Testigos silenciosos de los asesinatos

En el kibutz Nir Oz sólo quedan siete personas tras los ataques de Hamás; 117 de sus residentes fueron asesinados o secuestrados en la violenta masacre que mañana cumple cinco meses de haber sucedido

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Así lucen algunos objetos que quedaron tras el ataque de Hamás al kibutz Nir Oz.

KIBUTZ NIR OZ,   Israel.— En medio del estruendo de misiles nos recibe en el kibutz Nir Oz, Roni Kaplan, portavoz de la Defensa israelí y a quien también le cambió la vida el 7 de octubre de 2023, cuando 117 personas fueron asesinadas o secuestradas solamente en este lugar durante una trágica mañana. Hoy en el kibutz quedan siete personas.

Aquel sábado 7 de octubre de 2023, a las 6:36 de la mañana, entre 300 y 400 miembros de Hamás y de la Yihad Islámica Palestina cruzaron los límites entre Gaza e Israel, distante a 1.6 kilómetros, y en cuestión de cinco a siete minutos pasaron un portón en medio de un campo de papas a bordo de vehículos y cortaron el cerco para ingresar al kibutz Nir Oz. Ése fue uno de los tres puntos por los que lograron entrar.   

Entre muchas de las historias que nos relata Kaplan, está la de Amitai, un hombre de 83 años, quien vivía con un joven de origen filipino que lo ayudaba diariamente en los trabajos del campo y del hogar. Su casa quedó en cenizas, él fue asesinado, mientras que Jimmy fue secuestrado y luego liberado en noviembre.  

En medio de escombros caminamos por la que hace unos meses fue la casa de Oded Lifshitz, un artista de vocación y que cada semana, junto con una amiga del kibutz, trasladaban a gazatíes a hospitales en Israel para que pudieran recibir tratamientos oncológicos o de diálisis. Hoy de su casa no queda nada, sólo las bases de metal y paredes aún en pie entre los disparos que recibieron. 

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Nos detenemos a revisar la casa de la familia de Silvia y Luis Cuño, ambos de origen argentino, quienes entraron asustados al refugio pensando que era un ataque con cohetes, pero rápidamente se dieron cuenta de que había terroristas en el lugar y se encerraron junto con Sharon, David y sus dos hijos pequeños. Los terroristas, al no lograr ingresar, deciden quemar la casa con el gas que calienta el agua del hogar, por lo que la familia se ve obligada a salir antes de asfixiarse y todos son secuestrados. De este grupo, cinco fueron liberados en el mes de noviembre, pero David aún continúa secuestrado en Gaza.     

En la entrada de otra casa se puede ver un sofá rojo debajo de una ventana que tiene dos impactos de bala y uno de los vidrios completamente roto, al lado hay una pequeña bicicleta azul y un triciclo. Empolvadas se encuentran las fotos de Yarden Bibas de 34 años, su esposa Shiri, de 32, y sus dos hijos, Ariel de cuatro años y Kfir, quien habría cumplido un año el 18 de enero. Pese a que Yarden intentó proteger a su familia, los cuatro fueron secuestrados.

El video en el que se ve a Shiri siendo secuestrada junto con los dos pequeños en brazos en la entrada de su casa fue uno de los que más conmovió a la comunidad internacional. Caminamos por el mismo sendero que Shiri, último lugar en el que se la vio con vida en el kibutz.

Yarden fue secuestrado por Hamás y la madre,  junto con los niños, fue llevada por otro grupo terrorista más radical. Poco después del ataque, Hamás publicó un video en el que Yarden asegura que su esposa e hijos habían muerto tras un contraataque israelí, información que no ha logrado ser confirmada por las autoridades, nos dice Roni Kaplan. 

Itzi, de 68 años, intentó evitar ser secuestrado y se escondió dentro del refugio de su hogar, cuya puerta recibió siete disparos, algunos de ellos que llegaron a herirlo y cuya sangre quedó impregnada en la cama, paredes y piso.

BUSCAN RESTOS ENTRE ESCOMBROS

Entre las casas del kibutz Nir Oz, se ven pequeños montículos de tierra, piedras y escombros. Inclinado al lado de uno de ellos, Kaplan nos explica que fueron utilizados para la identificación de cuerpos que fueron quemados durante el ataque. Arqueólogos encontraron entre los restos dientes y partes de pequeños huesos, lo que ayudó a familiares a tener la certeza del destino que habían tenido sus seres queridos y descartarlos como posibles secuestrados. Nosotros evitamos caminar cerca.

La pequeña comunidad, que estaba a favor de la paz con Gaza y cuya ideología dejaba de lado las guerras o conflictos políticos tenía una raíz socialista, contaba con un comedor comunal que, después del ataque, tuvo la función de un depósito de cuerpos,  albergando 49 restos humanos y cuyo olor intenso y profundo permanecía a más de cuatro  meses del ataque. Caminar por sus pasillos resulta todavía imposible.

FUERON ASESINADAS 117 PERSONAS

 Un cuarto de la población del kibutz Nir Oz  fue asesinada o secuestrada por Hamás, mientras que el resto tuvo que dejar la zona luego del 7 de octubre de 2023.

En el lugar solamente quedan siete personas que deben lidiar con el sonido de misiles, drones que sobrevuelan la zona, la presencia del ejército y los pocos periodistas que pueden llegar hasta el lugar con un permiso especial. Ese grupo reducido de siete personas sigue a la espera de poder volver a ver con vida a quienes un día fueron sus familiares, amigos o vecinos o albergan la esperanza de al menos poder tener sus restos para despedirse, ya que para la religión judía, no se puede dar el último adiós sin el cuerpo presente.   

REPORTES DE VIOLACIONES

El pasado lunes 4 de marzo, la ONU informó que hay indicios de violaciones grupales y mutilaciones genitales y que “las víctimas fueron violadas primero y después asesinadas, y que este tipo de violencia puede seguir ocurriendo” con los secuestrados. Las investigaciones podrían tardar semanas e incluso meses, según señala el informe.  

Sobre este tema, Roni Kaplan nos contó que el 7 de octubre la policía israelí recibió más de mil llamadas de casos de abuso sexual. Algunos de los cuerpos encontrados en los kibutz tenían las manos amarradas y la parte inferior del cuerpo desnuda, como se pudo ver en videos de cámaras de seguridad y otros que compartieron miembros de Hamás.

NO PODEMOS DORMIR

El ejército israelí tardó ocho horas en llegar a Nir Oz, que fue uno de los kibutz más afectados, donde un tercio de sus casas fueron destruidas y hoy están ausentes 117 personas.

La falla es nuestra, el jefe de las fuerzas de Israel ha tomado la responsabilidad por esta falla y también el jefe de inteligencia, es por eso que no podemos dormir... Estamos haciendo todo para restaurar la percepción de seguridad de la población israelí, eso pasa por desmantelar a Hamás y recuperar a todos los rehenes”, parte de lo que nos dijo Kaplan en lo que queda del kibutz Nir Oz.

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