Una sentida despedida; realizan misa en honor a la actriz mexicana Queta Lavat
Los restos de la actriz de la Época de Oro del Cine Mexicano fueron depositados en la Parroquia de Santa Cruz del Pedregal, por sus hijos Armando, Teresa, Enrique y Pablo Carrillo, conductor deportivo de Imagen Televisión

La urna con las cenizas de la actriz mexicana Queta Lavat, quien falleció este lunes a los 94 años a consecuencia de cáncer de mama y trombosis en la pierna izquierda, reposarán en la Parroquia de la Santa Cruz del Pedregal, en la Ciudad de México, donde fue depositada por sus hijos Armando, Teresa, Enrique y Pablo Carrillo, conductor deportivo de Imagen Televisión.
Ayer se realizó una misa en honor a la actriz de la Época de Oro del Cine Mexicano, quien fuera parte de la película Dos tipos de cuidado, protagonizada por Jorge Negrete y Pedro Infante, en 1953.
Fue así como sus hijos, familiares y amigos despidieron los restos de quien dejó un legado de más de cien películas, más de 45 producciones televisivas, su voz en el doblaje de series y animaciones como Heidi y Los Supersónicos, así como una exitosa incursión en TikTok.

Antes de que concluyera la misa, Pablo Carrillo, hijo menor de Enriqueta Margarita Lavat Bayona, su nombre real, ofreció unas palabras en memoria de su madre. Tomó el micrófono y junto a la fotografía favorita de su mami y las cenizas, habló:
Yo hago esto como una profesión, pero me va a costar más trabajo. Y si no lo hago bien, doña Queta va a llegar en la noche y me va a llamar la atención. Bueno, ¿qué les digo? En la misa de cuerpo presente, el lunes, el padre pidió a los asistentes que la conocieron y la trataron que dijeran algunas virtudes increíbles que tuvo mi madre.
Yo quisiera… Me llamó la atención que llegara Marisela Torruco Marqués, porque la madre de Marisela, amiga de mi mamá, eran amigas y compañeras en una academia de baile que creo que estaba en la colonia Roma, ¿no? La Academia Shirley. María Elena y mi madre eran grandes amigas y a María Elena Marqués la lanzan al estrellato en cine, en la década de los años 40, en plena Segunda Guerra Mundial. Y María Elena invita a mi madre al cine, a trabajar. El tío Paco, en ese tiempo estaba aprestándose para ir a la Guerra Mundial.
La economía no era la mejor y entonces hubo que trabajar. Y María Elena Marqués invitó a mi madre y ahí desenvolvió su primera gran vocación: la actuación”, relató Carrillo.
Su emotiva narración fue sobre cómo su madre incursionó en la película Las colegialas, en 1946, protagonizada por la prima y amiga de Queta Lavat, María Elena Marqués, así como Gustavo Rojo y Marga López.
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El comunicador destacó que el segundo filme que hizo la prima de su madre, La perla, en 1947, fue el estrellato de esta actriz, gracias a un guion escrito por el estadunidense John Steinbeck, ganador del Premio Nobel de Literatura, con fotografía de Gabriel Figueroa. Fue entonces cuando María Elena Marqués presentó a su mamá con Armando Carrillo Ruiz, su padre, quien se desempañaba como asistente del director de fotografía.

Ahí María Elena Marqués presentó a mi mamá con mi papá. Y así se hizo esta familia. Ahí actuaron Pedro Armendáriz y María Elena Marqués, quienes eran estrellas de la película, la dirigió Emilio Indio Fernández, Gabriel Figueroa en cámara y el Güerito (Armando) Carrillo conociendo a su futura esposa”, rememoró.
Tras unos segundos de silencio, tras el conmovedor recuerdo acerca de sus padres, Pablo Carrillo expresó que nunca le había costado tanto trabajo hablar ante un micrófono. Y para quitar la tensión, bromeó un momento.
Están aquí los directivos de Imagen Televisión, espero nunca me pase esto al aire, porque me despiden”, dijo.
Después continuó la sentida despedida a su madre, tras otra pausa en la que no pudo pronunciar alguna palabra.
Esta increíble señora, de quien podemos pasarnos el día y la noche hablando de ella, pero que ciertamente fue increíble. Es difícil encontrar en una sola persona con tantas cualidades humanas, amorosas y les pediría, como lo hizo el padre, con su permiso, padre, en la misa de cuerpo presente ayer (lunes), que me ayuden a recordar algunas de sus virtudes. ¿Qué diríamos de doña Enriqueta?”, preguntó a los asistentes.
Salieron palabras de entre quienes se encontraban ahí, como “alegre, feliz, trabajadora, amorosa”.
Esa mujer, un cúmulo de cualidades. Me preguntan acerca de su carrera profesional y han puesto unas increíbles escenas de toda su profesión, de toda su carrera…”.
Enseguida, la bisnieta de Queta Lavat, Lucía, corrió a abrazar a Pablo Carrillo, quien la cargó con una gran expresión de cariño y ternura.
¿Cómo le decías a tu bisa?”, cuestionó a la niña, quien respondió: “Bisa Queta”, para después recordar cómo le daba la bendición, replicándola con Pablo Carrillo.
Bueno, pues, aquí está. Van los bisnietos, aquí hay tres, uno en proceso, para ser 10. Acaba de nacer uno en Londres. Aquí está la herencia. Muchísimas gracias a ustedes. A todos por estar. Mi agradecimiento a toda la gente, a toda la familia, por estar con ella. Y un aplauso fuerte”, concluyó, para dejar un largo aplauso a su mami.
Tras la bendición, Pablo Carrillo tomó las cenizas de su madre en sus manos y acompañado por sus hermanos mayores, hijos de Queta Lavat, llevaron la urna a su destino final y desearon mucha luz en su camino.
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