose como una persona poco confiable, suponiendo que lo que relató fuera cierto. Después de la ya tradicional gira de medios que acostumbra a hacer en cada visita que hace a la Ciudad de México con los mismos periodistas y comunicadores de siempre, la gobernadora panista evidenció su falta de elegancia y pericia política al relatar una versión casi telenovelesca del encuentro. Tal como lo haría alguien que no es, de ninguna manera, una persona seria.

A las pocas horas, la Presidenta informó lo que la fiscal después confirmó: que en la reunión la gobernadora señaló a su amigo y compañero como responsable del operativo ilegal y por actos de corrupción. Ante esto, le instruyó a Campos proceder contra César Jáuregui en su propia fiscalía y en la FGR, por así corresponder conforme a derecho. El resto de esta historia ya lo conocemos. El exfiscal duerme en El Altiplano mientras que el PAN en Chihuahua atraviesa pugnas y divisiones entre los señalamientos de quienes consideran a la gobernadora una traidora.

Algunas reflexiones finales: el manejo de crisis de la gobernadora de Chihuahua y su equipo ha sido francamente desastroso. Lo que hemos visto en las últimas semanas es probablemente su peor versión, improvisada y profundamente desesperada. Llama la atención porque, hace no mucho, Jorge Romero y la dirigencia del Partido Acción Nacional ya la habían perfilado como su abanderada para combatir en las urnas a Morena. Hicieron marchas, mítines y hasta una página de internet en apoyo a su cuadro, a quien ahora parece han dejado sola. Qué rápido se desplomó la apuesta de la derecha rumbo al 2030. Recuerda mucho al fenómeno de su última candidata presidencial, con la diferencia de que Gálvez sí llegó a la boleta, aunque con resultados muy penosos para el PRIANRD.