Caceroladas en España exigen al Congreso aprobar medidas de vivienda
Pedro Sánchez pidió a los diputados "altura de miras" para aprobar las medidas contra la crisis habitacional

Cientos de manifestantes hicieron sonar cacerolas frente al Ayuntamiento de Madrid este jueves, en una protesta replicada en otras ciudades españolas para exigir al Congreso que apruebe el viernes medidas contra la crisis de la vivienda.
Las personas sonaron silbatos y golpearon las cacerolas con cucharas frente a la alcaldía, controlada por el conservador Partido Popular (PP), que ha prometido votar en contra en el Congreso.
"Es el momento de escuchar a la calle, de dejar de hacer cálculos partidistas que enfadan a la gente", clamó ante periodistas Alicia del Río, portavoz del Sindicato de Inquilinas.
Hubo caceroladas también frente a las alcaldías de ciudades como Barcelona y Córdoba, mientras en otros puntos las protestas se hicieron desde las ventanas de las viviendas.
El Congreso votará el viernes dos decretos aprobados esta semana por el gobierno del socialista Pedro Sánchez, impulsados tras la ola de indignación provocada por el desahucio de Maricarmen Abascal, de 87 años, de la vivienda madrileña en la que residía desde hacía siete décadas.

Las medidas endurecen las restricciones a los desalojos de inquilinos vulnerables y apuntan a los llamados "fondos buitre", entidades que adquieren inmuebles a bajo precio para maximizar su rentabilidad.
Sin embargo, el gobierno minoritario de Sánchez debe recabar apoyos entre los partidos de un Parlamento muy fragmentado para sacar adelante los decretos.
"Pido (...) que dejemos a un lado la ideología, que dejemos a un lado las confrontaciones partidistas y que nos centremos en una cuestión que es de pura humanidad", afirmó Sánchez este jueves al reclamar a los diputados "altura de miras" para convalidarlos.
La vivienda asequible es desde hace años uno de los principales problemas sociales en España, pero las protestas cobraron fuerza tras el desahucio de Abascal, después de que su vivienda fuera adquirida por una empresa de inversión que pretendía subirle el alquiler un 275 por ciento.
El caso provocó acampadas de protesta en el centro de Madrid y otras ciudades y convirtió a la octogenaria en un símbolo de la crisis habitacional. Abascal tiene previsto regresar al apartamento donde vivía tras un acuerdo con el propietario.
Según el Banco de España, el país, de unos 50 millones de habitantes, arrastra un déficit de unas 700 mil viviendas.
A la escasez de vivienda pública se suma el fuerte aumento de los alquileres, impulsado por una demanda creciente, tanto por el turismo como por el crecimiento de la población vinculado a la inmigración, según los analistas.