Aumenta el rechazo a la vitamina K para recién nacidos en Estados Unidos

Médicos advierten que la negativa a la vitamina K incrementa el riesgo de hemorragias graves.

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La deficiencia de vitamina K puede provocar hemorragias graves en bebés.Unsplash.

Durante más de seis décadas, los hospitales de Estados Unidos han aplicado de manera rutinaria una inyección de vitamina K a los recién nacidos para prevenir hemorragias graves en los primeros meses y años de vida.

Esta medida, considerada una de las intervenciones más exitosas de la neonatología moderna, redujo de forma drástica los casos de sangrado por deficiencia de vitamina K, una condición que puede causar hemorragias internas, daño cerebral permanente e incluso la muerte.

Sin embargo, médicos de distintos hospitales del país alertan que un número creciente de padres está rechazando esta inyección preventiva, una tendencia que ya se refleja en datos nacionales y que preocupa a especialistas en salud infantil.

De acuerdo con un estudio publicado este mes en la revista médica Journal of the American Medical Association (JAMA), la proporción de recién nacidos que no recibe vitamina K casi se ha duplicado en los últimos años.

La investigación analizó más de cinco millones de registros médicos de bebés nacidos entre 2017 y 2024 en 403 hospitales de los 50 estados. Los resultados muestran que mientras en 2017 alrededor del tres por ciento de los recién nacidos no recibió la inyección, para 2024 la cifra superó el cinco por ciento. Esto equivale a cerca de 190 mil bebés sin esta protección en un solo año.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) advierten que los recién nacidos que no reciben vitamina K tienen hasta 80 veces más probabilidades de sufrir sangrados graves.

Por qué la vitamina K es clave desde el nacimiento

La vitamina K es un nutriente esencial para la coagulación de la sangre. Sin ella, el organismo no puede detener hemorragias de manera eficaz. Los bebés nacen con niveles naturalmente bajos de esta vitamina y, además, no reciben cantidades suficientes a través de la leche materna ni de la fórmula durante sus primeras semanas de vida.

Esta deficiencia los expone a hemorragias internas, sangrados cerebrales, sangrado del cordón umbilical y complicaciones tras procedimientos médicos como la circuncisión. Para prevenir estos riesgos, desde principios de la década de 1960 se recomienda la aplicación de una única inyección intramuscular poco después del nacimiento.

La vitamina K es un factor fundamental para la coagulación de la sangre, por lo que la mejor manera de prevenir el sangrado en los recién nacidos es administrarles una inyección de vitamina K”, explicó a ABC News la doctora Kristan Scott, neonatóloga del Hospital Infantil de Filadelfia y autora principal del estudio.

Especialistas coinciden en que la aplicación universal de vitamina K transformó la atención neonatal. 

“Redujo la probabilidad de que los bebés sufrieran hemorragias, ya fueran espontáneas en la cabeza o el abdomen o después de un procedimiento”, señaló la doctora Katharine Clouser, pediatra hospitalaria del Centro Médico de la Universidad de Hackensack, en Nueva Jersey.

Desinformación y desconfianza impulsan el rechazo

Los investigadores detectaron que el aumento del rechazo comenzó a acelerarse a partir de 2019 y se intensificó durante y después de la pandemia de covid-19. De acuerdo con los autores del estudio, no se han producido cambios en las políticas hospitalarias ni en las recomendaciones médicas, por lo que el fenómeno se atribuye casi exclusivamente a la negativa de los padres.

Entre las razones identificadas se encuentran la desinformación difundida en redes sociales, el temor infundado a los conservadores utilizados en la inyección, la desconfianza en el sistema de salud y la confusión entre la vitamina K —un suplemento— y las vacunas.

La vitamina K no es una vacuna, pero el creciente escepticismo hacia la medicina preventiva está influyendo en estas decisiones”, explicó la doctora Tiffany McKee-Garrett, profesora asociada de pediatría del Texas Children’s Hospital.

Médicos advierten que ya están observando más casos de sangrado por deficiencia de vitamina K en hospitales y subrayan que las hemorragias cerebrales asociadas a esta condición pueden dejar secuelas permanentes o resultar fatales.