La Gen Z no sabe de etiqueta laboral... y las empresas tienen que capacitarlos

Empresas de San Francisco contratan expertos en etiqueta para capacitar a empleados y cerrar la brecha generacional en el entorno de oficina.

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Los jóvenes de la Gen Z no tienen etiqueta laboral (Freepik)

La llegada de la Generación Z al entorno laboral ha generado una serie de desafíos para las empresas en San Francisco (California, Estados Unidos). Con hábitos formados en la era digital y la educación remota, muchos jóvenes trabajadores enfrentan dificultades para adaptarse a las normas no escritas de comportamiento en la oficina.

Rosalinda Randall, una reconocida experta en etiqueta con sede en Marin, ha observado un aumento del 50% en las solicitudes de capacitación en los últimos dos meses, de acuerdo con San Francisco Standard.

"Los gerentes me dicen que sus nuevos empleados tratan la oficina como una extensión de su hogar", comenta Randall. Entre las quejas se incluyen desde dejar envoltorios de comida en áreas comunes hasta presentarse con vestimenta inapropiada para el entorno profesional.

Para abordar estas preocupaciones, Randall ofrece talleres personalizados que cubren desde el contacto visual adecuado hasta la forma correcta de solicitar algo a un superior.

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Los jóvenes de la Gen Z no tienen etiqueta laboral (Freepik)

"Una empresa tecnológica del Área de la Bahía me pidió abordar la higiene personal porque dos nuevos empleados no se duchaban ni cambiaban de camisa durante semanas", relata. "No querían enfrentarlo directamente, así que me contrataron".

Melissa Franks, fundadora de On Call COO en Petaluma, también ha recibido numerosas consultas sobre cómo gestionar a empleados de la Generación Z.

"La tensión más común es que los nuevos empleados cuestionan las instrucciones", señala Franks. Ella aconseja a los empleadores que interpreten esta actitud como curiosidad juvenil en lugar de insubordinación. "Bríndeles más contexto sobre por qué se hacen las cosas de cierta manera y obtendrán más respeto", sugiere.

Franks también recomienda que las empresas desarrollen "planos culturales" para los jóvenes trabajadores, detallando desde la vestimenta adecuada hasta el comportamiento esperado en reuniones.

"Muchos supervisores sienten que están en modo de 'paternidad' con los empleados de la Generación Z debido a las acomodaciones especiales que esperan", añade.

Salesforce, una de las principales empresas tecnológicas de la región, ha implementado cambios en su proceso de incorporación de nuevos empleados para abordar estas brechas. Jenny Simmons, vicepresidenta y directora global de incorporación y aprendizaje de empleados, ha añadido clases sobre presentación, inteligencia emocional y etiqueta en plataformas de comunicación interna.

"No saben lo que no saben", afirma Simmons. "Estamos envolviendo todo en un paquete para ellos... para que no tengan que buscar las cosas por su cuenta".

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Los jóvenes de la Gen Z no tienen etiqueta laboral (Freepik)

Las instituciones educativas también están tomando medidas. La Universidad Estatal de San José contrató a Syndi Seid, fundadora de Advanced Etiquette, para dirigir una cena de etiqueta de 3.5 horas para 100 estudiantes, después de recibir comentarios de empleadores sobre la falta de modales básicos en el trabajo.

En la Universidad Estatal de California en East Bay, el profesor de hospitalidad Thomas Padron reanudó sus cenas de etiqueta, citando quejas de empleadores sobre empleados que envían mensajes de texto o toman llamadas durante reuniones.

A pesar de estos desafíos, los expertos en etiqueta laboral son optimistas.

"La presencia y la presentación lo son todo", afirma Padron. "Una vez que se dan cuenta de que sus jefes no son lectores de mentes, se esfuerzan por mejorar".

Con una tasa de desempleo del 6.6% para los jóvenes de 20 a 24 años, por encima del promedio nacional del 4%, y con escasez de roles de nivel inicial, la Generación Z en Estados Unidos no puede permitirse errores. La inversión en capacitación desde el inicio puede ser beneficiosa: el 77% de las empresas informan que la formación en habilidades blandas aumenta la productividad, según un informe del Foro Económico Mundial.

La adaptación mutua entre generaciones parece ser la clave para una convivencia laboral armoniosa. Mientras los jóvenes aprenden las normas del entorno profesional, las empresas descubren nuevas formas de comunicarse y conectar con una generación que valora la autenticidad y el equilibrio entre la vida laboral y personal.