200 años de visión compartida

El 12 de diciembre de 1822, México y Estados Unidos iniciaron sus relaciones diplomáticas tras la independencia de nuestro país; Excélsior publica la primera entrega de un especial que detalla un vínculo que supera la frontera común

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Bicentenario

La estrategia  de México hacia  Estados Unidos

Hoy, México y Estados Unidos cumplimos doscientos años de historia compartida. En este marco, la Secretaría de Relaciones Exteriores y otras instancias del gobierno de México, en coordinación con la Embajada de los Estados Unidos en nuestro país, llevaremos a cabo una serie de eventos para conmemorar una fecha tan especial. Tan sólo en el mes de diciembre los dos gobiernos, junto con nuestros aliados de la sociedad civil y el sector privado, tendremos más de 200 eventos para conmemorar el Bicentenario de las relaciones diplomáticas entre ambos países.

Buscamos conmemorar esta fecha histórica con una reflexión plural de estos 200 años, así como del estado actual y los objetivos futuros de la relación bilateral. En ese sentido, junto con el Instituto Matías Romero, presentaremos un número especial de la Revista Mexicana de Política Exterior sobre el Bicentenario de las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos. A continuación, presento un fragmento del texto de mi autoría, La estrategia de México hacia Estados Unidos, que forma parte de dicho número.

Este año conmemoramos 200 años de relaciones diplomáticas entre México y Estados Unidos. Si bien es una relación compleja que ha tenido encuentros y desencuentros, no sólo por el hecho de ser vecinos, sino por un gran cúmulo de factores políticos, económicos, sociales, culturales y hasta demográficos, hemos podido encontrar múltiples espacios de cooperación en beneficio de ambas sociedades.

Los efectos económicos y sociales de la pandemia por covid-19, la disrupción de las cadenas de valor mundiales, la invasión de Rusia a Ucrania y sus consecuencias como el alza de precios en el sector energético y de alimentos, entre otros, dan lugar a una nueva etapa en el contexto internacional. Esta reconfiguración geopolítica que atraviesa el mundo hace que exista la necesidad de fortalecer los vínculos entre México y Estados Unidos y el diseño de una visión regional común para aprovechar las oportunidades que se presentan.

Objetivos definidos

A partir de todo esto es que México ha delineado una estrategia integral y de largo plazo hacia Estados Unidos con objetivos muy claros. Primero, la protección consular de las personas mexicanas en Estados Unidos. También, promover una mayor integración regional que nos permita avanzar en diversos temas de la agenda bilateral, como migración, economía, seguridad, infraestructura fronteriza y combate al cambio climático en beneficio de nuestros pueblos. Además, fomentar la institucionalización de la relación mediante mecanismos bilaterales que constituyan canales efectivos para discutir y llegar a acuerdos en los temas de mayor relevancia en la agenda bilateral, a nivel federal, estatal, local y a través de nuestra red consular. Todo esto, por supuesto, sobre la base del pleno respeto a la soberanía de las dos naciones.

Para México y Estados Unidos, la atención a los flujos migratorios es una cuestión prioritaria. Por medio de la suscripción de la Declaración sobre Migración y Protección de Los Ángeles, ambos países llevamos a cabo esfuerzos para que la migración se realice de manera ordenada, segura, y regular, así como para atender las causas fundamentales de la migración.

En temas fronterizos, nuestro objetivo es la agilización de los puertos de entrada, de manera que se amplíe la capacidad de la frontera para el tránsito de bienes y personas y se beneficie a las comunidades binacionales a lo largo de nuestra frontera, convirtiéndola en un espacio de tránsito comercial más eficiente, con más empleos y considerablemente más segura.

En lo relativo a temas económicos, las dos naciones buscamos fortalecer los mecanismos de cooperación para apuntalar la relación comercial con la creación de más y mejores empleos, una mayor inversión en ambos países y una fuerza laboral más calificada y competitiva. Además, estamos enfocados en asegurar que la recuperación económica tras la pandemia sea sostenible y equitativa.

La seguridad es otro de los temas sensibles y críticos de nuestra relación en el que hemos logrado concretar una visión compartida y de colaboración binacional para proteger a nuestras sociedades, con un enfoque de salud pública y reducción de daños, la prevención de la delincuencia transfronteriza y el desmantelamiento de redes del crimen organizado.

A 200 años del inicio de nuestras relaciones diplomáticas es evidente que nuestra relación se deberá seguir profundizando y dinamizando, debido a una serie de factores estructurales, retos compartidos y, sobre todo, de oportunidades para el beneficio mutuo. La complejidad de la relación bilateral implica que siempre habrá temas contenciosos que habrá que resolver; sin embargo, el trabajo coordinado y los resultados alentadores en una amplia gama de temas prioritarios sobrepasan por mucho a las fricciones.

Nuestra estrategia hacia Estados Unidos continuará con el entendimiento bilateral; con la defensa de nuestros connacionales en territorio estadunidense; el crecimiento del comercio y la inversión; la institucionalización de la relación y un mayor equilibrio en los intereses de ambos países. México deberá revisar constantemente sus objetivos y adaptarlos a los cambios coyunturales que se presenten para lograr que América del Norte siga siendo la región más dinámica y competitiva del mundo y así potenciar las oportunidades para nuestras sociedades.

*Abogado y maestro en políticas públicas. Jefe de la Unidad para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores

“La prioridad siempre ha sido mantener la estabilidad en México”: Jorge Castañeda

Por Bernardino Mérida Yáñez

La prioridad de Estados Unidos en su relación con México, al menos en los últimos 100 años, ha sido la de mantener la estabilidad, consideró el excanciller Jorge G. Castañeda.

Al hacer un balance de los 200 años de la relación bilateral, el secretario de Relaciones Exteriores en el gobierno del expresidente Vicente Fox dijo que desde la Independencia hasta los Acuerdos de Bucareli de 1923, los primeros 100 años se caracterizaron por episodios de confrontación y reclamaciones.

En el caso de los siguientes 100 años la relación pasó a caracterizarse, del lado mexicano, por cómo resistir los recurrentes intentos de Estados Unidos de una mayor presencia en México, mayores ventajas en la relación, mayor cooperación en los temas que a ellos les interesaban y, del lado de Estados Unidos, se pretendía preservar a toda costa la estabilidad mexicana”, dijo en entrevista con Excélsior.

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Ya sea con gobiernos de izquierda o de derecha, corruptos u honestos, democráticos o autoritarios, buenos o malos, lo importante ha sido la estabilidad y en buena medida los gobiernos mexicanos desde Obregón y hasta la fecha han mantenido esa estabilidad.

Lo único que Estados Unidos ha insistido en distintos momentos, privilegiando por encima de la estabilidad mexicana, es que México no puede aliarse con ninguno de sus adversarios, desde luego hoy con China, desde que empezó el enfrentamiento con ese país”, abundó.

Desde aquello como usted la llamó, la “enchilada completa”, ¿en qué vamos en materia migratoria? ¿Está contenido el tema?

Bueno, el tema ha estado presente desde hace más de 100 años. En distintos momentos distintos gobiernos mexicanos han tratado de lograr acuerdos sobre esto. El Acuerdo Bracero, en 1942 y en 1984, es el ejemplo más conocido al respecto, pero a partir de entonces no ha sido posible llegar a un entendimiento con Estados Unidos más que de orden tácito. Es decir, donde ellos aceptan que lleguen 300, 400, 500 mil mexicanos al año, sin papeles, más otros 150 mil, según el año, con visas de trabajo temporal.

Acepta esto tácitamente y México permite que las condiciones bajo las cuales estos compatriotas trabajan y viven en Estados Unidos sean menos idóneas de lo que debieran ser y que la explotación, el maltrato, el abuso, es una de las características de ese trato. Pero México, al final de cuentas, lo acepta porque, en primer lugar, no hay mucho que pueda hacer al respecto; y en segundo lugar, porque la migración trae grandes ventajas para México, empezando desde luego por las remesas.

Castañeda fue el principal negociador de un acuerdo migratorio con Estados Unidos que se conoció en 2001 como la “enchilada completa”, el cual quedó sepultado a raíz de los atentados a las torres gemelas en Nueva York.

¿Podemos considerar que México sí pagó el muro fronterizo como decía el expresidente Trump?

Sí. Yo creo que nosotros pusimos el muro, lo construimos, lo pagamos, lo hemos sostenido en la medida en que hemos hecho el gran oficio de Estados Unidos al ser nosotros los que golpeamos, torturamos, secuestramos, maltratamos a los centroamericanos, sudamericanos, cubanos y haitianos que tratan de llegar a Estados Unidos y México. Nosotros hemos hecho el trabajo sucio, por cierto, a cambio de nada.

Castañeda se refirió a la tensión comercial que sostienen Estados Unidos y Canadá con México por violaciones al T-MEC.

Durante estos ya casi 30 años del TLCAN y T-MEC Estados Unidos nunca había presentado un recurso a la solución de controversias por violaciones mexicanas a los tratados. Ahora sí lo han hecho, pero me parece que el hilo conductor de la postura de EU frente al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador sobre la industria eléctrica va a ser la que he descrito desde los Acuerdos de Bucareli: la estabilidad mexicana”, confió.

Aseguró que los norteamericanos “van a hacer hasta lo imposible para no llegar al panel, porque si llegamos y se pierde, para no llegar a aranceles —porque les importa mucho más la estabilidad mexicana que las inversiones de empresas norteamericanas en la generación de electricidad en México—, ellos saben que un gobierno que es tan precario con una situación económica tan abierta como el de López Obrador, podría verse seriamente afectado”.

Jorge Castañeda vaticinó:

Yo creo que van a buscar cómo hacerse tontos los norteamericanos y darles largas a las empresas, pero no creo que vayan a esto (a los paneles) porque, insisto, lo que más les importa es la estabilidad.

TENSIONES

El fenómeno migratorio, muros y divisiones opacan el contacto entre ambas naciones vecinas

Por Manuel Ocaño

SAN DIEGO.— Hacía meses que cuadrillas de trabajadores con equipo pesado levantaban en un tramo de la frontera de California un muro construido con planchas de metal que sobraron de la Guerra en Vietnam, pero lo que inició el primero de noviembre fue sorprendente.

El primer minuto de ese día, en 1994, la Patrulla Fronteriza desplegó cientos de agentes en grupos que semejaban puntas de flecha alternadas, dirigidas a los límites con México, hacia donde dirigió un sistema de iluminación como el que se usa en estadios deportivos, habían sembrado sensores, instalado cámaras de circuito cerrado.

 Era la Operación Guardián. Por sus resultados de impedir el paso de migrantes, al año siguiente el gobierno de Estados Unidos desplegó una réplica de Guardián, la Operación Salvaguarda, para cubrir toda la frontera de California.

La comisionada de Migración entonces, Doris Meissner, declaró que el principio de las operaciones era la “disuasión por persuasión”, es decir, hacer a los migrantes tan difícil cruzar la frontera que desistieran de intentarlo.

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El director del Comité de Servicios de los Amigos Americanos en San Diego, una organización defensora de derechos humanos, Pedro Ríos, dijo a Excélsior que desde el inicio de la Operación Guardián “oficialmente esperaban que los métodos de disuasión incluyeran muertes de migrantes”.

Las operaciones obligaron a los migrantes que insistieron en cruzar a California a buscar los únicos corredores donde había menos patrulleros, en los desiertos, los ríos, canales, en las montañas.

Por la presión de la prensa, la Patrulla Fronteriza comenzó a registrar las muertes de migrantes cuatro años después de iniciar las operaciones.

Según cálculos conservadores, la estrategia de disuasión ocasionó más de ocho mil 300 muertes de migrantes registradas oficialmente.

Pero de acuerdo con Ríos, muchas otras muertes quedaron sin descubrirse: “Lo sabemos porque sus familiares los han buscado, sabían que iban a cruzar la frontera, y desde entonces no saben nada de ellos”.

Murieron de sed en el desierto, de frío en las montañas, ahogados en corrientes, en accidentes en acantilados o en vehículos; otros sufrieron complicaciones de salud por largas caminatas.

A lo largo de la frontera de Arizona y en el Valle Imperial de California las autoridades locales comenzaron a asumir el costo de cientos de migrantes que perecían sin poder ser identificados.

En el cementerio del poblado de Holtville, California, por ejemplo, destinaron una sección a los migrantes que hallaban en el desierto o en el fronterizo Canal Todo Americano. Son más de 400 tumbas, cada una con un simple ladrillo que dice “desconocida” o “desconocido”. 

Las operaciones también tuvieron “consecuencias inintencionales”, reveló el exdirector del Centro de Estudios México Estados Unidos de la Universidad de California en San Diego, Wayne Cornelius.

Interrumpieron un flujo de trabajadores, muchos de ellos agrícolas, que cruzaban a trabajar cada año entre febrero y marzo, y regresaban con sus familias para las fiestas decembrinas, un movimiento que inició en la década de los años cincuenta.

Muchos migrantes prefirieron quedarse en Estados Unidos para evitar riesgos al regresar, mientras que en la frontera comenzó el auge de los coyotes o polleros, traficantes de personas que por dinero guían a los migrantes a través de la frontera en situaciones riesgosas.

La frontera siguió esa tónica por años, mientras que en los países latinoamericanos creció el crimen organizado, el tráfico de drogas, la guerra contra las drogas, y de decenas de miles de trabajadores que cruzaban la frontera por motivos laborales, el flujo cambió a familias que huyen y llegan en busca de asilo.

Entonces Donald Trump montó su campaña electoral primero, y luego su administración, en intensificar la criminalización de los migrantes. A cinco días de su gobierno giró una orden ejecutiva para comenzar a construir el muro que había prometido.

Con la asesoría de Stephen Miller, su gobierno llevó la estrategia de persuasión por disuasión al punto del traumatismo. Convirtió en delincuente digno de cárcel a quien cruzara la frontera en busca de asilo, y como iría a prisión, tenía que ser separado de sus hijos, quienes muchas veces terminaban en jaulas.

Mientras tanto, Trump lanzó unilateralmente el 25 de enero del 2019 el programa Quédate en México, que obligó a más de 69 mil migrantes a aguardar en la frontera mexicana audiencias, avances y resultados a sus peticiones de asilo. Sólo 14 personas obtuvieron asilo con ese programa.

En seguida Trump aprovechó la pandemia para imponer la estrategia de disuasión Título 42, que autoriza a los oficiales fronterizos a regresar de inmediato a la frontera mexicana a cualquier persona que cruce en busca de asilo, con el argumento de que puede portar el virus de covid-19.

Mientras Título 42 sigue vigente ahora en la frontera, el dirigente Pedro Ríos cuestionó que ahora el gobierno de México mantiene un despliegue similar a la Operación Guardián en los límites con Guatemala, con despliegues militares, retenes carreteros y una estrategia de persuasión por disuasión.

ENCUENTROS DE ALTO NIVEL

CON SUS VISITAS DE ESTADO, MANDATARIOS DEJAN HUELLA EN TERRITORIO NACIONAL

Por Roberto Rodríguez Rebollo

Durante los 200 años de relaciones bilaterales de México con Estados Unidos, las visitas que los mandatarios estadunidenses han hecho a nuestro país comenzaron en 1909, todavía durante el régimen porfirista.

Mantener una buena vecindad, así como establecer acuerdos compartidos para el desarrollo, han sido los temas de la agenda común.

El primer encuentro oficial entre presidentes de México y Estados Unidos ocurrió en El Paso, Texas, y Ciudad Juárez, donde se reunieron Porfirio Díaz y William Taft, el 16 de octubre de 1909.

Ambos participaron en una visita recíproca, primero en territorio estadunidense, posteriormente a unos metros de distancia ya del lado mexicano. Por la tarde, Taft regresó a la frontera para asistir a un banquete ofrecido por Díaz para estrechar el vínculo.

Las crónicas de Excélsior hablan de que “Taft era en esos días el gobernante más gordo del mundo, pero a la vez el más risueño”.

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El tema ausente fue la tensión por la zona de El Chamizal, una amplia extensión territorial entre Chihuahua y Texas que generó tensiones por la propiedad de la demarcación desde finales del siglo XIX, debido a la crecida del río Bravo.

Las relaciones continuaron, pero la volatilidad debido a la Revolución Mexicana, así como la Primera Guerra Mundial, impidieron un acercamiento entre las naciones.

Pasaron 34 años para que un presidente de EU pisara suelo mexicano. La visita de Franklin D. Roosevelt a México, se dio el 20 de abril de 1943, y fue recibido por Manuel Ávila Camacho.

Los dos máximos jefes de estado se estrecharon la mano entre salvas de cañones. La visita tenía la intención de sostener una alianza para impulsar el proceso de industrialización entre los dos países.

Huésped de honor

Unos años después, en marzo de 1947, tocó el turno del presidente Harry S. Truman, quien sostuvo un encuentro con su homólogo Miguel Alemán en la Ciudad de México.

La reunión se caracterizó por su enfoque económico; Estados Unidos buscaba fortalecer la economía de sus principales aliados.

Truman se convirtió en el primer presidente estadunidense en estar en la Ciudad de México. El mandatario demócrata fue distinguido como huésped de honor de la capital.

Realizó un recorrido por calles del centro histórico, además, rindió un sentido homenaje a los héroes nacionales en el monumento a los niños héroes de Chapultepec.

Durante el régimen de Miguel Alemán, el mandatario Dwight Eisenhower, mantuvo un encuentro con su homólogo mexicano en El Paso, y posteriormente se dirigieron a la inauguración de la presa Falcon en Tamaulipas.

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La llegada de John F. Kennedy causó gran expectación en la política interior mexicana y los sectores populares. López Mateos lo recibió.

Kennedy buscaba llevar un mensaje de unión con México.

La recepción estuvo marcada por la presencia de la Unión de Voceadores de México, quienes brindaron un dote de color el momento.

La activa participación de la primera dama estadunidense comenzó con una visita al Museo Nacional de Antropología. Jacqueline Kennedy pronunció un discurso en el hotel Sheraton María Isabel; en perfecto español.

“El antiguo espíritu de México es lo que no ha cambiado. Esto nos hace recordar que el progreso material se puede alcanzar sin destruir los valores del corazón y la mente humana ¡Viva México!”.

Mientras tanto, el presidente Kennedy ofreció un arreglo floral en la columna de la Independencia, según reportó Excélsior.

NACIONES VECINAS

En 1964 los jefes de estado Lyndon B. Johnson y López Mateos se encontraron en la frontera territorial entre EU y México; Johnson hizo entrega simbólica de El Chamizal.

Con ello, selló el lazo de amistad entre las naciones vecinas. En una segunda visita en 1966, el jefe de estado norteamericano donó una estatua de Abraham Lincoln, develada en Polanco en la Ciudad de México.

Casi a la mitad de su mandato, Bill Clinton decidió hacer una escala en México. El primer mandatario del vecino del norte fue recibido por Ernesto Zedillo en el Museo Nacional de Antropología el 5 de mayo de 1997. Clinton se mostró asombrado de las piezas exhibidas en la exposición en el recorrido del museo.

En medio de un fuerte dispositivo de seguridad, el hotel Presidente Intercontinental alojó al alto funcionario estadunidense. La finalidad de la visita era el diálogo sobre cooperación de la lucha contra el narcotráfico, además del tráfico de armas, y acuerdos de extradición entre los dos países, entre otros temas como el medio ambiente y la seguridad en la frontera.

El presidente de los EU, George W. Bush, hijo, se enroló en su primera aventura fuera de su país para asistir a la Cumbre de Guanajuato, tierra del también nuevo presidente mexicano, Vicente Fox.

La primera visita de Barack Obama a México tuvo lugar el 16 de abril de 2009. Fue recibido por el entonces presidente, Felipe Calderón, con una agenda encaminada a la lucha contra el narcotráfico.

También se abordó la migración, el cambio climático y comercio. Otro aspecto importante es la firma de planes conjuntos para mejorar la infraestructura fronteriza.

El primer mandatario de la Unión Americana se trasladó vía terrestre en su vehículo blindado conocido como La Bestia. En 2013, Obama regresó a la Ciudad de México, para asistir a la Cumbre de Líderes de América del Norte. Esta vez bajo el mandato de Enrique Peña Nieto.

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NUEVOS RETOS

ECONOMÍA, PILAR DE LAS RELACIONES

Por Ilian Cedeño

En la relación bilateral de México y Estados Unidos, si hablamos del TMEC, nuestro país debe tener muy claro que las circunstancias de los mercados globales son muy distintas de lo que eran hace 20 años, afirmó el excónsul general en Nueva York Diego Gómez Pickering.

México debe tener presente que la simbiosis que tenemos con Estados Unidos no da espacio para tener una estrategia distinta, debemos tener una estrategia conjunta”, dijo en entrevista con Excélsior.

El internacionalista señaló que la década de los 90 fue el periodo de mayores retos en los últimos 25 años, cuando se sentaron las bases de esa luna de miel que incluyó la firma del Tratado de Libre Comercio, con la administración de Carlos Salinas, la apertura de México a nivel económico y la integración de México en el bloque de América del Norte.

Esa etapa dorada se extiende hasta ahora, en términos económicos, como resultado directo de lo que se hizo a inicios de la década de los 90 y con Donald Trump fue el periodo que demandó mayor maestría por parte de la política exterior mexicana”, indicó.

El también exembajador de México en Reino Unido destacó que, en la relación bilateral, la economía ha sido un pilar.

Respecto de los diferendos que hay sobre la mesa en términos de reglas de operación del TMEC, el escritor dijo que “desde México tendríamos que abordarlos de una manera distinta, con la consigna de no dispararnos en el pie, dada la nueva organización económica, financiera y comercial a nivel internacional”.

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Siempre salvaguardando los intereses nacionales, pero con esa conciencia de economías completamente integradas y, en lugar de buscar conflictos fortuitos, trabajar en fortalecer el nuevo mecanismo que surgió hace tres años con la firma del TMEC y consolidar día a día ese mercado norteamericano, ya que eso es lo que va a garantizar el bienestar de México”, detalló.

En una evaluación de los 200 años de relaciones diplomáticas entre ambas naciones, Gómez Pickering dijo que en este momento ambos países están pasando por momentos de enorme volatilidad política y de mucha polarización social. En dos años en ambas naciones tendremos procesos políticos importantes, pues se realizarán elecciones presidenciales, y ambos están con la mirada fija hacia los procesos en 2024.

Eso implica que, hasta ese momento, no avancen de la manera idónea varios asuntos pendientes, política migratoria, política económica, de seguridad y ambiental”, subrayó en entrevista telefónica para este diario.

Por ello, puntualizó que la celebración de los 200 años permitirá repensar hacia dónde queremos dirigir la relación y cuáles son los grandes temas pendientes.

Sobre los retos que representa la migración, con caravanas constantes que pasan por México en su ruta hacia Estados Unidos, el escritor afirmó que el desafío es algo muy reciente.

Si nos vamos a la administración de Reagan, la lectura de la migración era completamente distinta y no constituía, en absoluto, un problema o un conflicto. Eso es un fenómeno muy reciente, de las recientes cuatro décadas. Es un tema que se ha politizado, pero que siempre ha estado ahí”, aseveró.

La politización aumentó durante el gobierno de Trump y, de acuerdo con Gómez Pickering, ese periodo ha sido el más complicado, “el que ha requerido mayor estrategia y temple por parte de la política exterior mexicana, que ha salido airosa. El gobierno de México logró sacar lo mejor para el país, dadas las circunstancias tan adversas”, agregó.

LENGUAJE COMPARTIDO

SPANGLISH, EL HIJO DE DOS GIGANTES QUE NO DEJA DE CRECER

por Verónica Mondragón

Cuando el traductor Ilan Stavans empezó a estudiar el spanglish en los años 90 a la gente le daba risa. Hoy ya no es así.

Stavans es el traductor de Don Quijote de la Mancha a este idioma híbrido del inglés y el español que lleva vivo al menos 150 años.

“Es una lengua híbrida, fronteriza o bastarda, que resulta del matrimonio de no sólo dos lenguas, sino dos culturas: el español con el inglés, así como la cultura hispana y latinoamericana”, explicó el experto a Excélsior desde Nueva York, donde vive, da clases y escribe.

Su versión del clásico de la cultura española se llama Don Quixote of La Mancha, una frase que incluye rasgos de los dos idiomas que en conjunto suman mil 928 hablantes nativos y no nativos.

Eso pasa con el spanglish, espanglish o casinglés, relató el migrante mexicano que llegó a la Unión Americana en la década de los 80 y actualmente dirige una editorial dedicada a literatura contemporánea especializada en traducción de autores migrantes.

Stavans a veces habla en español, a veces en spanglish o en inglés:

“Es un viaje cósmico”, describió en entrevista por videollamada.

Una lengua que no sólo se resiste a desaparecer, sino que gana espacios día con día, como en la primera oración de la novela: En un palacete de la Mancha, of which nombre no quiero remembrarme, vivía, not so long ago.

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¿El spanglish es un idioma, una variación dialectal, una lengua?

En el año 2022, el spanglish es una lengua, que hablan más de 40 millones de personas.

Quizá la mejor manera de resolver el asunto es proponer que sea como el jazz: es difícil de definir, pero todo el mundo sabe lo que es al momento que lo escucha.

Normalmente cuando conviven dos lenguas tenemos una que suele ser más dominante, aquí tenemos dos lenguas con una gran presencia, con millones de hablantes, ¿cómo se da la relación entre estos dos gigantes?

Las lenguas nacen y se desarrollan por razones diversas, puede ser colonización, una gestación interna en un solo país. A veces puede haber una más fuerte que la otra, no hay idioma que para consolidarse no requiera de un proceso de opresión de otros.

Pero en el caso del spanglish son dos fuerzas grandes y dependen de la situación geográfica, la edad del spanglishparlante, su estatus migratorio.

Pensamos en una familia latina que vive en Texas, puede ser que los padres hablen un español muy concentrado y que los hijos hablen spanglish y los nietos hablen inglés.

Todo esto dependerá del momento de su llegada a Estados Unidos, de la actitud ideológica, de los cambios ambientales eso generará estrategias. De la misma manera en la que del lado mexicano podrá haber un caso similar pero el español será la lengua dominante.

Estas dos entidades muy poderosas no resuelven una sobre la otra su poder a partir de simplemente la historia, sino que tiene que ver con quién, cuándo y cómo las hablan.

Con el gobierno del expresidente Donald Trump, se generó una desventaja que va más allá del idioma, con insultos para quienes hablaran en español...

Si hablamos de Estados Unidos como un país, obviamente la agenda política-ideológica es una cohesión.

Está en el ADN del país que el inglés sea la lengua dominante, porque de otra forma el país se desintegraría. Estados Unidos se mantiene por la visión de que hay algo que une a todos.

Cuando llegaron los migrantes italianos, el italiano era la lengua que es el español hoy: la lengua de los que no querían trabajar, que nos quitaban escuelas y hospitales. Siempre hay alguien que está en la parte baja y ocurre que ahora estamos los latinos.

Pero el español es la única lengua inmigrante que no ha desaparecido y no sólo eso, sino que muestra un crecimiento rápido y aunque no llegará a ser la lengua dominante se resiste a desaparecer.

No cabe duda de que haya un equilibrio muy frágil, pero el español persevera. Y por eso el spanglish es tan fuerte, lleva 150 años y se ve fuerte todavía.

De manera masiva, se han difundido las imágenes de hispanohablantes ligados a las pandillas, a la delincuencia, pero hoy tenemos un Quijote en este idioma ¿lo estamos llevando hacia una cultura alta, oficial, académica?

Estamos siendo testigos y partícipes de un momento catártico en la historia del spanglish, por un lado de lo oral a lo escrito, que eso indica que tiene raíces y está dejando huella, que tiene pies y va hacia alguna parte. Toda lengua con un anhelo de durabilidad tiene que proyectarse a nivel escrito. La traducción sirve para decir que no estamos aislados: queremos nuestro propio Quijote, nuestra Alicia y nuestro Principito.

Lo que quiero es devolver el Quijote a la cultura popular, es un libro que nos corresponde a los latinos como a los lectores de cualquier otro idioma, así como en algún momento habrá una novela que se necesite traducir del spanglish al español.

¿Es una afrenta traducir el Quijote, para convertirlo en la lectura oficial del spanglish como lo ha sido con el español?

El Quijote no sólo es de España, sino que es del mundo. Es nuestro también porque somos hijos de España los que hablamos español en América. El traductor es un rebelde que dice somos 65 millones, no van a cambiarse muchas cosas. We are here to stay, ya llegamos.

¿Dónde escuchamos el spanglish?

En todas partes, al cruzar la frontera, es ubicuo. Se escucha en las calles, las cocinas, el ejército, en los pasillos de los congresos, en revistas ideológicas, en declaraciones de amor, la poesía. Es un idioma libre, que improvisa, se resiste a que le digan donde no entrar.

Está demostrando que hay una civilización que lo necesita. Estamos en el vaivén de verlo en el margen y reconocerlo que está cada vez más en el centro. Eso conlleva un cambio cultural. Cuando yo empecé a estudiar el idioma, en los 90, la gente se reía cuando yo decía la palabra spanglish, hoy ya no ocurre eso.

Cuando Univision o Telemundo tienen un anuncio de Coca Cola que todo está en español pero se cuelan palabras en inglés eso es spanglish. Salida-exit. Una caja de cereal en los dos idiomas juntos, eso es spanglish y es el permiso que nos damos de que las lenguas convivan.

Es algo más allá de un bilingüismo. Se trata de una lengua de poder que cada día tiene más capital, no estamos abandonando el español, aprendemos el inglés, pero aceptamos que el spanglish es una manera de comunicarse que nos define más que los otros dos idiomas. Los spanglishparlantes son trilingües, otros monolingües.

¿Por qué el spanglish es un ejemplar de la biculturalidad de la que este año se conmemoran dos siglos?

Nos muestra una vez más la asombrosa y mágica capacidad adaptativa de los hispanos de navegar no siempre con armas de fuego ni mucho dinero, pero adaptar nuevas realidades a nuestras necesidades.

Estamos siendo testigos de una gestación de una identidad de una comunidad latina con un gran impacto en el resto del mundo: un fenómeno que al final que hasta las instituciones más recalcitrantes tendrán que reconocer.

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