Un cuento de Navidad, el musical: tiempo de redimirnos
Excélsior acompañó al actor Adal Ramones a través del proceso de caracterización que lo convierte en el viejo huraño Ebenezer Scrooge, protagonista de Un cuento de Navidad

Adal Ramones llegó al Teatro San Rafael más de tres horas antes de la tercera llamada de Un cuento de Navidad, el musical, basada en la novela del británico Charles Dickens.
Saludó, a su paso, a todos a los que encontró y fue en el primer piso de camerinos que lo esperaba la caracterización para convertirse en el hombre avaro y egoísta Ebenezer Scrooge.
Patillas blancas, pintado de cejas, peluca y un cúmulo de arrugas, también en las manos, lo envejecieron poco a poco a lo largo de una hora.
Pero debajo, seguía ahí el que fuera conductor del programa, de finales de los años 90 y principios de los 2000, y quien protagonizó obras como Sueños de un seductor, el musical de Broadway, hecho en México, Los productores, en 2006, junto a Pedro Armendáriz; así como Tiro de gracia, en 2012, con Juan Carlos Colombo, el musical El joven Frankenstein, en 2016, y recientemente la comedia Dos más dos, de 2018 hasta 2021.
La carrera de Adalberto Javier Ramones Martínez, su nombre real, de actualmente 62 años, va más allá que sólo la televisión y el género de la comedia. Tan es así que, del 8 de diciembre y hasta el 1 de enero, en una corta temporada, interpretará al señor Scrooge, este hombre con una profunda amargura, que odia la Navidad, hasta que tres fantasmas, el pasado, el presente y el futuro, le replantean las heridas qué sanar y lo transforman en el trayecto.
Hay un gran análisis que hizo Charles Dickens antes de escribir Un cuento de Navidad, de las emociones, las cicatrices y los dolores no resueltos. El caso de Scrooge es el de millones de nosotros, porque somos unos que sí volteamos al pasado para intentar estar en paz con la vida y dar pasos hacia adelante, de cerrar círculos. En Navidad hay quienes caen en depresión, son fechas de alto suicidio, que no es otra cosa que no poder avanzar, porque no cerramos nuestras cicatrices.
El autor, en la vida real, vio cómo metieron a su padre a la cárcel por no pagar una deuda y eso está en el cuento cuando Scrooge ve la cena de la Navidad pasada. Tiempo después, su madre muere y sus hermanos crecen separados por trabajo, aunque se aman. Luego, su hermana muere al dar a luz a su sobrino y por eso él no puede verlo. No ha sanado, pone piedra sobre piedra, como hacen muchas personas en su vida.
Sin embargo, al ser humano le gusta saber que podemos tener una redención. Los adultos que van a venir a ver la obra se van a identificar, porque algo habremos hecho como Scrooge. Todos, en algún momento, dijimos ‘no quiero ir a la cena, no quiero ver al tío tal o por qué voy a dar intercambio, si siempre me regalan una porquería’. Al final de cuentas, el teatro es un gran espejo de la vida”, expresó Adal Ramones en entrevista en camerinos con Excélsior.
El actor reveló su aprendizaje para cerrar círculos de vida. Uno de ellos, la muerte de sus padres.
Tenía mucho sentimiento hoy cuando entré al camerino, porque mi madre siempre me acompañaba a los estrenos. Y se quedaba algunos días y veía más funciones. Mi mamá no fallaba, desde que era estudiante. Ya van dos puestas en escena que no está. No me vio en Dos más dos ni en ésta.
Eso, creo que, si no lo hubiera resuelto y tocado fondo, no podría estar diciéndolo. Mi mamá vivió mucho, gracias a Dios sana, hasta su último mes en el que se apagó (en 2015). Puedo decir que vivió feliz y se despidió de nosotros. Nos dijo ‘no lloren, me voy feliz, muy feliz’. Como los fantasmas en esta historia, no hay que tapar el pasado, hay que voltear y ver qué hicimos, de dónde venimos, qué le pasó a mi padre, por qué se dejó de hablar mi familia”, dijo.
Es por eso que Un cuento de Navidad le resuena tanto, por diversas razones. Una de ellas, es que, durante su estadía en Otro Rollo, alguna vez vacitinó, durante el monólogo del intercambio de regalos, que un día interpretaría al señor Scrooge, como un deseo a largo plazo. Hoy es una meta cumplida.
“Scrooge es totalmente avaro hasta que se rompe y viene una transformación que es desgarradora. Hay un drama muy fuerte, porque él no es malo, hay algo de víctima en lo que vivió”, dijo.
Pero, sobre todo, cumplió el sueño de su padre, quien quería ser actor y no pudo hacerlo ante la necesidad de trabajar y llevar lo necesario a casa para su familia. Adal se enteró del anhelo de su papá justo el día de su fallecimiento, cuando un familiar se lo compartió y le dijo lo orgulloso que estaba su padre al ver sus pasos. Fue ahí cuando Adal se percató que la consolidación del sueño de su padre, era él.
Mi padre, que murió antes de Otro Rollo, al él le prometí toda la vida que iba a ser como Johnny Carson, que iba a hacer un monólogo y entrevistas. Le decía ‘Papá, voy a ser muy famoso y lo vas a ver’. Él me decía ‘Prieto, ya te vi’. Mi papá y mi mamá no faltaron a ninguna presentación mía, desde que era niño. Él me dijo ‘Nada más, prepárate’. Y me metía a todos los cursos que había, de pantomima, oratoria, baile.
Creo que si hoy, como Scrooge, los fantasmas me llevaran al pasado y viera a mis padres, les preguntaría ‘¿Creen que cumplí lo que dije?’. Creo que me dirían que sí. A mamá le daba mucho sentimiento cuando me paraban para alguna foto y me decía ‘Cómo tu padre no vio lo que toda la vida le prometiste que ibas a hacer’.
Cuando murió mi padre, hace muchos años, a sus 56, me dicen mis tíos -eran cinco hombres, mi papá el mayor, igual que yo- ‘Tenemos que hablar contigo, pasa a la sala’. Dije ‘Ya me van a salir con que hay otra familia’. Me sientan, espero yo la noticia y me dicen ‘Tenemos que decirte algo que tu papá jamás te mencionó: tu papá quiso ser actor, pero no quería orillarte a eso ni que cargaras con eso’. Pero cuando murió mi abuelo, mi papá tuve que trabajar para pagarle la escuela a todos.
Me dijeron ‘Cuando tu papá nos contaba lo que hacías desde la secundaria, tu papá era ¡wow, hizo esta obra! Y ahora no va a ver lo que sabemos que vas a cumplir’. Cuando muere, no existía Otro Rollo, pero le dije que iba a tener mi talk show y que iba a hacer teatro y así fue. Ellos, mis padres, aquí están en el corazón”, relató el actor, quien tiene su figura en el Museo de Cera que fue renovada y se develará en 2024.
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