¿En qué consiste el plan de paz de Trump para Ucrania?

El Plan de Trump para Ucrania propone concesiones territoriales, garantías condicionadas y reintegración de Rusia al G8. Kiev lo rechaza y exige alternativas.

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¿En qué consiste el plan de paz de Trump para Ucrania?

El gobierno de Estados Unidos presentó a Ucrania un plan de paz de 28 puntos que contempla concesiones territoriales a Rusia, garantías de seguridad condicionadas, una congelación del conflicto en líneas actuales y la reincorporación de Moscú a los principales espacios económicos globales.

El borrador, negociado discretamente durante un mes por el enviado especial Steve Witkoff y el secretario de Estado, Marco Rubio, fue revelado por la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, quien defendió la propuesta como “una hoja de ruta para una paz duradera”.

La reacción internacional fue inmediata. Europa expresó su “apoyo inquebrantable” a Ucrania y subrayó que cualquier acuerdo debe preservar los intereses estratégicos del continente. Kiev, por su parte, rechazó de entrada el documento.

El presidente Volodímir Zelenski afirmó haber hablado con el vicepresidente estadounidense, JD Vance, y prometió “presentar argumentos, persuadir y proponer alternativas” al proyecto impulsado por Washington.

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Eje del plan: soberanía limitada

El plan comienza con el reconocimiento formal de la soberanía de Ucrania (1), seguido de un acuerdo global de no agresión entre Rusia, Ucrania y Europa (2), que pretende cerrar las ambigüedades acumuladas desde la disolución soviética. Rusia se comprometería a no invadir a sus vecinos y la OTAN a no expandirse más (3), al tiempo que se establecería un canal institucionalizado de diálogo entre Moscú y la Alianza con mediación estadounidense (4).

Ucrania recibiría “garantías de seguridad fiables” (5), pero a cambio debería limitar su ejército a 600.000 efectivos (6). El país aceptaría incluir en su Constitución que no ingresará a la OTAN (7), mientras que la Alianza incorporaría una cláusula que formaliza que Ucrania no será admitida en ningún escenario futuro (7 y 8).

Paralelamente, aviones de combate europeos se estacionarían en Polonia (9).

El capítulo de garantías estadounidenses (10) establece condiciones estrictas: Washington recibiría una compensación económica, y las garantías se anularían si Ucrania invade territorio ruso o lanza misiles injustificados contra Moscú o San Petersburgo.

Si, en cambio, Rusia invade Ucrania, habría una respuesta militar coordinada y se reimpondrían todas las sanciones globales.

Reconstrucción en Ucrania y reintegración rusa

El documento afirma que Ucrania cumple los requisitos para ingresar a la Unión Europea (11) y que recibirá un acceso preferencial al mercado comunitario mientras se completa el proceso.

Para la reconstrucción, se plantea un paquete económico amplio (12), que incluye la creación de un Fondo de Desarrollo de Ucrania y una serie de alianzas en infraestructura, gas, tecnología, centros de datos, inteligencia artificial, rehabilitación urbana y recursos naturales. El Banco Mundial diseñaría un plan de financiamiento especial.

Otro bloque clave del plan se centra en la reintegración económica de Rusia a Occidente (13). El levantamiento de sanciones se discutiría caso por caso.

Moscú sería invitada a reincorporarse al G8, y se establecería un acuerdo de cooperación económica de largo plazo en energía, minería —incluida la de tierras raras en el Ártico— e infraestructura digital.

Los fondos rusos congelados —aproximadamente 100 mil millones de dólares— se invertirían en proyectos de reconstrucción liderados por Estados Unidos, que recibiría el 50 por ciento de los beneficios (14). Europa aportaría una cifra equivalente y desbloquearía sus propios fondos congelados.

El remanente se destinaría a un vehículo de inversión ruso-estadounidense para proyectos conjuntos destinados a prevenir un regreso al conflicto.

El plan también crea un grupo de trabajo de seguridad ruso-estadounidense (15), exige que Rusia incorpore en su legislación una política de no agresión hacia Europa y Ucrania (16), y prevé la extensión de tratados de control nuclear, incluido START I (17).

Ucrania reafirmaría su condición de Estado no nuclear (18). La central nuclear de Zaporiyia sería reactivada bajo supervisión del OIEA y su energía se repartiría equitativamente entre Kiev y Moscú (19).

En materia social, ambos países se comprometerían a programas educativos para promover la tolerancia (20), adoptar normas europeas sobre minorías y rechazar “ideologías nazis”.

El punto más sensible es el territorial (21):

  • Crimea, Lugansk y Donetsk serían reconocidos de facto como regiones rusas, incluso por Estados Unidos.
  • Jersón y Zaporiyia quedarían “congeladas” en su línea de contacto.
  • Rusia renunciaría a otros territorios fuera de esas cinco regiones.
  • Ucrania se retiraría de la parte del óblast de Donetsk que aún controla, convirtiendo esa zona en una franja de amortiguamiento desmilitarizada reconocida internacionalmente como territorio ruso, sin presencia militar rusa.

El acuerdo estipula que ninguna de las disposiciones territoriales podrá modificarse por la fuerza y que cualquier violación anula las garantías de seguridad (22).

Además, Rusia aceptaría no obstaculizar el uso ucraniano del río Dniéper y se establecerían mecanismos para asegurar el transporte de grano en el mar Negro (23).

El documento también propone un comité humanitario para intercambios de prisioneros y reunificación familiar (24), elecciones en Ucrania dentro de 100 días (25), una amnistía total para todas las partes (26) y la creación de un Consejo de Paz dirigido por Trump para supervisar el acuerdo (27).

El alto al fuego entraría en vigor en cuanto ambas partes acepten el memorando y se retiren a los puntos acordados (28).

Ucrania: rechazo frontal

El presidente Volodímir Zelenski reaccionó con contundencia al borrador, al que calificó como “un documento que legitima la agresión y recompensa la ocupación”.

Para el gobierno ucraniano, aceptar el plan implicaría renunciar a principios fundamentales de soberanía, integridad territorial y autodeterminación que han guiado su resistencia desde 2014 y, con mayor intensidad, desde febrero de 2022.

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Kiev sostiene que cualquier acuerdo de paz debe basarse en la fórmula ucraniana de diez puntos presentada ante la ONU, que exige la retirada completa de las fuerzas rusas, la reparación de daños, el restablecimiento del control fronterizo y garantías internacionales sin concesiones territoriales.

Zelenski afirmó que continuará dialogando con Washington, pero insistió en que “ningún país puede imponerle a Ucrania las condiciones para su supervivencia”.

Con información de AFP.