Claudia y Trump: pan para la sed

El problema es que no sabemos qué se está acordando, y existe, en nuestro caso, un doble discurso que niega situaciones que son evidentes y que, al contrario, tendrían que ser objeto de celebración, como lo explicita Trump.

Decía Gabriel García Márquez que “ofrecer amistad a quien pide amor es como ofrecer pan al que se muere de sed”. Yo no sé cómo está la relación política entre el presidente Trump y la presidenta Sheinbaum, pero no dejan de resultarme extrañas las muestras de amor, combinadas a veces con regaños muy puntuales del mandatario, acompañados de declaraciones de la Presidenta que hablan de una relación diferente a la que se expresa en esos mensajes. Pan para la sed.

Ayer, nuevamente, la presidenta Sheinbaum habló con su homólogo estadunidense durante unos 40 minutos y hablaron, según se dijo, sobre seguridad, narcotráfico, la frontera y también sobre temas comerciales. Una vez más, no se dieron detalles sobre lo platicado.

Lo que sí hubo esta vez fue un muy optimista y cálido mensaje del presidente Trump, evidentemente, satisfecho con los temas que se abordaron con la presidenta Sheinbaum. Se confirmaron nuevas reuniones de seguridad en Washington, donde, además, para debatir temas comerciales, está Marcelo Ebrard.

Debe darnos gusto que, luego de varias semanas de turbulencia, se nos diga que la relación bilateral con nuestro principal socio comercial y me imagino que político, está en los cauces correctos y que eso tenga influencia en la seguridad, pero también en los acuerdos comerciales. Me imagino también que la satisfacción de Trump tiene relación con operativos como el que terminó con la detención de Ryan Wedding y otros que se estarían realizando en forma conjunta.

El problema es que no sabemos qué se está acordando, y existe, en nuestro caso, un doble discurso que niega situaciones que son evidentes y que, al contrario, tendrían que ser objeto de celebración, como lo explicita el propio Trump.

En el caso Wedding, por ejemplo, ayer, citando fuentes estadunidenses de alto nivel, el Wall Street Journal insistió en que el narcotraficante canadiense que operaba en México para Los Chapitos no se entregó voluntariamente en la embajada de Estados Unidos en México, como afirmó la presidenta Sheinbaum, sino que fue capturado en una operación secreta del FBI en territorio mexicano. Agentes del Equipo de Rescate de Rehenes del FBI participaron directamente, negociando con Wedding para que no se resistiera, recordándole las capturas de sus cómplices y los decomisos de millones de dólares en bienes. La redada ocurrió alrededor del 22 de enero de 2026, con colaboración implícita de autoridades mexicanas que lo habían cercado previamente, aunque se buscó mantener en secreto la intervención del FBI para evitar tensiones diplomáticas. La foto con la que se quiso sustentar el argumento de la entrega está más que comprobado que está generada por inteligencia artificial.

Hay que celebrar la estrecha colaboración que se ha logrado con Estados Unidos, hay que tener operativos conjuntos, hay que trabajar en términos de seguridad en todos los ámbitos posibles, pero lo que no podemos hacer es tener un doble o triple discurso. La relación que establece Trump con los distintos países, incluyendo México, es transaccional: da y pide, y no tiene temor alguno en hacerlo explícito, aunque viole las normas de la diplomacia. Es, como dice su estrategia de defensa y seguridad nacional, una lógica en la que el convencimiento va de la mano con la fuerza.

Cada vez que el gobierno mexicano quiere, como hizo con el caso de Wedding, manipular la información, la van a exhibir desde el otro lado de la frontera directamente, como hicieron en su momento el director del FBI, Kash Patel, y la fiscal, Pam Bondi, o vía filtraciones, como la del WSJ.  Y eso se aplica a México; al narcoterrorismo, como dicen en Washington; pero también a Groenlandia o Venezuela. Ayer mismo, mientras Marco Rubio declaraba que si Delcy Rodríguez no cumplía con las exigencias de Washington, recurrirían a la fuerza militar, se informaba que se levantaban las restricciones al espacio aéreo sobre Caracas. Así es el nuevo mundo geopolítico y diplomático. Hay que asumirlo.

Sabemos que en los sectores duros de la 4T y el entorno del expresidente quieren mantener el discurso nacionalista old fashion a ultranza, pero, como se ha dicho muchas veces, el doble discurso no permite celebrar los triunfos, los convierte en derrotas y, en lugar de empoderar a la Presidenta, la debilitan. Exhibir en toda su dimensión la colaboración con Estados Unidos fortalecería a la presidenta Sheinbaum y le permitiría cambiar el discurso y la narrativa, incluso ante sus propios adversarios internos, dentro y fuera de Morena. Porque, además, no hay otra alternativa.

Por cierto, se dejó entrever en el comunicado de Trump que los dos mandatarios pudieran tener una reunión bilateral como lo amerita la relación: es la seguridad, pero también el T-MEC y hasta el Mundial. Ojalá sea pronto.

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SINALOA

El ataque contra el secretario de seguridad de Culiacán, el atentado contra los dos diputados de Movimiento Ciudadano, el secuestro de 20 trabajadores e ingenieros de una mina canadiense, la violencia cotidiana, están demostrando que en Sinaloa no alcanza con los operativos realizados ni con los miles de elementos de seguridad federal, guardias nacionales y militares enviados. Hay que dar uno o varios pasos más allá. Debe haber decisiones mucho más radicales.