Aliados de EU rechazan petición de Trump de apoyo en el estrecho de Ormuz
Alemania subraya: “esta no es nuestra guerra”; La Unión Europea busca alternativas diplomáticas.

Los aliados de Estados Unidos dentro de la OTAN han dejado claro que no tienen planes inmediatos de enviar buques militares al estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el transporte de petróleo. La postura representa un revés diplomático para el presidente estadounidense Donald Trump, quien solicitó apoyo internacional para garantizar la libertad de navegación en la zona tras la escalada de tensiones con Irán.
La solicitud de Washington surge después de que Irán respondiera a ataques atribuidos a Estados Unidos e Israel mediante drones, misiles y minas navales, acciones que en la práctica bloquearon el tránsito de petroleros por el estrecho de Ormuz, un corredor estratégico por el que circula aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de crudo.
Expertos en seguridad energética advierten que cualquier interrupción prolongada en esta ruta marítima podría impactar los mercados globales de petróleo y la estabilidad económica internacional.
Alemania se distancia: “Esta no es nuestra guerra”
Uno de los rechazos más claros provino del gobierno alemán. El ministro de Defensa de Alemania, Boris Pistorius, cuestionó públicamente la utilidad de enviar fragatas europeas a la zona.
Según declaró en Berlín, un pequeño número de buques europeos difícilmente podría reemplazar la capacidad naval de Estados Unidos.
¿Qué espera Donald Trump que hagan uno o dos puñados de fragatas europeas en el estrecho de Ormuz que no pueda hacer la poderosa Armada de Estados Unidos?”, afirmó Pistorius.
El portavoz del gobierno alemán, Stefan Kornelius, reforzó la postura al señalar que Alemania no fue consultada antes del inicio del conflicto y que Washington incluso indicó inicialmente que la ayuda europea no era necesaria.

La Unión Europea va por alternativas diplomáticas
Mientras algunos gobiernos europeos descartan una intervención militar directa, la Unión Europea evalúa opciones para reducir las tensiones y garantizar el comercio marítimo.
La alta representante de política exterior de la UE, Kaja Kallas, explicó que el bloque está dialogando con la ONU para explorar mecanismos similares al acuerdo que permitió exportar cereales desde Ucrania durante su guerra con Rusia.
Además, Bruselas analiza si podría modificar el mandato de la misión naval europea “Aspides” para ampliar su cobertura hacia el estrecho de Ormuz.
La misión Operación Aspides actualmente protege barcos comerciales en el mar Rojo frente a ataques de rebeldes hutíes en Yemen.
Sin embargo, Grecia —país que lidera la misión— ha aclarado que su participación seguirá limitada al mar Rojo, según confirmó el portavoz gubernamental Pavlos Marinakis.
Reacciones divididas en Europa
Otros gobiernos europeos han expresado posiciones cautelosas sobre la crisis.
El primer ministro británico, Keir Starmer, señaló que el Reino Unido trabajará con sus aliados para preservar la libertad de navegación, aunque admitió que la situación es compleja y que Londres no desea verse arrastrado a una guerra regional más amplia.
Desde Dinamarca, el ministro de Relaciones Exteriores Lars Løkke Rasmussen planteó que Europa debería mantener abierta la posibilidad de contribuir a la reapertura del estrecho, pero siempre con un enfoque orientado a la desescalada del conflicto.
En contraste, países como España e Italia han mostrado una postura más firme contra cualquier despliegue militar adicional. El viceprimer ministro italiano Matteo Salvini advirtió que enviar buques de guerra a una zona activa de combate sería equivalente a entrar en guerra.
China interviene diplomáticamente para reducir la tensión
Mientras Occidente debate su papel en la crisis, China ha iniciado contactos con todas las partes involucradas con el objetivo de rebajar la tensión en el Golfo Pérsico.
De acuerdo con el Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Pekín busca favorecer el diálogo diplomático y evitar una interrupción prolongada del comercio energético global, dado que el estrecho de Ormuz es una arteria clave para el suministro de petróleo hacia Asia, Europa y América.
El estrecho de Ormuz: un punto crítico
El Estrecho de Ormuz, ubicado entre Irán y Omán, es considerado uno de los cuellos de botella energéticos más importantes del planeta. Cada día transitan por esta vía millones de barriles de petróleo y gas natural licuado.
Por esta razón, cualquier escalada militar en la región genera preocupación inmediata en los mercados internacionales y en los gobiernos que dependen del suministro energético del Golfo Pérsico.
La negativa inicial de varios aliados occidentales a participar en un despliegue naval sugiere que la comunidad internacional busca evitar una expansión del conflicto, incluso mientras aumenta la presión para mantener abiertas las rutas marítimas estratégicas.
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