Estados Unidos asegura que no tiene prisa por prorrogar la tregua comercial con China
Estados Unidos afirmó que no tiene prisa por extender la tregua comercial con China, vigente hasta noviembre de 2025.

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, declaró que Washington “no tiene prisa” por extender la tregua comercial con China en materia de aranceles y minerales críticos, la cual expira en noviembre, ya que aún existe margen para renovarla en las reuniones previstas más adelante en el año.
En su primera entrevista tras participar en la cumbre de alto nivel celebrada la semana pasada en Pekín con el presidente chino, Xi Jinping, Bessent aseguró que confía en que China acepte el restablecimiento de los aranceles estadounidenses anteriores mediante los nuevos gravámenes de la Sección 301, siempre y cuando no se produzca un incremento adicional.
Durante un encuentro de líderes financieros del G7 en París, Bessent señaló que China había “llegado a un acuerdo” en los últimos meses sobre la reducción de aranceles, como consecuencia de la decisión de la Corte Suprema de anular los aranceles de emergencia globales impuestos por el presidente Donald Trump. “Creo que no tenemos prisa por prorrogarlo”, dijo en referencia a la tregua arancelaria de noviembre de 2025. “La situación es estable”.
El secretario añadió que China “ha cumplido de forma satisfactoria, aunque no excelente, en lo relativo a los minerales críticos. Así que volveremos a reunirnos con ellos”.
Se espera que Xi Jinping viaje a Washington en septiembre para reunirse con Trump en la Casa Blanca. Antes de esa cumbre, Bessent adelantó que mantendrá un encuentro con su homólogo, el viceprimer ministro He Lifeng, con el fin de ultimar más detalles sobre cuestiones comerciales.
Trump y Xi también podrían coincidir en la Cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico, que se celebrará en noviembre en China, y en la cumbre de líderes del Grupo de los 20, prevista para diciembre en Florida.
La tregua entre Estados Unidos y China, negociada durante varios meses el año pasado, evitó un colapso total del comercio entre las dos mayores economías del mundo, después de que los nuevos aranceles sobre productos chinos provocaran represalias y una escalada que llevó los gravámenes a cifras de tres dígitos.
Con información de Reuters.