Ventajas de tener hijos en Suecia; defiendan la igualdad de género
El país escandinavo destaca por dar uno de los mayores permisos por maternidad o paternidad. La ley exige que cada uno de los padres tome 60 días laborales para el cuidado del bebé

CIUDAD DE MÉXICO, 10 de mayo.- Cuando se habla de igualdad de género seguramente se piensa en Europa, pero un país en particular realiza un experimento social en busca de eliminar prejuicios y estereotipos que discriminen a las mujeres en el trabajo, la vida pública y hasta en el cuidado de los hijos.
Suecia destaca por tener uno de los permisos por maternidad más largos en el mundo: en esa tierra escandinava, una pareja tiene derecho a solicitar y repartir 480 días con goce de sueldo al tener o adoptar un hijo.
La ley exige que cada uno de los padres tome 60 días de este periodo –intransferibles– para el cuidado del nuevo miembro de la familia, además de otorgarles una ayuda adicional en caso de que ambos dividan los días de paternidad de manera equitativa. Por su parte, la madre obtiene diez días adicionales en relación con el parto y 20 en caso de tener gemelos.
Los suecos se refieren a este periodo de cuidado de los hijos como Mamma
Ledig y Pappa Ledig (para el tiempo correspondiente a la madre y al padre respectivamente).
Dado que cada vez más hombres toman parte o la mitad de los días de permiso por paternidad, un concepto curioso se ha popularizado en la sociedad de ese país, el de los Latte Pappas o Latte Pappor (literalmente, “Papás Latte”, o “papás de café Latte), en alusión a los grupos de hombres que se reúnen en parques infantiles, restaurantes o cafés para cuidar a sus hijos mientras la madre –o pareja– trabaja.
Muchos hombres incluso comparten su experiencia como padres de tiempo completo en redes sociales, basta con buscar #LattePappa o #LattePappor en Instagram, para darse una idea de cómo la imagen de la paternidad sufre un cambio radical tanto en las ciudades suecas como en el resto de Europa y en Estados Unidos.
En ese contexto, no es sorpresa que los cinco primeros lugares en el ránking del último Informe Global de la Brecha de Género que publica el FEM (Foro Económico Mundial) sean países escandinavos, entre los cuales Islandia ocupa la primera posición, seguido por Finlandia, Noruega, Suecia y Dinamarca. México, en contraste, resalta por haber perdido 12 posiciones entre 2013 y 2014, pasando del lugar 68 al 80 de la tabla, aunque hay que tomar en cuenta que en la última edición hubo seis países más que fueron tomados en cuenta en la evaluación (Global Gender Gap Report 2014).
Si bien es cierto que los permisos por paternidad en los países nórdicos resaltan como parte de una legislación progresista, en México la Ley Federal del Trabajo no contempla un periodo mayor de cinco días pagados
para los hombres, o la posibilidad de que ellos compartan el cuidado de un hijo con la madre, una experiencia que, según medios internacionales como The Guardian, consideran una experiencia muy gratificante.
¿Es el género?
Ningún país realmente ha logrado condiciones totalmente equitativas en todos los ámbitos para hombres y mujeres. Suecia es un referente claro en paridad de género, pero parece que este país busca ir más allá y que el sólo lograr los mismos estándares de vida para los dos sexos, bajo el pretexto de que tener condiciones equitativas, no necesariamente elimina la discriminación.
Parecería más bien que los suecos buscan formar una sociedad en donde el género de una persona sea irrelevante en cuanto a sus posibilidades de desarrollo, para pasar así de la equidad de género a la neutralidad de género.
Han, Hon… y Hen
Una de las medidas para homologar la percepción del género ha sido la implementación del pronombre Hen, una palabra que proviene del finlandés Hän (éste se emplea para hablar de alguien en tercera persona en casos en donde el sexo no se conoce o es irrelevante), y tiene el objetivo de reemplazar términos como Han, que los suecos usan para él, y Hon, para ella.
Hen es una de las 13 mil nuevas palabras que aparecen en la última edición del diccionario oficial de la lengua sueca, publicado el 15 de abril. A pesar de ser una palabra cuyo origen se remonta a los años 70, Hen cobró notoriedad en 2012, cuando fue utilizado como el único pronombre personal en el libro para niños Kivi and The Monster Dog (Kivi y el Perro Monstruo) de Jesper Lundqvist (ver Boys Won’t be Boys —Los Chicos no serán Chicos, revista Time—.
A su vez, la enciclopedia nacional en Suecia no tardó en adoptarlo, al igual que algunas ediciones del periódico Aftonbladet, una de las publicaciones de mayor tiraje en Suecia.
Todo indica que el pronombre Hen es sugerido en algunas instituciones, pero específicamente reforzado en algunos centros educativos como es el caso de Egalia, un instituto preescolar en Estocolmo en donde una buena parte de los alumnos provienen de familias de la comunidad LGTB (siglas que designan colectivamente a lesbianas, gays, bisexuales y transexuales).
Algunas otras escuelas suecas insisten en dar juguetes neutros a los niños y en colocarlos de tal forma que sus estudiantes no sugieran prejuicios o estereotipos de rol, permitiendo –por ejemplo– tanto a niños como niñas jugar con una cocina y al mismo tiempo con bloques de construcción y herramientas, preferiblemente en colores neutros, para abrir su espectro perceptivo y que no asocien una actividad estrictamente con el género masculino o femenino.
Ciertamente el enseñar a los niños sin prejuicios ligados a un sexo determinado puede aumentar sus posibilidades de desarrollo, sobre todo en aras de que la equidad de género origine de una forma de pensamiento y no de una mera imposición gubernamental. Quienes apoyan el uso de pronombres neutros como Hen aseguran que no reemplazan a él o a ella, sino más bien representan una opción más (y políticamente correcta) para referirse a una persona sin importar su sexo o condición, como el caso del artículo neutro Das en alemán, empleado para hablar de objetos que no son ni masculinos o femeninos.
Algunos críticos de la neutralidad de género opinan que incentivar la ambigüedad no se traduce en equidad sino en la supresión del derecho a una identidad ligada al sexo y al género; no obstante, muchos de ellos comentan que se abstienen de expresar su desacuerdo por miedo a ser estigmatizados como hombres machistas.
Algunos otros advierten que un esquema sin limitantes de género como éste, que busca lograr una sociedad más tolerante, puede, por el contrario, imponer una nueva serie de prejuicios y estigmas, mientras que aquellos que están en favor aseguran que el educarlos en la neutralidad de género abre un abanico de posibilidades a un niño o niña en desarrollo.
Festividad es un invento estadunidense
La veneración de las madres tiene poco de nuevo en la historia del mundo, pero en su forma original el actual Día de las Madres es un invento estadunidense.
El primer Día de las Madres en su sentido moderno, con patrocinio de una tienda departamental y todo, fue en mayo de 1908.
Y como muchas de las celebraciones estadunidenses, después de un tiempo es difícil separar el homenaje a una figura idealizada y la parte comercial.
Para 1908, sin embargo, ya había una larga tradición de celebración de la maternidad. Ahí están las figuras de la Cibeles griega o las diosas de la fecundidad asirias, celtas o de las diversas culturas africanas y prehispánicas para hacerlo recordar.
Pero el antecedente más directo para el actual Día de las Madres fue el “Mothering Day” (literalmente día de los cuidados maternales).
Ésta, que según historiadores, fue una tradición importante en Reino Unido y partes de Europa, se realizaba en el cuarto domingo de Cuaresma para que los fieles regresaran a su “iglesia madre”, el principal templo cerca de su casa.
Con el tiempo, la tradición cambió en un día de fiesta más secular, en la que al igual que hoy los niños presentarían a sus madres flores y otras muestras de aprecio.
La costumbre perdió vigencia pero acabó por fundirse con el Día de la Madre de Estados Unidos en los años 1930 y 1940.
Pero la idea estadunidense del día dedicado a la madre había nacido ya en el siglo XIX, parte como resultado de la Guerra Civil, parte como expresión feminista para promover, primero la reconciliación entre exsoldados de los bandos rivales en la Guerra Civil y luego en busca de la paz mundial, como demandó la poetisa Julia Ward Howe.
Pero el primer Día de la Madre propiamente dicho ocurrió en mayo de 1908, cuando Anna Jarvis —hija de una de las primeras roponentes del festejo— logró el apoyo de John Wanamaker, dueño de una tienda de departamentos en Filadelfia.
La celebración como tal tuvo lugar en una iglesia metodista en Grafton, Virginia Occidental; pero la misa no opacó a los miles de personas que asistieron a las tiendas Wanamaker, de Pensilvania.
El inicio fue auspicioso y ya para 1914 el entonces presidente, Woodrow Wilson, firmó un decreto para establecer el segundo domingo de mayo como dia de celebración de las madres.
El plan original era ciertamente un dia de celebración familiar, pero poco a poco las, empresas de tarjetas de felicitación y tiendas en general se dieron cuenta de la potencialidad, y comenzaron a promover la fecha.
Jarvis, que nunca se casó, pasó gran parte de su vida posterior tratando inútilmente de combatir la comercialización y de hecho trató de que el gobierno estadunidense diera marcha atrás y eliminara la fiesta del calendario.
Pero ya era tarde. Cuando murió en 1948 había desconocido ya la fiesta que, sin embargo, se extendía cada vez mas por el mundo aunque a veces en fechas diferentes a la estadunidense.
Por José Carreño Figueras
Iniciativa
En México la festividad del Día de la Madre fue creada por iniciativa de Rafael Alducin, fundador de Excélsior, en 1922.
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