Día de Ceuta: crece la tensión un mes después de la llegada masiva de migrantes
Protestas, presión sobre los servicios y versiones encontradas sobre el papel de Marruecos marcan el Día de Ceuta

Ceuta vive este 2 de septiembre una jornada marcada por la tensión social y política, un mes después de la llegada masiva de migrantes a la ciudad autónoma. Mientras organizaciones ciudadanas convocaron movilizaciones para exigir mayor seguridad y apoyo institucional, un informe atribuido al Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) de la Policía Nacional señaló una posible planificación de los cruces, aunque posteriormente el director de la Policía negó que exista un documento que responsabilice a las fuerzas marroquíes.
La crisis migratoria comenzó a finales de julio, cuando decenas de miles de personas cruzaron desde Marruecos hacia Ceuta. De acuerdo con las cifras citadas en el material, alrededor de 5 mil migrantes permanecen en el territorio según el Gobierno español, mientras autoridades de Ceuta elevan la estimación a al menos 10 mil. La ciudad tiene una superficie de apenas 18.5 kilómetros cuadrados y una población cercana a los 80 mil habitantes.
La permanencia de miles de personas ha ejercido presión sobre los servicios de acogida, sanidad y atención a menores, al tiempo que ha generado preocupación entre sectores de la población local.
Protestas por la situación migratoria
Las movilizaciones coinciden con el Día de Ceuta, que se celebra cada 2 de septiembre. La Federación Provincial de Vecinos y la plataforma Foro Ceuta XXI convocaron una marcha en las Murallas Reales para reclamar medidas concretas, refuerzo de la seguridad y mayor respaldo institucional.
A estas protestas se sumaron concentraciones convocadas por la Federación Española de Municipios y Provincias frente a ayuntamientos de distintas partes de España, además de actos organizados por plataformas ciudadanas bajo consignas como “En favor del pueblo de Ceuta” y “Ceuta no se vende”.
El conflicto también ha profundizado el choque político. El Partido Popular y Vox han respaldado las movilizaciones y cuestionado la actuación del Gobierno central, mientras que el PSOE y sus socios han criticado lo que consideran una utilización partidista de las protestas.
El Ejecutivo español, por su parte, aprobó un paquete de ayuda de emergencia de 309 millones de euros para atender las consecuencias de la crisis asistencial en Ceuta.
Un informe policial abre otra controversia
En medio de la tensión, Europa Press informó sobre un documento del CENIF remitido a la Audiencia Nacional. Según ese informe, la entrada masiva no habría sido un fenómeno incidental o espontáneo y habría existido “planificación previa”, además de un supuesto “guiado activo” de personas hacia determinados puntos de paso.
El documento también habla de una posible dirección estratégica vinculada con la difusión y activación de mensajes en redes sociales y sistemas de mensajería, así como con otros elementos relacionados con la crisis migratoria.
Sin embargo, horas después surgió una importante precisión oficial.
El director general de la Policía, Francisco Pardo, aseguró al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que no existe un informe policial que atribuya a las fuerzas de seguridad marroquíes la planificación o ejecución de los acontecimientos del 30 y 31 de julio.
El propio presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, había descartado previamente que existieran elementos que apuntaran a una participación de las autoridades marroquíes en la entrada masiva.
El respaldo de la Corona
En el Día de Ceuta, el rey Felipe VI conversó con el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, a quien transmitió el “apoyo de toda España” y llamó a preservar la unidad y la convivencia.
El monarca también reconoció el trabajo de servidores públicos, voluntarios, asociaciones y representantes de distintas confesiones durante la crisis.
La Casa del Rey publicó además un mensaje en el que afirmó que la Corona está con Ceuta y defendió como prioridades la “unidad, convivencia y futuro”.
Mientras tanto, el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, pidió a la Unión Europea mayor solidaridad con Ceuta y Melilla, al considerar que ambas constituyen las únicas fronteras terrestres de la UE con África.
Albares reclamó apoyo político y financiero de los países miembros y advirtió además sobre la desinformación y las llamadas “amenazas híbridas” relacionadas con la crisis.
Así, un mes después de la llegada masiva de migrantes, Ceuta permanece en el centro de una disputa migratoria, política y diplomática, mientras las autoridades intentan contener la presión sobre una ciudad pequeña y estratégica para España y la Unión Europea.