'Mi vida dio un giro'; Shaní Lozano, del diseño gráfico al teatro de títeres

La veracruzana, protagonista de la serie Madre de alquiler, inició en el teatro de títeres, aunque quería ser diseñadora gráfica.

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Shaní Lozano

Cuando la actriz veracruzana Shaní Lozano audicionó, por primera vez, para una serie de streaming, Madre de alquiler, pensó que era una gran oportunidad como parte de su experiencia artística, al no contar con anteriores créditos ante la pantalla. Sin embargo, se quedó en el elenco y no con un papel menor, sino con el de Yeni Santillán, la protagonista de la trama de Netflix.

El éxito de tal estreno fue rotundo y durante seis semanas la serie formó parte del Top 10 de la plataforma en la categoría de TV de habla no inglesa.

Y es que Madre de alquiler no sólo aborda el controvertido tema del vientre subrogado –que en México ha sido regulado sólo en los estados de Tabasco y Sinaloa–, sino que toca otros tópicos como la discapacidad, la discriminación y las conveniencias para operar de las farmacéuticas, entre muchos otros, incluyendo el amor de dos personas de diferentes clases sociales.

Yo estaba en Xalapa, haciendo mis obras de teatro y cuando hice el casting para Madre de alquiler me dijeron que me tenía que mover a la Ciudad de México. Mi vida dio un giro. Fueron miles de actrices en la audición. Llevaban un año haciendo casting y la producción incluso fue a la sierra de Oaxaca a buscar. El requisito no sólo era tener ascendencia indígena, sino también contar con formación de actriz, por el peso de la serie y la complejidad del personaje.

En la serie, Yeni no es Shaní. Yo pongo una barrera y no juzgo. Prefiero escuchar a las personas, para aprender. Desde lo que yo he experimentado, a raíz del proyecto, surge la pregunta: ¿tú lo harías, alquilarías tu vientre? Nunca digo no, porque no sé en qué circunstancias me pueda encontrar”, expresó Shaní Lozano en entrevista con Excélsior.

La actriz tiene ascendencia indígena. Su tatarabuelo materno era totonaca. Sin embargo, para la serie Shaní aprendió esta lengua gracias a una poeta, Cruz Alejandra. Esto le abrió otro mundo.

Me adentré más a esa parte de mi familia (indígena) cuando entré al proyecto. Hubo mucha coincidencia y platiqué mucho con mi abuela. También hubo un autodescubrimiento. Empecé a interesarme mucho por las terapias. Mis papás son psicólogos los dos y eso me ha dado mucha fortaleza, porque me volví muy hábil en la lectura de las personas y de ahí me abrí a otro tipo de terapias para conectar conmigo misma”, acotó.

Su mamá también la inspiró a interpretar en la pantalla a una madre.

Cuando yo nací, ella tuvo que renunciar a muchas cosas por cuidarme a mí. Entonces, fue algo que con terapias hemos sanado, pero nos costó. Este proyecto me hizo sanar esa parte de la maternidad conmigo misma. Asumí mi rol de protagonista, siendo la mamá del proyecto”, destacó.

La experiencia de vida fue más allá. Shaní Lozano tuvo que buscar a alguien que la representara en la industria del entretenimiento. Fue así que encontró en la modelo, empresaria y diseñadora de moda Glenda Reyna, quien es madre de la actriz Eiza González, a la manager perfecta.

Contacté con ella gracias al actor Manuel Balbi. Ella era su manager. Yo, cuando empecé, no tenía manager y toda la negociación la hice solita, así que, terminando el proyecto, hace ya tiempo, estuve un año viajando. No sabía ni cómo volver al teatro o a otro proyecto.

Manuel me recomendó que tuviera manager, pero no sabía a quién y él le dijo a Glenda. Platicamos y me dijo que le interesaba conectar con las personas. Ambas supimos que podíamos hacer un buen equipo y que podíamos buscar proyectos que saciaran mi hambre para crear personajes. Yo buscaba a alguien cálida y ella es así”, compartió.

DEL DISEÑO GRÁFICO AL TEATRO DE TÍTERES

Fue con Madre de alquiler que Shaní Lozano Hernández debutó en la pantalla chica en miles de televisores en todo el mundo. Sin embargo, su experiencia previa fue en teatro de títeres, aunque su deseo primario era el diseño gráfico.

El teatro apareció en un momento muy oportuno de mi vida, a los 11 años, con tallercitos. No tenía idea de que se podía estudiar la carrera como tal. Me acuerdo que quería ser diseñadora gráfica y mi mamá, en vez de 15 años, me regaló mi primera computadora.

Ya después, cuando vi que podía estudiar teatro de manera formal, me emocionó muchísimo. No quedé la primera vez que presenté. Sabía que tenía que prepararme más. Justo entré a un teatro de títeres.

Ahí me prepararon mis maestros Lorenzo Portillo Armendáriz y David Aarón Estrada (fundadores del grupo Merequentengue Artes Vivas A.C.) y me enseñaron que el teatro no era solamente lo que yo pensaba, sino que tenía otro tipo de profundidad. Lo entendí y entonces quedé en la carrera”, relató la actriz.

Así fue parte de las obras Dios entre mortales, adaptación al teatro de Mujeres de ojos grandes, novela de Ángeles Mastreta, y Érase una vez un rey, en la que interpretó a un personaje masculino, un pepenador.

Éste último personaje me hizo entender la importancia de no sólo ser vista en el escenario, sino también conectar con los espectadores. El teatro me fue moldeando de una manera muy noble y todo eso contribuyó a que mi preparación no sólo fuera profesional, sino personal”, dijo.

Al estar en la Facultad de Teatro de la Universidad Veracruzana se negaba a hacer audiciones para televisión, ante la falsa idea de que si no era sobre los escenarios, el trabajo era superficial.

Yo también tenía ese prejuicio. No tenía esta visión acerca de la proyección que una plataforma me podía dar y en dónde también puedo ser profunda. No está peleada la actuación en televisión con la del teatro, sino que se complementa. Actuar ahora para televisión, me ha hecho mejor actriz y le dio un plus a mi actriz de teatro y al revés”, concluyó.

UNA FRASE

No tenía esta visión acerca de la proyección que una plataforma me podía dar y en dónde también puedo ser profunda. No está peleada la actuación en TV con la del teatro, se complementa.”, dijo Shan Lozano.

DE MADRE DE ALQUILER

Para salvarle la vida a su padre, una mujer alquila su vientre a una poderosa familia mexicana de empresarios. Tras dar a luz, se despierta en el banco de un parque, donde le entregan un bebé con una discapacidad física. Años después, la vida la llevará a enfrentarse de nuevo a aquel momento y a descubrir lo que ocurrió.

PARA SABER

La actriz formará parte de otra serie y tiene su compañía,Teatro Lava

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