Arrancan campañas en clima de violencia
Aunque Daniel noboa, actual mandatario del país sudamericano, lidera los sondeos, enfrenta varias crisis que debe paliar ante su gente

QUITO.— La campaña para los comicios generales de febrero en Ecuador inició ayer en medio de una guerra contra bandas del narcotráfico y pugnas por el poder encabezadas por el presidente Daniel Noboa, favorito para la reelección.
Con 16 presidenciables, entre ellos la izquierdista Luisa González, quien disputó con Noboa el balotaje de las elecciones anticipadas de 2023, y el líder indígena Leonidas Iza, la campaña se extenderá hasta el 6 de febrero, tres días antes de las votaciones.
Pese al desgaste por la violencia narco que mantiene atemorizada a la población y una grave sequía que derivó en apagones, los más recientes por tres meses consecutivos y de hasta 14 horas al día, Noboa continúa al frente de la intención de voto con 33%.
“No es sólo una elección, es una lucha contra la desigualdad, contra el pasado; es una lucha contra el narcotráfico, contra la delincuencia, contra la indolencia”, expresó el mandatario desde el balcón del Palacio de Carondelet, ubicado en el centro colonial de Quito y acordonado por militares y policías, al dirigirse a unos mil simpatizantes.
“En cinco semanas, venceremos”, agregó Noboa, cuyo gobierno sostiene que no debe pedir licencia para hacer campaña ante cuestionamientos de la oposición.
González, abogada de 47 años y afín a Correa, le pisa los talones con 29%, de acuerdo con una encuesta de finales de diciembre de la firma Comunicaliza.
Ante unas 2 mil personas en un coliseo del norte de Quito, González tildó ayer de “mentiroso” a Noboa: “Nos prometió un nuevo Ecuador y nos sumió en los momentos más oscuros de nuestra historia (...) Prometió seguridad y somos el país más violento de Latinoamérica”.
Además, Noboa enfrenta una crisis política con su vicepresidenta, Verónica Abad, a quien destituyó para nombrar a Cynthia Gellibert.
Asimismo, sufre la inconformidad social por la desaparición de cuatro menores, que a la postre fueron calcinados, presuntamente a manos del ejército ecuatoriano.
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