Los líderes de las facciones del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación saben lo que quieren y apuntan sus flechas, con filos diferentes, pero dirigidas al mismo blanco: el gobierno de Claudia Sheinbaum. Como en otras piezas, me apropio de la metáfora de Maquiavelo, quien aconsejó al príncipe actuar como zorro y como león para ejercer su poder. En este caso no es la jefa del Estado quien procede como fiera, sino los líderes de las partidas corporativas del mayor sindicato de América Latina.
El Día del Trabajo, Claudia Sheinbaum Pardo probó las mieles con la oratoria de los líderes de las centrales obreras, quienes le aplaudieron por decretar que la primavera laboral llegó para quedarse. Nada menos que en el Centro Cultural del México Contemporáneo, foro ceremonial (bello en verdad) del SNTE, la Presidenta anunció un acuerdo para que los trabajadores del Estado perciban, al menos, el salario medio del IMSS del 2024 y para que sus incrementos sean por encima de la inflación. Aprovechó la circunstancia para firmar el acuerdo para poner en marcha, de manera gradual, la jornada laboral de 40 horas semanales.
Le llovieron aplausos y porras de los líderes allí reunidos, quienes respaldaron a su gobierno y a la cuatroté. También escuchó demandas que le plantearon en tono respetuoso. No obstante, Alfonso Cepeda Salas mostró la zarpa del zorro. Con voz zalamera le echó la culpa al pasado por los sufrimientos del presente: “…a pesar de los embates neoliberales que precarizaron el salario y las jubilaciones e hicieron de la seguridad social un privilegio, el sindicalismo nunca ha sido derrotado”. Ofreció a la Presidenta el apoyo total de la clase trabajadora para la defensa de la soberanía nacional.
Después, el líder de la facción mayoritaria del SNTE reiteró su reclamo: “Hoy, el gran desafío es continuar revirtiendo el daño causado y seguir por el camino de la recuperación salarial y la apertura de más y mejores empleos. Construir un nuevo sistema de pensiones para las y los trabajadores al servicio del Estado con viabilidad jurídica y presupuestaria de largo plazo” (comunicado SNTE 16-2026). No podía faltar la consigna de acabar con la reforma educativa. Ambos ultimaron el mensaje del dirigente con un apretón de ambas manos y sonrisas obsequiosas.
La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación enseñó la garra del león en, al menos, dos maniobras importantes. La primera fue una marcha que desquició, como siempre, el tránsito en Paseo de la Reforma y sus alrededores. Los manifestantes rugieron las exigencias de derogar la ley del ISSSTE de 2007, no a las UMA y a las afores, y se lanzaron duro contra los programas sociales de “tinte neoliberal”. Pedro Hernández, el líder de la Sección 9, aseguró en el Zócalo que no existe un diálogo entre el gobierno federal y los maestros disidentes, sólo “un monólogo del poder”.
Más tarde, en Palenque, cerca de la quinta famosa, otro contingente de la Coordinadora encerró a la Presidenta en el aeropuerto e impidió el ingreso de la prensa. El grito de “Si no hay solución, no rueda su balón” se escuchó fuerte; la amenaza suena creíble. Fue un trago amargo. Bajo presión, la jefa del Estado se comprometió a recibirlos el lunes 11 en Palacio Nacional, aunque afirmó que la SEP ha dado seguimiento a sus demandas.
Se miran nubarrones en el horizonte: presiones de Estados Unidos, una economía estancada e incertidumbre en las negociaciones del T-MEC. A eso se suma el compromiso de que en el Mundial no haya desorden. La Presidenta va a necesitar más que cabeza fría para lidiar con esas broncas.
Si bien la facción zorruna la aplaude, no suspende sus exigencias, en tanto que el apremio del bando que despliega garras de león tampoco cede. Van por la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros o como se llame en el futuro. La Ley del ISSSTE es para el plazo medio; por lo pronto, es un buen pretexto para la movilización.
RETAZOS
Para festejar el Día del Niño y de la Niña, en una escuela de Durango pidieron al alumnado que llevara sopa Maruchan, una coca, papitas, vaso y plato para nieve. Vive saludable, vive feliz. ¡Ja!
