Ambos bandos son culpables por la violencia en Charlottesville: Trump

El Presidente de Estados Unidos equiparó a los supremacistas blancos con los manifestantes que los encararon en Virginia

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NUEVA YORK.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insistió ayer en que tanto los grupos de derecha como los de izquierda son responsables por la violencia tras una manifestación de supremacistas blancos el fin de semana en Virginia, y sostuvo que todavía no se conocen todos los detalles de lo ocurrido.

Sus afirmaciones, durante una caótica conferencia de prensa concedida en la Trump Tower de Nueva York, contradicen la solemne declaración que dio el lunes, en la que denunció, tarde, pero claramente, la “violencia racista”.

En los enfrentamientos un joven atropelló con su auto a la multitud y mató a una mujer de 32 años, mientras que 19 personas resultaron heridas.

Delante de los ascensores de su torre, Trump aseguró que su primera declaración del sábado, muy evasiva, se debió a la escasa información de la que disponía.

En un primer momento el Presidente atribuyó la violencia a “muchas partes”, pero el lunes condenó a los grupos extremistas por la violencia.

El racismo es maligno. Y aquellos que provocan violencia en su nombre son delincuentes y criminales, entre ellos el KKK (Ku Klux Klan), los neonazis, los supremacistas blancos u otros grupos de odio, que son repugnantes”.

Tras las críticas por no haber condenado explícitamente a los grupos extremistas en un primer momento, el mandatario dijo ayer que la culpa de los incidentes no fue sólo de éstos, sino de los “agitadores” violentos que se manifestaban contra la marcha de supremacistas blancos.

De un lado había un grupo que era muy malo y del otro un grupo que era muy muy violento”, señaló.

Trump dijo que en la manifestación original había personas protestando porque se iba a sacar una estatua del general de los Estados Confederados Robert E. Lee y no sólo supremacistas blancos.

A la vez, dijo que entre los que se manifestaron contra la marcha original había ciudadanos preocupados y miembros de lo que calificó como alt-left (izquierda alternativa).

Trump no siguió los pasos de otros miembros de su administración, que calificaron el atropello contra la multitud de un acto de terrorismo interno, aunque dijo que el conductor del auto, James Alex Fields Jr., era “un asesino”.

Creo que el conductor del auto es una vergüenza para sí mismo, para su familia, para este país. Pueden llamarlo terrorismo, pueden llamarlo asesinato, pueden llamarlo como quieran”, indicó. “El conductor es un asesino y lo que hizo fue algo horrible,”.

El exlíder del KKK David Duke alabó a Trump por decir la verdad. “Gracias presidente Trump por su honestidad y coraje para decir la verdad sobre Charlottesville y condenar a los terroristas de izquierda del (movimiento) Black Lives Matter y antifascistas”.

NIEGAN DATOS SOBRE MANIFESTANTES

Una empresa proveedora de servicios de páginas web se opuso a una demanda de fiscales de EU para obtener datos de los visitantes de un sitio que organizó una protesta durante la ceremonia de investidura de Trump el 20 de enero pasado, en un nuevo choque por el derecho a la privacidad.

La firma DreamHost dijo que estaba impugnando una orden judicial para identificar a los visitantes del sitio DisruptJ20, que organizó una manifestación contra Trump.

Y señaló en un comunicado que el Departamento de Justicia solicitó las direcciones IP de más de 1.3 millones de visitantes, además de los emails y otros datos “en un esfuerzo por determinar simplemente quién visitó el sitio”.

La empresa considera que la solicitud del gobierno violaba la libertad de expresión.

PRESIONAN RETIRO DE MONUMENTOS

El acto racista del fin de semana en Charlottesville, Virginia, ha alentado una nueva reevaluación de los monumentos confederados en ciudades de distintas partes del país, así como la matanza perpetrada en una iglesia en 2015 por un supremacista blanco generó nuevas presiones para retirar la bandera confederada de edificios públicos.

En el contexto de la violencia en Virginia, el lunes por la noche la estatua de un soldado confederado en el sudeste de EU fue derribada por  manifestantes.

Rodeada de decenas de personas que coreaban consignas antifascistas, una manifestante se trepó a una escalera hasta la base de la estatua, erigida en 1924 en

Durham, Carolina del Norte, en homenaje a los soldados del campo confederado, que se oponía a la abolición de la esclavitud, muertos durante la Guerra de Secesión (1861-1865).

Tras atarle una cuerda amarilla al cuello frente a las cámaras de medios locales, la manifestante empujó la estatua, que se estrelló pesadamente contra el suelo.

La organización por los derechos civiles Southern Poverty Law Center contó más de mil 500 cosas alrededor del país que llevan el nombre de personalidades de la Confederación o están dedicadas a los estados esclavistas del sur, tales como estatuas, banderas, nombres de ciudades, escuelas y parques.

La mitad son monumentos erigidos en 24 estados. La mayoría de las dedicatorias están en el sur, pero hay 24 en el norte y 21 en estados que no existían en la época de la Guerra Civil. La guerra, en la primera mitad de la década de 1860, significó la derrota del sur y la abolición de la esclavitud.

En Gainesville, Florida, trabajadores contratados por la agrupación las Hijas de la Confederación retiraron la estatua de un soldado confederado, la cargaron en un camión y se la llevaron.

En Baltimore, la alcaldesa Catherine Pugh se dispone a ordenar la demolición de monumentos confederados en la ciudad, y el concejo municipal aprobó su destrucción.

Los legisladores en San Antonio esperan retirar una estatua que mucha gente piensa erróneamente que representa a un famoso líder texano que murió en el Álamo.

- AP y AFP