Excélsior 109 años. Explosión del Challenger conmocionó a EU antes del Mundial de 1986 

En 1986, año en que México albergaría la Copa Mundial de Futbol, ocurrió la tragedia del transbordador espacial Challenger en Cabo Cañaveral.

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Espectadores vieron en vivo la explosión del Challenger en Cabo Cañaveral.Archivo Histórico Excélsior

Una tragedia impactó la exploración espacial: el 28 de enero de 1986, el transbordador Challenger se desintegró después de su lanzamiento desde Cabo Cañaveral.

Casi dos décadas después de observar con orgullo al primer hombre en la Luna, la sociedad estadunidense fue impactada profundamente por el desastre del transbordador Challenger, cuyo lanzamiento fue transmitido en vivo por televisión a muchos hogares y escuelas.

“A las 11:39 de la mañana, la más fría del año, el país [Estados Unidos] se sacudió violentamente en aturdimiento y perplejidad”, relató Fausto Fernández Ponte, enviado de Excélsior a Cabo Cañaveral.

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"Explota el Challenger a poco de despegar; perecieron todos"; así publicó Excélsior la noticia.Archivo Histórico Excélsior

La explosión del transbordador espacial Space Shuttle Challenger ocurrió el 28 de enero de 1986, apenas 73 segundos después del despegue, durante la misión STS-51-L que consistía en desplegar un satélite de comunicaciones (TDRS-B) y realizar investigaciones astronómicas del cometa Halley.

“La secuencia de la explosión fue presenciada directamente por miles de personas —incluidos los familiares inmediatos de los tripulantes— quienes, asombrados, no daban crédito a lo que veían”, mencionó Fernández Ponte.

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Algunos espectadores que acudieron al lanzamiento del Challenger rompieron en llanto.Archivo Histórico Excélsior

“Millones de personas más, entre ellas la primera dama Nancy Reagan, observaron el desastre (…) vía Cable News Network (C.N.N.), el único medio de difusión que transmite en vivo los lanzamientos de transbordadores espaciales”, explicó.

El transbordador despegó desde el Kennedy Space Center, en donde se habían reunido miles de espectadores, en condiciones climáticas inusualmente frías. 

Poco después del lanzamiento, falló un anillo de sellado en uno de los cohetes impulsores sólidos. Esto permitió que gases extremadamente calientes escaparan y dañaran el tanque externo de combustible.

Como resultado, el vehículo se desintegró en el aire, provocando la muerte de los siete astronautas a bordo.

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Los tripulantes del transbordador espacial Space Shuttle ChallengerArchivo Histórico Excélsior

Entre los tripulantes estaba Christa McAuliffe, una profesora de educación media seleccionada entre 11 mil aspirantes para el programa Teacher in Space Project, cuyo objetivo era llevar a un docente al espacio para inspirar a estudiantes.

McAuliffe se había convertido en el centro de la atención para quienes seguían el lanzamiento. La profesora había dicho la noche previa que su propósito era “humanizar la tecnología de la era espacial”.

En Concord, Nuevo Hampshire, los alumnos de McAuliffe se reunieron en su escuela, ante una televisión, para ver el despegue de su profesora de ciencias sociales, relató Excélsior.

Charles Foley, director de la escuela, dijo que todos los jóvenes habían pronunciado en voz alta cada uno de los números del conteo regresivo; al llegar a cero, todos aplaudieron y vitorearon. 

“De pronto, la explosión apareció en la pantalla y un silencio angustioso dominó el ambiente. ‘Fue horrible’, se limitó a decir el director, antes de pedir a los periodistas que habían acudido al lugar, que abandonaran el plantel”, contó en sus páginas este periódico.

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Los padres y la hermana de Christa McAuliffe observaron el despegue y la explosión del Challenger.Archivo Histórico Excélsior

“Parece ser que la muerte de la maestra McAuliffe, quien se había ganado la simpatía popular gracias a su agradable sonrisa y temperamento vivo y amable, fue lo que mas dolió a la mayoría de las personas”, publicó el diario.

La tripulación estaba formada por el comandante Francis Scobee, el piloto Michael Smith, el ingeniero de satélites Gregory Jarvis, Judith Resnik, Ellison Onizuka, Ronald E. McNair, y Christa McAuliffe; la única que no era astronauta.

El accidente llevó a una investigación oficial llamada Rogers Commission, a la suspensión temporal del programa del transbordador espacial de la NASA, y cambios importantes en el diseño de los cohetes y en los procedimientos de seguridad y toma de decisiones dentro de la agencia espacial estadunidense

En su cobertura del histórico evento, Excelsior incluyó la comunicación completa del piloto de la nave, Mike Smith, con la cabina de control en el Centro Espacial de Houston, hasta la explosión del transbordador.  

SMITH: Adelante con el programa.

CONTROL DE LA MISIÓN: De acuerdo, Challenger, adelante con el programa.

COMENTARISTA DEL CONTROL DE LA MISIÓN: Confirmamos el programa de avance. El Challenger baja ahora de altitudinal. Los motores trabajan a un 94%… Los motores aumentan ahora su intensidad, tres motores están ya al 104%.

CONTROL DE LA MISIÓN: Challenger, vamos a aumentar la intensidad de los motores. 

SMITH: De acuerdo. Aumentamos la intensidad.

(En este momento se produjo la explosión).

COMENTARISTA DEL CONTROL DE LA MISIÓN: Los controladores del vuelo observan cuidadosamente la situación. Obviamente se trata de una falla grave. Ya no tenemos comunicación con al nave.

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