El primer ministro británico descarta dimitir pese al escándalo derivado del caso Epstein
El primer ministro británico enfrenta dimisiones internas y presiones políticas tras revelarse la relación de su exembajador en EE UU con Epstein

Por Pablo San Román y Peter Hutchison
El primer ministro británico, Keir Starmer, bajo presión tras la dimisión de su jefe de gabinete y de su director de comunicación, afirmó este lunes que no renunciará a su cargo, luego de que uno de sus copartidarios le pidiera dimitir por los vínculos de su exembajador en Estados Unidos con el fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein.
El gobierno de Starmer atraviesa una crisis política tras las revelaciones sobre las relaciones entre Epstein y el exembajador británico en Washington, Peter Mandelson, nombrado por su administración.
“Tras haber luchado tan duro por la posibilidad de cambiar nuestro país, no estoy dispuesto a renunciar a mi mandato ni a mi responsabilidad”, dijo el primer ministro a diputados laboristas durante una reunión en la que fue recibido con aplausos.
Starmer se mostró desafiante al insistir en que “he ganado cada batalla en la que he estado”.
Presiones internas dentro del Partido Laborista
Pese a esta postura, las voces dentro de su formación que reclaman su salida siguen creciendo. El líder del Partido Laborista escocés, Anas Sarwar, pidió este lunes que el primer ministro dimita.
“Hay que poner fin a este tema de distracción; la dirección de Downing Street debe cambiar”, declaró Sarwar.
Tras estas declaraciones, Downing Street insistió en que Starmer, en el cargo desde julio de 2024, cumplirá el mandato de cinco años otorgado por el pueblo británico para llevar a cabo el cambio prometido.
Desde el gabinete, varios ministros manifestaron públicamente su respaldo al jefe del Ejecutivo, entre ellos la ministra de Finanzas, Rachel Reeves; la ministra de Relaciones Exteriores, Yvette Cooper; el ministro de Justicia, David Lammy; y la ministra de Interior, Shabana Mahmood, quienes expresaron su apoyo a Starmer.
Nuevas dimisiones agravan la crisis en Downing Stree
El líder laborista sufrió este lunes un nuevo revés político con la dimisión de Tim Allan, su director de comunicación.
“He decidido retirarme para permitir la formación de un nuevo equipo en Downing Street”, señaló Allan en un comunicado, menos de 24 horas después de la dimisión del jefe de gabinete de Starmer, Morgan McSweeney.
Vínculos Epstein–Mandelson bajo la lupa
McSweeney renunció el domingo tras haber aconsejado al primer ministro nombrar a Mandelson como embajador en Washington, pese a sus relaciones con Epstein.
“El nombramiento de Peter Mandelson fue un error. Aconsejé al primer ministro este nombramiento y asumo la responsabilidad”, afirmó.
Mandelson, de 72 años, fue designado embajador en 2024, cuando ya se conocía su relación con Epstein, aunque no con la profundidad que han revelado los documentos difundidos recientemente.
El diplomático figura entre las personalidades salpicadas por las revelaciones sobre los vínculos con Epstein, quien se suicidó en prisión en 2019, cuando enfrentaba cargos por tráfico sexual de menores.
Los intercambios de correos electrónicos entre Epstein y Mandelson revelan una relación de amistad, transacciones financieras, fotografías privadas y posibles filtraciones de información confidencial compartidas con el financiero hace casi dos décadas.
“Siento haber creído las mentiras de Mandelson y haberlo nombrado”, declaró Starmer la semana pasada.
La oposición conservadora endurece el tono
La jefa de la oposición conservadora, Kemi Badenoch, incrementó este lunes la presión sobre el dirigente laborista.
“Que le hayan aconsejado mal no puede ser una buena excusa para un dirigente”, afirmó en una entrevista en BBC Radio 4.
“Su posición ahora es insostenible. Los asesores asesoran, los dirigentes deciden. Él tomó una mala decisión y debe asumir sus responsabilidades”, concluyó.
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