Trabajar los fines de semana puede hacerte caer en depresión
Trabajar más de 55 horas a la semana, está relacionado con un mayor riesgo de depresión en las mujeres, sugiere un estudio publicado en 'Journal of Epidemiology & Community Health'

Trabajar más de 55 horas a la semana, está relacionado con un mayor riesgo de depresión en las mujeres, sugiere un estudio observacional publicado en la edición digital de 'Journal of Epidemiology & Community Health'. Mientras que laburar los fines de semana están asociados con un mayor riesgo en ambos sexos.
El trabajo durante el fin de semana se asoció con síntomas significativamente más depresivos entre los hombres cuando se tuvieron en cuenta las condiciones de trabajo; entre las mujeres, los síntomas depresivos se asociaron con el número de fines de semana trabajados.
Las mujeres que trabajaron 55 o más horas a la semana y/o que trabajaron la mayor parte de los fines de semana registraban la peor salud mental de todas, con síntomas significativamente más depresivos que las mujeres que trabajaban en horario estándar.
A modo de explicación, los científicos sugieren que las mujeres presentan más probabilidades de trabajar más horas en ocupaciones dominadas por los hombres, mientras que los fines de semana laborales tienden a concentrarse en empleos del sector de servicios de baja remuneración. "Estos trabajos, cuando se combinan con interacciones frecuentes o complejas con el público o los clientes, se han vinculado a niveles más altos de depresión", escriben.
Nuestros hallazgos de síntomas más depresivos entre las mujeres que trabajan muchas más horas también podrían explicarse por la doble carga potencial que experimentan las mujeres cuando sus largas horas de trabajo remunerado se agregan a su tiempo en el trabajo doméstico", plantean los investigadores.
Los estudios anteriores han encontrado que una vez que se tienen en cuenta las tareas domésticas y el cuidado no remunerados, las mujeres trabajan más tiempo que los hombres, en promedio, y que esto se ha relacionado con una salud física más deficiente", agregan.
Este es un estudio observacional, y como tal, no puede establecer la causa. Sin embargo, los autores concluyen: "Nuestros hallazgos deben alentar a los empleadores y a los responsables políticos a considerar intervenciones dirigidas a reducir las cargas de las mujeres sin restringir su plena participación en la fuerza laboral y mejorar las condiciones de trabajo psicosociales".
jcp / pdg
N. de la R. El estudio al que hace referencia la nota fue realizado por investigadores del University College London (UCL) y se basa en datos del Understanding Society, un estudio longitudinal que abarca más de 40 mil hogares en Reino Unido. El análisis incluyó a más de 20 mil adultos británicos empleados, y utilizó como medida los síntomas depresivos registrados a través del cuestionario General Health Questionnaire-12 (GHQ-12), una herramienta validada para medir la salud mental.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), trabajar más de 55 horas semanales está asociado con un aumento del 35% en el riesgo de accidente cerebrovascular y un 17% más de riesgo de morir por enfermedad cardíaca isquémica. Estas cifras se publicaron en un informe conjunto en 2021, que también alertó sobre los impactos mentales del exceso laboral prolongado.
Datos de la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2019 del INEGI muestran que en México las mujeres dedican, en promedio, 50.3 horas semanales al trabajo no remunerado (cuidado y labores domésticas), frente a 19.6 horas de los hombres. Esta carga adicional puede amplificar el efecto del empleo formal prolongado sobre la salud mental femenina, como sugiere el estudio citado.
En el contexto mexicano, el sector de servicios, especialmente en comercio minorista y atención al cliente, concentra una proporción significativa de empleo femenino informal, caracterizado por jornadas extendidas y falta de seguridad social. De acuerdo con el Observatorio de Trabajo Digno de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza (2024), 6 de cada 10 mujeres trabajadoras no tienen acceso a prestaciones laborales completas, lo que agrava las condiciones psicosociales mencionadas en el estudio.
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