Francia, Italia, Alemania se movilizan ante amenazas de EU sobre Groenlandia
Los países y otros aliados elevaron el tono, denunciando lo que califican abiertamente como chantaje económico.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensificara sus amenazas de imponer aranceles punitivos a varios países europeos como mecanismo de presión para lograr el control de Groenlandia, un territorio autónomo de Dinamarca con alto valor estratégico en el Ártico. La reacción europea no se hizo esperar. Francia, Italia, Alemania y otros aliados elevaron el tono, denunciando lo que califican abiertamente como chantaje económico.
Desde su regreso a la Casa Blanca hace un año, Trump ha insistido en que Groenlandia es “vital para la seguridad nacional” de Estados Unidos, citando el avance de Rusia y China en la región ártica y el potencial de sus yacimientos minerales estratégicos. Sin embargo, el conflicto entró en una nueva fase tras el despliegue limitado de fuerzas militares europeas en la isla, realizado a petición de Dinamarca para respaldar ejercicios defensivos.
Trump amenaza con sanciones comerciales
El sábado, Trump acusó a varios países europeos de “jugar un juego extremadamente peligroso” tras el envío de contingentes militares de Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia a Groenlandia. En un mensaje publicado en Truth Social, afirmó que estas acciones introducen “un nivel de riesgo no viable ni sostenible”.
Visiblemente irritado, el mandatario estadounidense advirtió que impondrá aranceles del 10% a partir del 1 de febrero, con la posibilidad de elevarlos al 25% el 1 de junio, hasta que se alcance “un acuerdo para la compra completa e íntegra de Groenlandia”.

Macron activa la vía dura de la UE
Frente a esta escalada, el presidente francés, Emmanuel Macron, anunció que solicitará la activación del Instrumento Anticoerción de la Unión Europea, un mecanismo diseñado para responder a presiones económicas de actores externos al bloque. Su aplicación requiere mayoría cualificada y permitiría medidas como congelar el acceso a mercados públicos europeos o bloquear inversiones estratégicas.
Macron considera que la amenaza estadounidense marca un precedente peligroso en las relaciones internacionales y dentro de la propia OTAN, al tratarse de sanciones contra aliados para forzar la cesión de un territorio soberano.
Meloni, Berlín y otras capitales rechazan el “chantaje”
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, confirmó que habló directamente con Trump para advertirle que sus amenazas arancelarias son, a su juicio, “un error”. Desde Alemania, el vicecanciller y ministro de Finanzas, Lars Klingbeil, fue aún más contundente: aseguró que su país y la Unión Europea no se dejarán chantajear y que habrá una respuesta europea coordinada.
El ministro neerlandés de Exteriores, David van Weel, calificó las advertencias de Trump como “incomprensibles e inapropiadas”, mientras que la ministra irlandesa Helen McEntee las tachó de “totalmente inaceptables”. En Reino Unido, la ministra de Cultura, Lisa Nandy, afirmó que esta controversia es “profundamente innecesaria y contraproducente”.
Groenlandia agradece el respaldo europeo
Desde Nuuk, capital de Groenlandia, el gobierno local agradeció el apoyo europeo frente a las presiones de Washington. Naaja Nathanielsen, ministra de Comercio, Energía y Minerales, señaló que “vivimos tiempos extraordinarios que exigen no solo decencia, sino también un gran coraje”.
Autoridades y empresarios locales coinciden en que los aranceles no parecen dirigidos contra Groenlandia en sí, sino como una herramienta para presionar a los aliados europeos de la OTAN. Según una encuesta publicada en enero de 2025, el 85% de los groenlandeses se opone a la anexión a Estados Unidos, frente a apenas un 6% que la respalda.
Presión dentro de la OTAN
El conflicto ha encendido las alarmas en Europa por tratarse de una situación inédita: Estados Unidos, pilar de la OTAN, amenaza con sanciones a sus propios aliados para apoderarse de un territorio vinculado a uno de ellos. Miles de personas se manifestaron el sábado en Copenhague y Nuuk bajo el lema “Groenlandia no está en venta”.
En paralelo, los embajadores de los 27 países de la Unión Europea se reunieron de urgencia en Bruselas, mientras el canciller danés, Lars Løkke Rasmussen, inició una gira diplomática por Oslo, Londres y Estocolmo para coordinar el fortalecimiento de la presencia y disuasión de la OTAN en el Ártico.
La crisis en torno a Groenlandia revela hasta qué punto Trump utiliza los aranceles como instrumento central de política exterior, incluso frente a socios históricos. Para Europa, el desafío no solo es económico, sino estratégico: defender la soberanía de un aliado, preservar la cohesión de la OTAN y evitar una peligrosa escalada en una región clave para la seguridad global.
Mientras tanto, el mensaje desde Europa es cada vez más claro: no habrá cesiones territoriales bajo presión comercial, y cualquier respuesta se dará de forma coordinada y con el peso político del bloque comunitario.
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