EU derriba drones iraníes cuando la guerra en Oriente Medio cumple 100 días
Días antes, Washington ya había informado de la destrucción de otros cuatro drones y de ataques contra sistemas de radar costeros iraníes.

El estrecho de Ormuz, el corredor marítimo por el que transita cerca de una quinta parte del petróleo comercializado en el mundo, vuelve a ser el principal foco de tensión entre Estados Unidos e Irán. El Ejército estadounidense aseguró este domingo haber interceptado y derribado dos drones iraníes que, según el Mando Central de Estados Unidos (Centcom), representaban una amenaza para la navegación internacional.
El episodio marca un nuevo repunte de las hostilidades en una guerra que, tras cien días de enfrentamientos y un frágil alto el fuego alcanzado el pasado 8 de abril, parecía haber entrado en una fase de relativa calma.
El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el océano Índico y constituye una de las rutas energéticas más sensibles del planeta. Cualquier incidente militar en esta zona repercute de inmediato en los mercados internacionales y en los precios de los hidrocarburos.
Según la versión estadounidense, las fuerzas desplegadas en la región permanecen "en alerta y preparadas para defenderse de cualquier agresión iraní". Días antes, Washington ya había informado de la destrucción de otros cuatro drones y de ataques contra sistemas de radar costeros iraníes.
Teherán respondió con una ofensiva de misiles dirigida contra instalaciones militares en Kuwait y Baréin, dos aliados estratégicos de Estados Unidos en el Golfo, elevando nuevamente el riesgo de una escalada regional.
Pakistán intenta mantener abierta la vía diplomática
Mientras las acciones militares se intensifican, Pakistán continúa desempeñando un papel de mediador. El ministro del Interior paquistaní, Mohsen Naqvi, viajó nuevamente a Teherán para entregar una "carta especial" destinada al líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei.
Aunque las autoridades paquistaníes evitaron revelar el contenido del mensaje, señalaron que se trata de una comunicación de alta relevancia para intentar reactivar las conversaciones diplomáticas entre Irán y Estados Unidos.
Las negociaciones, que a finales de mayo parecían acercarse a un posible protocolo de acuerdo, han entrado en una etapa de silencio público. Ninguna de las dos partes ha ofrecido señales claras sobre una posible reanudación del diálogo.

Un conflicto que trasciende las fronteras iraníes
La guerra, desencadenada el 28 de febrero tras los ataques de Israel y Estados Unidos contra objetivos iraníes, ha extendido sus consecuencias a distintos puntos de Oriente Medio.
En Líbano, los enfrentamientos tampoco han cesado. Israel confirmó nuevos bombardeos sobre posiciones de Hezbolá en los suburbios del sur de Beirut, en respuesta al lanzamiento de proyectiles desde territorio libanés, pese a la vigencia formal de un alto el fuego.
Las autoridades libanesas cifran en más de 3.500 las víctimas mortales desde el inicio de las hostilidades, mientras el Ejército israelí reconoce la muerte de decenas de militares y personal civil vinculado a las operaciones.
La economía y la población civil, las otras víctimas
Más allá de los movimientos diplomáticos y militares, el conflicto ha agravado la situación económica en la región. La incertidumbre sobre el suministro energético mantiene en alerta a los mercados internacionales, mientras la inflación y la escasez afectan a millones de personas.
Vivimos en una especie de estado suspendido. Unos lanzan misiles, otros envían drones, y cuesta imaginar una estabilidad real", resume Farhad, un chef de 35 años residente en Teherán, cuya percepción refleja el desgaste social acumulado tras más de tres meses de guerra.
Los puntos que mantienen bloqueadas las negociaciones
Las diferencias entre Washington y Teherán continúan siendo profundas. Entre los principales desacuerdos figuran.
- El futuro de las hostilidades entre Israel y Hezbolá en Líbano.
- La liberación de activos iraníes congelados en el extranjero.
- El programa nuclear iraní.
- El control y la seguridad del estrecho de Ormuz.
A estas tensiones se suma una controversia adicional relacionada con el deporte. Irán denunció un supuesto trato discriminatorio hacia su delegación que participa en el Mundial organizado por Estados Unidos, México y Canadá, al asegurar que varios integrantes de su cuerpo técnico no han obtenido el visado necesario para ingresar a territorio estadounidense.
Con las negociaciones paralizadas, nuevos incidentes militares en Ormuz y frentes abiertos en Líbano, el conflicto entra en su día cien sin una salida política visible, mientras la comunidad internacional observa con preocupación el riesgo de una escalada de consecuencias imprevisibles.