Descubren por qué los mayores de 70 años fueron más vulnerables a la primera ola de covid-19
Científicos del CIBERES e IBSAL detectaron que los mayores de 70 años desarrollaban una respuesta inmunitaria deficiente frente al SARS-CoV-2

Un equipo de científicos del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Respiratorias (CIBERES) y del Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL) identificó por qué los pacientes mayores de 70 años fueron más vulnerables a la covid-19 durante la primera ola de la pandemia.
El estudio concluyó que este grupo presentaba una “menor producción de anticuerpos y moléculas clave en la defensa antiviral”, lo que derivaba en una respuesta inmunitaria deficiente frente al SARS-CoV-2.
El trabajo multidisciplinario forma parte del proyecto CIBERES-UCI-COVID y fue publicado en la revista especializada GeroScience. Según los investigadores, durante el primer año de la pandemia la mortalidad afectó “de forma especialmente intensa” a las personas mayores, “en un contexto en el que todavía no se disponía de vacunas y las causas de esta elevada vulnerabilidad no estaban claras”.

El estudio analizó a casi 700 pacientes
La investigación contó con financiación de La Fundació La Marató de TV3 y la colaboración del CIBER de Enfermedades Infecciosas (CIBERINFEC).
Para llegar a sus conclusiones, los científicos analizaron la respuesta inmunitaria en 450 pacientes ingresados en los hospitales universitarios Arnau de Vilanova y Santa María de Lleida, así como en el Río Hortega de Valladolid. Posteriormente, validaron los resultados en una cohorte independiente de 244 pacientes críticos.
Vulnerabilidad Senior ante Covid-19
Análisis de Inmunosenescencia e Impacto Clínico
Hallazgos Biológicos
Impacto en México
Los expertos identificaron una menor producción de moléculas clave como la granzima A y el interferón gamma, fundamentales en la defensa antiviral.
Además, el estudio detectó que los pacientes de mayor edad “activaban mecanismos inmunitarios distintos a los de los pacientes más jóvenes”. En ellos predominaba “una mayor activación de la inmunidad innata, junto con daño endotelial y activación de la coagulación”. La respuesta tromboinflamatoria agravaba la enfermedad
Los investigadores señalaron que este patrón inmunitario provocaba que los pacientes ancianos desarrollaran “una respuesta tromboinflamatoria asociada a formas clínicas más graves de la enfermedad”.
Como consecuencia, la mortalidad fue significativamente superior en este grupo. Según los datos del estudio, alcanzó aproximadamente el 32 por ciento en mayores de 70 años, frente a un 6 por ciento en pacientes más jóvenes.
“Este perfil biológico se pudo identificar gracias a la aplicación de un modelo de aprendizaje automático que permitió detectar los biomarcadores clave asociados a la respuesta del paciente de edad avanzada”, explicó el investigador del CIBERINFEC en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) de Móstoles, Alejandro Álvaro-Meca.

Las vacunas ayudaron a evitar esta respuesta inmunitaria
La primera firmante del estudio e investigadora del IBSAL, Tamara Postigo-Casado, afirmó que este trabajo “permite entender cómo responden los pacientes de edad avanzada frente a un virus nuevo, frente al que no tenían inmunidad previa, y aporta claves relevantes para proteger mejor a esta población ante futuras infecciones emergentes”.
Por último, los investigadores del CIBERES en el IBSAL, Jesús F. Bermejo-Martín, y en el IRBLleida, David de Gonzalo, científicos principales del proyecto, indicaron que “una vez vacunados, los pacientes mayores pudieron controlar mejor el virus y evitar el desarrollo de esta respuesta tromboinflamatoria”.
El impacto en adultos mayores también fue determinante en México
En México, las personas mayores de 60 años concentraron la mayor mortalidad por covid-19 durante las primeras etapas de la pandemia, especialmente antes del inicio de la vacunación masiva en 2021. Datos de la Secretaría de Salud federal y del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) mostraron que la edad avanzada fue uno de los principales factores asociados a complicaciones graves y fallecimientos.
De acuerdo con cifras oficiales publicadas tras las primeras olas epidémicas, la letalidad aumentaba de manera considerable conforme avanzaba la edad, particularmente en mayores de 70 años y en pacientes con enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, obesidad o padecimientos cardiovasculares, condiciones con alta prevalencia en el país.

Saturación hospitalaria y riesgo elevado
Durante el invierno de 2020 y principios de 2021, varias entidades federativas registraron niveles críticos de ocupación hospitalaria y de camas UCI. En ciudades como Ciudad de México, Estado de México y Monterrey, el aumento de hospitalizaciones afectó de forma desproporcionada a adultos mayores, quienes presentaban mayores tasas de insuficiencia respiratoria y necesidad de ventilación mecánica.
Especialistas mexicanos también documentaron fenómenos inflamatorios y trombóticos asociados a covid-19 grave, similares a los descritos ahora por el estudio español. Instituciones como el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán” y el IMSS reportaron desde 2020 alteraciones de coagulación y daño vascular en pacientes críticos.
Vacunación y reducción de mortalidad
México inició la vacunación contra covid-19 en diciembre de 2020, priorizando precisamente al personal de salud y posteriormente a los adultos mayores. La estrategia federal comenzó por grupos de edad descendente debido al mayor riesgo de mortalidad en personas de más de 60 años.
Reportes de la Secretaría de Salud y análisis posteriores coincidieron en que, tras la aplicación masiva de vacunas y refuerzos, disminuyeron de forma importante las hospitalizaciones y muertes en este sector de la población, aun durante olas posteriores impulsadas por variantes como Delta y Ómicron.
Envejecimiento e inmunidad
El hallazgo del estudio europeo sobre una menor producción de interferón gamma y granzima A se relaciona con procesos de inmunosenescencia que también han sido estudiados por investigadores mexicanos. Expertos en geriatría e inmunología han advertido que el envejecimiento modifica la capacidad del organismo para responder a infecciones nuevas, lo que puede favorecer respuestas inflamatorias desreguladas y cuadros más severos.
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