Luiz Inácio Lula Da Silva, el niño precarizado que eligió su signo zodiacal
En la región del nordeste de Brasil, de donde es el presidente electo, dependían de la lluvia para beber agua. El izquierdista, que no cuenta con registro exacto de su nacimiento, fue testigo de la pobreza extrema que lo llevó a trabajar desde los 14 años en una planta hidráulica

El presidente electo de Brasil, Luiz Inácio da Silva, creció en una familia empobrecida sin acceso al agua, tres comidas al día y sin poder acudir al registro civil.
Originario de la región del nordeste, el exmandatario, al igual que miles de familias del país sudamericano, no contaban con servicios básicos.
Para la familia Da Silva, no existían garrafones, filtros o cubetas, conseguir agua para tomar dependía de la lluvia que cayera cerca de la casa.
Su familia acumulaba el líquido al fondo de un terreno con una caída para retener el agua.
Era un agua barrosa, pero la colocábamos en un lugar para que se asentara. La íbamos sacando con un jarrito. Sacábamos lo de arriba y la suciedad quedaba abajo”, según relató el fundador del Partido de los Trabajadores en el libro Lula, hijo de Brasil, de la biógrafa Denise Paraná.
Al igual que otros menores que nacieron en circunstancias parecidas, no existió el registro exacto de su nacimiento.
Por eso, Lula, de 77 años de edad, eligió que su cumpleaños fuera los últimos días de octubre, como decía su mamá.
Nací el 27 de octubre de 1945. Hasta hoy sigue siendo la mayor polémica, porque mi padre me registró el día 6 de octubre, entonces tengo dos fechas de nacimiento. Yo prefiero creer en la memoria de mi madre, que dice que yo nací el día 27 y, como me gusta más el signo de escorpión, elegí esa fecha”, agregó.
En esa época nacíamos una semana y nos registraban tres o cuatro meses después.
Mi padre no sabía la fecha correcta”, según relató Lula, quien gobernará el país luego de las elecciones del pasado domingo, en las cuales derrotó, por una ventaja mínima de 1.8 puntos, al presidente Jair Bolsonaro.
Celebró el cumpleaños tres días antes de la segunda vuelta electoral.
Lula llegó al cargo que ocupará por tercera vez, después de una campaña para favorecer a la población en pobreza extrema o en situación de hambre.
En 2017, Lula fue condenado a nueve años y seis meses de prisión por un caso investigado y juzgado por el juez Sérgio Moro, como parte del operativo anticorrupción llamado Lava Jato. Se trató de la primera vez que un expresidente fue condenado por corrupción pasiva y lavado de dinero.
Un año después se entregó y pasó 580 días encarcelado.
DESCUBRIR EL CEREAL
La primera vez que Lula comió arroz, según relató, fue cuando se enfermó y su mamá compró el cereal para dárselo como remedio, tenía diez años.
De acuerdo con la Red Brasileña de Investigación en Soberanía y Seguridad Alimentaria (Rede Penssan), 33.1 millones de personas pasan hambre en el país más grande de América Latina.
Esto implica un aumento de 73% con relación a 2020, según los últimos datos que la organización recopiló entre noviembre de 2021 y abril de 2022.
Incluso Pernambuco, su lugar de nacimiento, enfrenta un problema de sequía que se ha agravado en los últimos años.
Cuando Lula tenía 11 años, su madre decidió que se iría con todos sus hermanos a instalarse en Sao Paulo, la ciudad más grande de América del Sur, donde viven 11.9 millones de personas. Y donde esta semana, miles de simpatizantes de Bolsonaro se manifestaron ante cuarteles militares para pedir la intervención militar para anular las elecciones presidenciales.
Lula da Silva estudió hasta el quinto grado y a los 14 años entró a trabajar a una planta hidráulica.
En 1964, el año en el que se instaló la dictadura,
Lula tenía cinco años trabajando en esa industria cuando perdió el dedo meñique de la mano izquierda al manejar una prensa hidráulica en el turno nocturno de la ensambladora de autos Fris Moldu Car, a la que más de 300 trabajadores demandaron por pagos incompletos tras la quiebra y cierre de la firma en 2007.
El domingo pasado, tras la difusión de los resultados, el hoy presidente electo publicó en Twitter una imagen de su mano izquierda sobre la bandera de Brasil, que utilizan frecuentemente los simpatizantes de Bolsonaro en las movilizaciones. El mensaje estaba acompañado con la leyenda “democracia”.
En la mano se ve también un anillo de compromiso, Lula está casado con la socióloga Janja desde mayo.
El mandatario electo, quien tomará el cargo el 1 de enero de 2023, vuelve al cargo con el desafío de acercar a los 58.2 millones de personas que votaron por su rival político y de haber ganado en 13 estados del nordeste.
Ganó en 13 estados del nordeste, la zona precarizada en la que nació y que al final convirtió en su bastión político.
cva
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