Estudio de la NASA revela que algunos microbios terrestres sobrevivirían en la Luna

Científicos de la NASA detectaron que algunos hongos y bacterias podrían sobrevivir semanas o meses en zonas específicas del Polo Sur lunar

La Luna ocupa el primer plano mientras la Tierra aparece parcialmente iluminada al fondo, fotografiada desde la nave Orion.
La Tierra aparece parcialmente detrás de la Luna en una imagen tomada desde Orion durante el sobrevuelo de Artemis II, el 6 de abril de 2026.Nasa

Por Will Dunham

La Luna es un lugar inhóspito para las personas y otros organismos vivos de la Tierra, debido a la falta de aire respirable, las temperaturas extremas y la exposición a la implacable radiación espacial y a las partículas energéticas. Por eso, los astronautas llevan trajes espaciales y las naves espaciales están equipadas con blindaje.

Pero, ¿qué ocurre con los microbios que, inevitablemente, viajarán de polizones con los astronautas durante la exploración espacial?

Una nueva investigación dirigida por científicos de la NASA, que analizó cinco tipos de hongos y bacterias, indica que algunos de ellos podrían, de hecho, sobrevivir durante un tiempo en determinadas condiciones en la superficie lunar, un hallazgo que suscita preocupación por la transferencia involuntaria de vida a la Luna.

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Estos microbios se sometieron a pruebas en simulaciones de tres regiones cercanas al Polo Sur lunar —el cráter Nobile, la Cresta de Conexión y el cráter de Gerlache— utilizando condiciones ambientales basadas en observaciones del Lunar Reconnaissance Orbiter de la NASA y datos sobre la exposición a la radiación.

Las simulaciones indicaron que algunos microbios podrían sobrevivir de semanas a meses en zonas como el interior de cráteres que están siempre en la sombra y durante estaciones concretas —otoño e invierno—, según el científico planetario Prabal Saxena, del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, en Maryland.

Los dos hongos estudiados resultaron ser más resistentes que las tres especies de bacterias. El Aspergillus niger, una especie fúngica común que abunda en climas más cálidos y a la que a veces se denomina "moho negro", fue la más resistente.

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El Aspergillus prospera en lugares cálidos y húmedos, como los cuartos de baño y los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado. Los astronautas lo han encontrado en el interior de la Estación Espacial Internacional. Los experimentos han demostrado que puede incluso sobrevivir fuera de la estación mientras está en órbita.

Los investigadores también estudiaron varias especies de Fusarium, un hongo común presente en el suelo.

"El Aspergillus fue el más adecuado para sobrevivir en las regiones de los polos lunares. El Fusarium mostró una resistencia similar, aunque no en la misma medida que el Aspergillus", afirmó Saxena, autor principal del estudio publicado esta semana en la revista Science Advances.

Tres especies de bacterias

Se estudiaron tres especies de bacterias: Deinococcus radiodurans, un microbio del suelo conocido por soportar el frío y la radiación; Staphylococcus aureus, que suele encontrarse en la piel y en el interior de las fosas nasales; y Bacillus subtilis, presente en el suelo, la vegetación y el tracto gastrointestinal humano.

"Las bacterias que examinamos eran menos resistentes a la radiación ultravioleta y, en consecuencia, presentaban una menor tasa de supervivencia, con el Deinococcus a la cabeza y el Staphylococcus y el Bacillus a la cola", explicó Saxena.

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La radiación ultravioleta y el calor —las temperaturas diurnas en la Luna pueden alcanzar unos 127 grados Celsius— fueron las mayores amenazas, junto con la radiación de partículas energéticas y los efectos del vacío natural en la superficie lunar.

Los modelos revelaron mapas de "nichos de supervivencia" tan extensos como los fondos de cráteres de varios kilómetros de ancho. Según los modelos, el Aspergillus podría sobrevivir incluso en zonas expuestas a cierta luz solar y, por tanto, a la radiación ultravioleta.

"Nuestro estudio se centró solo en la supervivencia de estas células, no en su crecimiento ni en su reproducción", explicó Heather Graham, geoquímica orgánica del Centro de Vuelos Espaciales Goddard y coautora del estudio.

"Pero hay escenarios en los que las células pueden quedar enterradas, lo que las mantendría calientes y protegidas de la radiación. También podría haber situaciones en las que se formaran bolsas de agua líquida, lo que podría ayudar a los organismos a crecer", añadió Graham.

Estos microbios podrían afectar a recursos como el agua —presente en forma de hielo en algunos lugares de la Luna— que son potencialmente útiles para los astronautas, según los investigadores.

El estudio no analizó si las condiciones lunares podrían provocar mutaciones que hicieran que los microbios resultaran más peligrosos como patógenos.

"El estudio se centró únicamente en la persistencia celular y no en las mutaciones, por lo que no podemos extrapolar estos resultados para incluir detalles sobre una futura patogenicidad", señaló Graham.

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