Comando irrumpe en cancha de futbol de la súper exclusiva Isla Mocolí, en Ecuador

Un ataque tipo comando en la exclusiva Isla Mocolí dejó tres muertos; sicarios usaron uniformes falsos y huyeron por vías terrestre y fluvial

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Vista de la cancha de futbol de Isla Mocolí, en Samborondón, momentos antes del ataque armado que dejó tres personas asesinadas durante un encuentro deportivo.Excélsior

El estruendo de los fusiles quebró la calma habitual de la Isla Mocolí, en Samborondón, la tarde del 7 de enero. Lo que comenzó como un encuentro deportivo entre amigos terminó, en cuestión de segundos, en una escena de guerra que dejó tres personas asesinadas y una profunda sensación de vulnerabilidad en el sector residencial más exclusivo del país.

El ataque fue perpetrado por un comando integrado por al menos doce sujetos, con un nivel de planificación que evidencia entrenamiento táctico. Vestían uniformes camuflados, chalecos antibalas y portaban distintivos falsos de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional, lo que les permitió sortear los primeros controles de seguridad sin levantar sospechas.

De acuerdo con versiones de testigos y reportes preliminares, los sicarios ingresaron de forma coordinada por vías terrestre y fluvial. Mientras un grupo accedía en vehículos particulares, otro avanzaba en lanchas rápidas por el río Babahoyo, aprovechando la geografía de la isla para flanquear cualquier reacción de la seguridad privada del complejo. 

El objetivo

El blanco principal era Stalin Rolando Olivero Vargas, de 39 años, conocido con el alias de “Marino”. Para la Policía no era un desconocido: estaba identificado como uno de los cabecillas de la organización criminal Los Lagartos, con influencia en el sur de Guayaquil.

Junto a él murieron Jefferson Xavier Salón Olivero, de 33 años, y Richard Josué Mina Vergara, de 29. Los tres se encontraban en el área de las canchas de futbol del Golf Club cuando fueron sorprendidos por una ráfaga de disparos que no les dio oportunidad de reaccionar ni de ponerse a salvo.

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Jan Topic, empresario vinculado al sector de seguridad privada, durante una intervención pública. La incursión armada en Isla Mocolí expuso fallas en los controles y el uso de distintivos falsos para vulnerar la vigilancia del complejo.Excélsior

El pánico se propagó rápidamente entre los residentes de las urbanizaciones cercanas. En redes sociales, varios vecinos relataron haber escuchado decenas de detonaciones. Algunos, acostumbrados a la tranquilidad del sector, creyeron inicialmente que se trataba de fuegos artificiales, hasta que los gritos y el despliegue policial confirmaron la magnitud del ataque.

Minutos después, la Policía Nacional llegó al sitio, activó el “Código Plata” en centros de salud cercanos y cerró los accesos a la isla. Para entonces, el comando ya había huido, dejando tras de sí una escena saturada de casquillos de grueso calibre

Un exmilitar en el centro del crimen

Las investigaciones posteriores revelaron un dato clave: alias “Marino” fue exmiembro de la Armada del Ecuador. Su pasado militar habría sido determinante en su ascenso dentro del mundo criminal. Paradójicamente, su vida terminó en una operación ejecutada por hombres disfrazados de militares, con una logística propia de una incursión comando.

El Ministerio del Interior confirmó que ninguna de las víctimas residía en la urbanización. Habrían ingresado como “invitados” para participar en un torneo de futbol, lo que pone bajo la lupa los protocolos de control y registro en complejos residenciales de alta plusvalía.

Otro elemento que genera suspicacias es la fachada legal que mantenía Olivero Vargas. Pese a sus antecedentes, figuraba como presidente de empresas de seguridad y vigilancia, un mecanismo que —según la Policía— suele ser utilizado por estructuras criminales para justificar movilidad, encubrimiento y el uso de vehículos blindados sin levantar alertas. 

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Vista satelital de la Isla Mocolí, en Samborondón, un exclusivo complejo residencial rodeado por los ríos Daule y Babahoyo, donde se registró un ataque armado que expuso vulnerabilidades en los controles de seguridad.Google Maps

Ajuste de cuentas entre mafias

La principal hipótesis de la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida (Dinased) apunta a un ajuste de cuentas entre bandas criminales. Fuentes policiales sostienen que alias “Marino” habría intentado abandonar Los Lagartos para incorporarse a Los Lobos, una traición que, en la lógica del crimen organizado, se paga con la muerte.

En el sitio, peritos de Criminalística levantaron más de 40 indicios balísticos. La violencia del ataque sugiere que los sicarios tenían la orden de rematar a sus objetivos, asegurándose de que ninguno sobreviviera para identificar a los autores.

Durante la huida, los atacantes abandonaron una camioneta reportada como robada meses atrás. En su interior se hallaron restos de uniformes y otros elementos que ahora son analizados para obtener perfiles genéticos

¿Qué es la Isla Mocolí y por qué importa lo ocurrido?

La Isla Mocolí está ubicada en el cantón Samborondón, provincia del Guayas. Tiene una superficie aproximada de 306,85 hectáreas (3,06 km²) y es considerada uno de los enclaves residenciales más exclusivos del Ecuador.

Allí residen empresarios, banqueros y multimillonarios del país. El valor del metro cuadrado bordea los 650 dólares, y varias de sus mansiones están cotizadas entre cuatro y seis millones de dólares, según registros inmobiliarios y recorridos difundidos incluso en redes sociales y plataformas como YouTube.

La seguridad privada, las garitas de control y el acceso restringido han sido, históricamente, parte de su principal atractivo.

Por eso, el ataque causó conmoción

Violencia que escala hacia zonas protegidas

De acuerdo con cifras oficiales del Ministerio del Interior, Ecuador cerró 2024 con una tasa de homicidios superior a 46 asesinatos por cada 100 mil habitantes, una de las más altas de América Latina y casi siete veces mayor que la registrada en 2019.

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Manifestantes se concentran frente a la Unidad Judicial Penal de Guayaquil para exigir justicia por la desaparición forzada y muerte de cuatro niños, tras la condena a militares implicados en operativos de seguridad.REUTERS

La provincia del Guayas concentra cerca del 35 % de los homicidios a nivel nacional. Samborondón, aunque tradicionalmente catalogado como cantón de baja incidencia delictiva, ha sido identificado por la Policía como un territorio estratégico para el crimen organizado debido a su cercanía con Guayaquil y su acceso a rutas fluviales que conectan con el golfo.

La Policía también ha advertido que al menos el 20 % de las organizaciones criminales desarticuladas entre 2023 y 2024 utilizaban fachadas legales, como empresas de seguridad privada o logística, para facilitar operaciones y lavado de activos. El perfil atribuido a alias “Marino” coincide con este patrón.

En cuanto al uso de uniformes falsos, el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas ha documentado más de 70 casos en los últimos dos años en los que grupos criminales utilizaron indumentaria militar o policial para cometer asesinatos selectivos

Un mensaje inquietante

La administración de Isla Mocolí inició una auditoría interna de sus sistemas de videovigilancia y del personal de turno. Sin embargo, la sensación entre los residentes es de desprotección.

Incluso se mencionaron nombres de figuras públicas que viven en la zona, como el exalcalde Jaime Nebot y el actual alcalde de Guayaquil, Aquiles Álvarez. Ninguno resultó afectado, pero el hecho dejó una conclusión incómoda: la violencia ya no distingue estatus social ni muros perimetrales.

El triple crimen en Isla Mocolí no es un hecho aislado, sino una señal clara de la expansión del crimen organizado hacia espacios que hasta hace poco parecían intocables. En el Ecuador actual, ni las urbanizaciones blindadas ni la seguridad privada garantizan estar fuera del alcance de las mafias.

«pev»