Griegos eligen a gobernantes

Alexis Tsipras y Evangelos Meimarakis son los punteros en las preferencias electorales

Por: AFP

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ATENAS, 20 de septiembre.— Los griegos vivieron ayer una jornada de reflexión, la víspera de unas  elecciones legislativas apretadas entre el líder izquierdista Alexis Tsipras y el conservador Evangelos Meimarakis que auguran unas negociaciones complicadas para formar gobierno.

Los últimos sondeos publicados el viernes daban una ligera ventaja a Syriza, la formación del exprimer ministro Tsipras, frente a la conservadora Nueva Democracia. Tanto él como Meimarakis se han comprometido a cumplir con los ajustes de un nuevo y exigente plan de rescate internacional.

Con los dos partidos lejos de la mayoría absoluta,

Meimarakis ha retado durante toda la campaña a Tsipras a aceptar un gran gobierno de coalición, a lo cual se niega el interesado. En cuanto a la tercera posición, se decidirá entre los neonazis de Amanecer Dorado, el socialista Pasok, el centrista To Potami y los comunistas (KKE).

En una entrevista al diario Kathimerini, el exministro de Finanzas Euclides Tsakalotos subrayó las dificultades de formar una coalición, y afirmó que “las cosas están difíciles” en ese sentido.

Por un lado no podemos ir de nuevo a unas elecciones, y por otro lado no veo cómo podría trabajar Syriza con el Pasok o To Potami, y menos aún con Nueva Democracia”, declaró Tsakalotos al rotativo.

Esas fuerzas, añadió, y en particular el Pasok y Nueva Democracia, han construido sus alianzas sociales y su poder político en base a un sistema clientelista y la evasión fiscal”.

En su mitin de cierre de campaña, el viernes por la noche en la plaza Syntagma de Atenas, Tsipras pidió un “mandato para formar un gobierno estable y fuerte”, capaz de aguantar los cuatro años de la legislatura y poner fin a la inestabilidad de este agitadísimo 2015, marcado por tres citas con las urnas.

En una entrevista al diario To Vima, Meimarakis aconsejó a los griegos que desconfíen de Syriza, cuyos siete meses de gobierno fueron “un experimento que salió caro”.

“¿Conocen a algún otro primer ministro que haya cerrado un acuerdo, lo haya traído al Parlamento, lo haya votado y firmado y luego diga que no cree en él?”, se preguntó el líder conservador.