Estados Unidos reduce nivel de riesgo de viaje a Venezuela

Estados Unidos redujo el nivel de riesgo de viaje a Venezuela del 4 al 3, aunque mantiene alertas en zonas fronterizas y advierte sobre criminalidad y deficiencias sanitarias.

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Las aerolíneas comerciales interrumpieron prácticamente todos los vuelos a Caracas tras una advertencia el pasado 21 de noviembre de la FAA.REUTERS

El gobierno de Estados Unidos anunció este jueves la reducción del grado de peligrosidad para los viajeros que visiten Venezuela, pasando del nivel 4 al nivel 3. La medida fue comunicada por el Departamento de Estado, que explicó que el ajuste busca “reflejar y actualizar la información de riesgo para ciudadanos estadounidenses” en el país caribeño.

La autoridad señaló que ya no se considera un riesgo elevado la “detención errónea” ni la posibilidad de “disturbios”, factores que anteriormente habían justificado la clasificación más severa.

A pesar de la reducción, Washington urgió a sus ciudadanos a reconsiderar cualquier proyecto de viaje a Venezuela debido al nivel de criminalidad, el riesgo de secuestro o terrorismo, así como las deficiencias en la asistencia sanitaria.

El nuevo aviso mantiene la alerta más elevada en zonas específicas, incluyendo la frontera con Colombia y los estados de Amazonas, Apure, Aragua, Bolívar, Guárico y Táchira, considerados de alto riesgo por la presencia de grupos armados y actividades ilícitas.

Restablecimiento de relaciones diplomáticas

Después de años de ruptura desde 2019, Estados Unidos y Venezuela comenzaron en enero de 2026 un proceso para restablecer relaciones diplomáticas. La salida de Nicolás Maduro del poder abrió la puerta a un nuevo escenario político en Caracas, donde se busca construir un marco de reconciliación nacional. Washington condicionó este acercamiento a cambios legales internos y a un control más transparente de la industria petrolera venezolana, considerada estratégica por sus vastas reservas de crudo.

Uno de los pilares de esta nueva relación es el sector energético. El secretario de Energía de Estados Unidos visitó Caracas en febrero de 2026, en la primera visita de alto nivel en casi tres décadas. Durante su encuentro con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, se discutió la posibilidad de aumentar significativamente la producción de petróleo y gas en Venezuela. Washington declaró que “el embargo terminó” y que el presidente Donald Trump está comprometido a transformar la relación bilateral a través de la cooperación energética.

Este interés responde a la necesidad de diversificar fuentes de energía y estabilizar los mercados internacionales, en un contexto marcado por la guerra contra Irán y la volatilidad en los precios del petróleo.

Plan de tres pasos para Venezuela

El gobierno estadounidense ha delineado un plan de tres fases para acompañar la transición venezolana: primero la estabilización del país, luego la recuperación económica y finalmente una transición política más amplia. Según el secretario de Estado, Marco Rubio, el objetivo es crear un proceso de reconciliación nacional que permita la liberación de presos políticos, el regreso de exiliados y la reconstrucción de la sociedad civil.

La relación entre Estados Unidos y Venezuela se encuentra en un momento de redefinición. Por un lado, Washington busca asegurar el acceso a las reservas energéticas más grandes del planeta y garantizar estabilidad política en la región. Por otro, Caracas intenta aprovechar el nuevo escenario para reactivar su economía y recuperar legitimidad internacional.

Aunque el acercamiento representa un cambio significativo respecto a la confrontación de años anteriores, persisten desafíos: la fragilidad institucional venezolana, la necesidad de reformas profundas y la desconfianza de sectores opositores que temen una negociación desigual.