Retrato hablado: Hillary Clinton, un ave de tempestades

La virtual candidata a la Presidencia de Estados Unidos ha enfrentado polémicas en prácticamente todas las etapas de su carrera política

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Ilustración: Emmanuel Urueta

CIUDAD DE MÉXICO.

Ave de tempestades y eje de controversias hace ya 25 años, Hillary  Rodham Clinton está en el umbral de hacer historia: ser la primera Presidenta de Estados

Unidos.

El camino no ha sido fácil, a pesar de un currículum vitae  que pareciera hacerlo así: abogada –considerada entre las cien más influyentes del país entre 1988 y 1991–, esposa del gobernador, primera dama, senadora, secretaria de Estado...

Cada paso, sin embargo, ha tenido su propia controversia y ha contribuido a crear una imagen de Lady Macbeth, la de una mujer que abandona las presuntas virtudes de la femineidad para dar paso a su ambición, crueldad y la persecución del poder.

Que ese retrato pueda o no ser justo tiene poco que ver con lo que muchos de sus conciudadanos piensan de ella y la hace el centro de una polémica, al grado que algo más de un tercio de los estadunidenses no la tolera.

Para un sector, especialmente republicano, es una mujer partisana, dura, que ha tolerado todo, incluso la pública humillación por las infidelidades de su esposo, el expresidente Bill Clinton.

Al mismo tiempo, para al menos algunas feministas e “izquierdistas”, la lealtad de Hillary hacia su esposo suena a mujer de otra generación y su pragmatismo político la hace insuficientemente liberal o simplemente

desconfiable.

Que haya hecho un buen trabajo es inane para sus críticos de uno y otro lado.

En medio de ambas posiciones, Hillary Rodham Clinton se presenta como una pionera en muchos sentidos.

“Tenemos que entender que no hay una fórmula para cómo las mujeres deben conducir sus vidas”, dijo. “Todas las mujeres merecen la oportunidad de cumplir con el potencial que les dio Dios”, agregó.

La carrera de la ahora segura candidata presidencial demócrata ha estado sujeta siempre a controversia.

Nacida en Chicago el 26 de octubre de 1947, fue la mayor de los tres hijos (ella y dos varones) de un comerciante en telas, Hugh Rodham, y al principio de su vida política era activa en la juventud republicana. En 1964 ayudó en la campaña presidencial del senador republicano Barry Goldwater.

Para 1967, tras escuchar un discurso del reverendo Martin Luther King en Chicago, encontró su vocación de servicio público y en 1968 se registró como demócrata.

Hillary Diane Rodham estudió en la Universidad de Wellesley y luego asistió a la Escuela de Derecho de la Universidad de Yale, donde conoció a Bill Clinton.

Ahí se graduó en 1972, pero ya en 1971 realizaba prácticas en Washington, en el subcomité que encabezaba el senador Walter Mondale sobre trabajadores migrantes. En 1972 colaboró en la campaña del candidato presidencial demócrata George McGovern.

En el caso Watergate

En 1974, recién salida de la universidad, fue parte del personal que participó en la investigación de la Cámara de Representantes en torno al comportamiento de presidente Richard Nixon durante el escándalo

Watergate.

Fue ahí donde encontró su primera controversia. El abogado Jerry Zeifman, que era consejero principal del comité, afirma que despidió a Hillary por lo que asegura fue un comportamiento profesional “poco ético”, ya que según él, ocultó información en un intento de ayudar a que el presidente republicano Richard Nixon siguiera en el poder y mejorar las posibilidades de un candidato presidencial demócrata, concretamente Robert F.

Kennedy.

Zeifman nunca ha ofrecido pruebas de su afirmación, pero forma parte de la “leyenda negra” de la ahora candidata, quien tampoco ha hablado del tema.

En agosto de 1975 se estableció en Little Rock, Arkansas, donde comenzó a impartir clases en la Escuela de Leyes de la Universidad de Arkansas, en Fayetteville, donde también daba clases su entonces novio, Bill Clinton, con el que se casó el 11 de octubre de ese año.

Su única hija, Chelsea Victoria, nació el 27 de febrero de 1980, y a la fecha ha dado dos nietos a Hillary y Bill Clinton.

Política activa y Exitosa abogada

Para ese entonces, Hillary había trabajado en la campaña presidencial de Jimmy Carter y Bill había iniciado su propia carrera política al ser electo como procurador general de Arkansas, en 1976.

Dos años después, Bill fue electo gobernador, perdió la reelección en 1980 y volvió a ganar en 1982, 1984, 1986 y 1990.

En esa época, la mayor parte del ingreso familiar era aportado por Hillary, que había entrado al prestigioso Bufete Rose de abogados.

En 1987 y 1990 fue considerada entre los cien abogados más poderosos de Estados Unidos.

Fue en esa época cuando el matrimonio Clinton invirtió en el proyecto inmobiliario Whitewater, financiado por el banco Morgan Guaranty Savings and Loan, cuya quiebra costó 73 millones de dólares al gobierno federal y años de problemas e investigaciones legislativas a aquéllos.

Cuando Bill Clinton fue seleccionado como candidato presidencial demócrata en 1992, muchos describieron la campaña como “dos por uno”, por el papel de Hillary en el matrimonio; pero eso provocó también controversia.

La primera dama

Ya en la Casa Blanca, en 1992, Clinton la puso a cargo de un Grupo de Trabajo sobre la Reforma Nacional de Salud (1993), que encontró una cerrada oposición tanto política como de intereses económicos en los servicios de salud, y acabó en fracaso en 1994.

El gobierno de Clinton fue muy debatido; Hillary estuvo siempre en el centro de alegatos que iban de la muerte de antiguos colaboradores a su papel en la formulación de políticas.

En 1998 las revelaciones sobre una relación impropia entre el mandatario y la practicante Monica Lewinsky provocaron un escándalo que llevó a un juicio político, aunque Clinton se mantuvo en la Casa Blanca.

Pero la humillación para Hillary fue pública y produjo serias tensiones en el matrimonio.

Su primera batalla por la Presidencia

La era Clinton en la Casa Blanca terminó en 2000 e Hillary comenzó su propia carrera política al ser electa como senadora por Nueva York. Seis años después ganó fácilmente la reelección y en 2008 buscó por primera vez la nominación presidencial demócrata, frente a un novel senador de Illinois llamado Barack Obama.

La campaña fue dura y Rodham-Clinton perdió la primaria demócrata ante el joven senador negro, que se convirtió en el primer Presidente de color en Estados Unidos y, como tal, simbolizaba el cambio en formas que ella no podía, pese a su reclamo del voto femenil.

Fue luego una leal demócrata y trabajó por la victoria de Obama en las elecciones de 2008. Triunfante y en muestra de unidad, Obama le pidió que fuera secretaria de Estado y, aunque hizo un buen trabajo, esa posición la llevó a una controversia que en el peor de los casos podría tener altos costos para ella.

El ataque de una turba islamista contra instalaciones estadunidenses en Bengazi, Libia, el 11 de septiembre de 2012, causó la muerte del embajador Chris Stevens y tres de sus acompañantes. Para críticos del gobierno estadunidense, fue un fallo de Clinton “por lo que dejó de hacer”.

Puso al descubierto además que frecuentemente usó su cuenta de internet y su equipo personal de cómputo para enviar o recibir mensajes confidenciales.

La posibilidad de que haya hecho algo ilegal o puesto en riesgo la seguridad nacional es evocada por sus enemigos y está bajo investigación de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI).

Para Rodham Clinton, que debió superar una inesperadamente fuerte oposición del senador Bernard Sanders, un autodefinido socialista, en las primarias demócratas lo importante es más bien lo logrado: ser la primera mujer que un partido mayor nomine a la Presidencia de Estados Unidos.